Viaje a Bretaña (digo… Normandía). Monte Saint Michel

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.
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Tiempo de lectura: 10 minutosDespués de dejar Vitré, nuestro primer pueblo bretón visitado en este viaje, nos dirigimos al monte Saint Michel, que en la actualidad forma parte de Normadía, aunque es por una cuestión administrativa al haber cambiado el curso del río que hacía de frontera, ya que siempre fue parte de Bretaña.

Allí optamos por alojarnos en el camping, ya que queríamos descansar a gusto después del palizón del viaje y poner a cargar la batería de la furgo. También por la propia organización de este lugar como ya os cuento a continuación.

Vereis, el lugar donde está el Monte Saint Michel es un área tipo parque natural, donde la entrada está restringida sólo a los visitantes de este sitio. Para acceder a los hoteles y el camping es necesario pasar un un punto de entrada con una barrera. Esa barrera sólo se abre con un código que te proporcionan los del camping o los del hotel. Por tanto, debes hacer la reserva previamente para que te lo manden.

En teoría, porque a nosotros al correo electrónico no nos llegó el código y nos lo tuvo que pedir la chica que estaba controlando. En estas llegó un vigilante, un tanto estúpido por cierto, y nos dijo que si no teniamos código teníamos que dar toda la vuelta y ponernos a la cola mientras la chicalo solicitaba. A la chavala se le caía la cara de vergüenza cuando nos lo dijo, pero bueno, por no montar la bulla hicimos lo que decía aquel faltoso. Cuando llegamos nos vuelve a pedir el código de malas maneras pero ya directamente pasamos de él y la chica nos dejó pasar. Siempre hay que estar preparado para estas cosas asi que sin problema, son muchos años de furgo.

Ya estábamos por fin dentro del recinto, y tras el cheking (la recepción del camping está en la recepción del hotel) nos dimos cuenta de que era media tarde y que podíamos ver el Monte antes de cenar. Puedes llegar andando o coger un bus lanzadera gratuito que te coge en la puerta de los hoteles y camping y te lleva a la puerta del Monte. La cosa es que llegamos a las seis a la isla.

Qué os voy a contar!, según te acercas te das cuenta de la magnitud de todo esto. A la luz del atardecer parece un castillo de cuento. Le decía a mi mujer entre susurros que si de repente aparece Viserion (el dragón de Juego de Tronos) en la torre de la abadía, ni me sorprendo. Es una p… pasada. Nos coincidió marea baja (cosas de la vida), y era plea de madrugada, asi que no pudimos ver como el agua lo rodeaba. En la propia página del monte podeis consultar los horarios de marea y os dicen cómo, cuándo y dónde verlo mejor.

Vista desde la parada de lanzaderas

Nosotros subimos directamente a la abadía para hacer la visita. Las entradas ya las teníamos sacadas por internet asi que no esperamos cola ninguna. Por cierto, la entrada incluye visita guiada cada hora, pero ojo, las visitas van por idiomas asi que en castellano igual tienes tres en todo el día. Hay información escrita en nuestro idioma, y las chicas de la entrada hablan castellano y te explican como va la movida.

Es una visita circular en un sentido único. Vas viendo punto por punto sobre un recorrido guiado que termina de nuevo en las escaleras de acceso. Dicen que las mejores horas para verlo son a primera y a última. A última es impresionante, os lo aseguro. El patio de la abadía es digno de ver, con su explanada orientada al Oeste. La abadía te transporta a los días de máximo esplendor del lugar. Cualquier cosa que yo os diga es poco.

Historia del Monte Saint Michel

Me entra la duda de si contaros más cosas o dejarlo para cuando lo visiteis, de cualquier forma el recorrido por la abadía, y no os digo nada de las vistas, es interesante y sobre todo evocador. Os cuento un poco de la historia del lugar, que al fin y al cabo esto es un blog de historia.

