Fig.1. Crisol de fundición (arriba) donde se documentan restos de cobre. Abajo fragmento de cerámica con salpicaduras de plata. Fotografía Fundación Valdés-Salas
Tiempo de lectura: 2 minutos

La Fundación Valdés-Salas informa de los resultados de la investigación arqueométrica sobre piezas de cerámica usadas como crisoles de fundición en el Castro de Álava, en Salas.

El asentamiento astur estuvo poblado durante la Segunda Edad del Hierro, entre los siglos IV y II a.C. y fue abandonado antes de la llegada de Roma al territorio. Durante las investigaciones realizadas desde 2018, encuadradas dentro del Proyecto Beriso impulsado por la Fundación y otras entidades como la Universidad de Oviedo, se constató una actividad metalúrgica intensa en el asentamiento.

Desde carbones y crisoles, hasta cerámicas con restos de fundición, en los que se había documentado trabajos con base de cobre, que pueden indicar trabajos de aleación para obtener bronce, pero también, como ha desvelado la investigación que se publicaba ayer, la presencia de plata, un metal que no suele ser habitual en el registro arqueológico de los castros astures.

Las excavaciones dirigidas por Rubén Montes, se centraron en la campaña de 2020 en la muralla defensiva que rodea el asentamiento. Un potente sistema mixo de fosos y contrafosos (hasta 8) que le da un carácter de poblado fuertemente fortificado.

Según indica la nota de prensa de la Fundación Valdés-Salas. “Los resultados preliminares del estudio arqueométrico en curso, realizado por Ignacio Montero y Óscar García-Vuelta en el Laboratorio de Microscopía Electrónica y Microanálisis del Instituto de Historia del C.S.I.C. ha permitido constatar la existencia en Alava durante la Segunda Edad del Hierro (siglos IV-II a.C.) de un taller metalúrgico que trabajó metales de base cobre y plata. Para el estudio de los restos metálicos se recurrió a la técnica de espectroscopía de energía dispersiva por Fluorescencia de rayos X, aplicada con espectrómetros portátiles, utilizándose también microscopía electrónica de barrido, en combinación con microanálisis por energía dispersiva de rayos X.

El hallazgo de salpicaduras de plata en la superficie de estas cerámicas constituye un testimonio arqueológico excepcional, ya que a la escasez de este metal en el registro arqueológico del noroeste peninsular se suma la antigüedad que revela el contexto de recuperación de las piezas. La investigación sobre las piezas prosigue actualmente, estando en curso otros procedimientos arqueométricos, como el análisis por isótopos del plomo, que permitirá aportar nueva información sobre la procedencia de las materias primas empleadas y los modos de producción de estos talleres metalúrgicos prerromanos.”

Artículo anteriorPrimeros hallazgos arqueológicos en las obras del túnel de Stonehenge
Artículo siguienteLa colección de cascos celtibéricos de Aratis añade un nuevo ejemplar

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here