La abadía se ubica en un monte en la desembocadura de tres ríos. Desde tiempos inmemoriales ha debido ser un lugar destacado de la zona, lo que atrajo a las distintas culturas que poblaron este sitio a ocuparlo. Siempre ha tenido un carácter sagrado. Debe ser porque es una de las pocas elevaciones que hay en toda la bahía, que es enoooorme. Desde Cancale, al extremo oeste de la misma se ve perfectamente el monte, así como el Mont-Dol, la única elevación del terreno aparte de ésta, y también tiene carácter sagrado, estando salpicado de megalitos.

Parece ser que en su origen fue un lugar de culto dedicado al dios celta Taranis, de siempre fué conocido como el Monte Tombe (monte tumba). Ese nombre ya lo tenía en el siglo IV, y era por que en él había un cementerio, y el monte estaba en medio de un bosque. Cuenta la leyenda que en el siglo VIII San Auberto, tras soñar tres veces con el Arcángel San Miguel decide levantar un templo. El lugar lo decidió porque vió un toro amarrado al monte, asi que eligió este sitio para su abadía.

Forma parte del camino de Santiago Bretón asi que encontrareis varios símbolos relativos a esto por la isla. Vivió su esplendor en los siglos siguientes y se transformó en una de las maravillas de la Edad Media. En algunas de sus salas dicen que se aplicaron las primeras soluciones arquitectónicas que dieron lugar al gótico.

Sirvió como cárcel y fortaleza además de como abadía. Visitareis las salas de los caballeros, el scriptorium, etc…

Visitando el lugar.

Si vais a última hora, la abadía empieza a cerrar a las 7. Lo hace por niveles, asi que van desalojandola de arriba a abajo. Quiere decir que si entras a las seis, puedes visitarla hasta las 7 y media. Recomiendan una hora y pico de media. Nosotros la vimos sin ninguna prisa, parándonos a fotografiar y admirar cada rincón.

Al final tiene una tienda tipo museo donde vais a encontrar muchas cosas bonitas, y caras. En las calles de abajo tienen casi todo lo que hay en ella a mejor precio ;). Muchas de las cosas que veis aquí además las tienen en todos los sitios turísticos de Bretaña asi que no os agobieis. De todas formas, es raro que no vengais con nada en la mochila que os recuerde el Monte Saint Michel.

Scriptorium, donde se copiaban manuscritos

Vistas desde la rampa de subida. Los alimentos subían por aquí (parte baja de la foto) arrastrados por la máquina de antes

Siempre en lo más alto el arcángel San Miguel

Maquinaria para subir alimentos

Lugares donde esconderse y charlar lejos de las miradas

Dicen que en alguna de estas salas nació el Gótico

La iglesia desde fuera.

Vidrieras del claustro

Esquina del claustro. Daros cuenta de que está levantado encima de otro edificio así que tuvieron que aligerar el peso como pudieron y evitar el drenaje del prado

El interior me recordó al Nombre de La Rosa

Adan y Eva expulsados del paraíso

Asi se ve desde la iglesia del arcángel

Después de la visita a la abadía recorrimos sin prisa las callejuelas. Atestadas de turistas eso si. Merece la pena una pequeña iglesia de San Pedro que hay bajando hacia la salida. Son todo tiendas y restaurantes, la arquitectura es muy bonita pero no la disfrutas en medio de tanta gente, asi que se nos ocurrió, que con la marea baja podíamos dar una vuelta alrededor del monte, por las arenas.

Callejeando

Puerta de acceso

Murallas desde el lodo

Así es el entorno

Un lugar construido en vertical

Fango y agua, hacen de este lugar un desierto mojado. Pero está lleno de vida intermareal

Habreis oído mil cosas sobre esto. Que la marea sube a la velocidad a la que cabalga un caballo, como decía Victor Hugo (dicen que es verdad). Que hay arenas movedizas (también es verdad). Es decir, ¿es mala idea?… en absoluto. Alrededor del Monte hay un sendero que notareis porque está seco donde pisan todos los turistas a diario. Está tan comprimido, que da igual que entre mareas quede cubierto por el agua. Puedes pasear por él y por fuera de él sin problemas. Eso si te vas a llenar de fango, aunque puedes ir en playeros perfectamente.

Lo que es peligroso es irte sin sentido alejandote del Monte en dirección a la mar. Ahi te puedes meter en problemas y no es broma. El cuerpo de rescate tiene un pequeño camión oruga en el Monte, y no es por casualidad. La cosa se puede poner fea si no sabes donde pisas. De todas formas hay excursiones guiadas si lo que buscas es aventura.

El Monte Saint Michel de Noche

Después de volver al camping dando un paseo (unos 20 minutos) y cenar en la furgo, cogimos de nuevo la lanzadera y nos acercamos de noche a verlo iluminado. Parece el castillo de Disney, además en determinados días hay espectáculo de luces. Nosotros no cuadramos las fechas para verlos. Tienes autobuses hasta la 1 de la mañana.

El monte de noche

Entre lanzadera y lanzadera, cuando todo queda a oscuras, el monte brilla como una enorme hoguera de luces y formas en medio de la nada. Las estrellas se ven como diamantes en el cielo, y se ve la vía lactea sin problemas. Es increible la sensación, teneis que vivirla.

El monte Saint Michel al amanecer.

Al lado de los hoteles y el camping hay una especie de presa, con un puente y gradas. Es un observatorio perfecto para ver el monte en cualquier momento del día. Al amanecer tiene su encanto. Tras ducharnos y desayunar nos fuimos a hacer unas fotos antes de abandonar el sitio. El sol del amanecer ilumina las torres con un color dorado. Esa hora es muy buena para visitar el sitio antes de que las hordas de japoneses y otros turistas que llegan en autobuses lo llenen.

Vista desde la presa de la zona de los hoteles. La costa que veis al fondo son los acantilados de Normandía.

Nosotros ya habíamos vivido nuestra experiencia en el monte, asi que nos despedimos del sitio, con la certeza de que intentaríamos volver. Así que nos dirigimos a Dol-de-France, una de las ciudades más destacadas de la historia de Bretaña como país.

Información práctica.

No hace falta alojarse dentro del parque para ver el monte. Puedes aparcar en los parkings de los alrededores (de pago) y entrar andando hasta las lanzaderas. Te quedan un poco más lejos pero tienes áreas de AC a 19€ la noche más atrás, a pocos km. Luego tendrás que pagar el parking eso si. Yo tomé la opción del camping pero es tan válida como cualquier otra, depende como vayais.

La entrada a la abadía vale 10€ y te vale por una visita entre los 365 días siguientes a cuando la sacaste. Es decir, que según te organices el viaje puedes ir antes o después. Tienes los horarios de mareas en la página web de la abadía.

Una curiosidad sobre las mareas. Es uno de los lugares del mundo donde más diferencia de altura hay entre una marea y otra. En mareas vivas esa diferencia llega a los 14 metros, no es un error. Las aguas se retiran 15km entre la plea y la baja. Recomiendan llegar a la abadía dos horas antes de la pleamar ya que en algunos casos el paso seco se inunda así que repito, consultad la marea please.

Si no tienes el código de acceso no te preocupes, te ayudan a la entrada, pero ya ves que majos son algunos. Llamé varias veces al camping pero no conseguí hablar con ellos. Puedes dejar la furgo en un parking e ir andando a por el código dentro de la recepción del hotel, tampoco pasa nada.

Por entrar en la zona te cobran un impuesto de 9€ que abonas al salir. Cada vez que sales por la barrera lo tienes que pagar. El código de acceso solo vale 24 horas eso si.

Lo de las compras es cierto, no te agobies, puedes econtrar lo mismo a mejor precio en otros lugares, pero seguro que te vienes con algo 🙂

Se paga todo al salir, tanto el alojamiento (como en todas partes) como el impuesto de la barrera (solo con tarjeta)

Así nos despedimos de este sitio

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