Un poco de historia de Dublín y la visita a la herencia vikinga de la capital irlandesa. Dublinia

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Algunas de las figuras de la exposición de Dublinia. Foto Céltica
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La actual capital de Irlanda esconde en su subsuelo dos asentamientos históricos, hasta cierto punto antagónicos. Por un lado se conoce la existencia de un poblado gaélico llamado Áth Cliath (el vado de los fosos) y por otro Diflyn (Dubh Linn, o la laguna negra) un asentamiento vikingo del siglo IX. Además lo sorprendente es que no había casi ningún resto arqueológico que demostrara ese hecho, hasta finales del siglo XX. Las tareas de construcción de la sede de la empresa Dublin corporation en Wood Quay, sacaron a la luz un importante conjunto de restos vikingos en la ciudad que transformaron su historia para siempre.

De fundación comercial vikinga a capital del poder inglés.
Hablar de la historia de Dublín es hablar de la historia de Irlanda desde la Edad Media. Desde el 837 comienzan a llegar expediciones vikingas de saqueo dirigidas sobre todo a los importantes centros religiosos de la isla. Además, Irlanda era un puesto estratégico desde donde lanzar nuevas expediciones hacia el sur de Europa. Supongo que también hacia el norte, tomando el corredor de islas que lleva a las Hébridas, Islandia y de ahí a Groenlandia. Aunque lo cierto es que tanto los territorios de las actuales Francia y España y el Mediterráneo entero a su disposición ya era motivo suficiente para establecer asentamientos comerciales.

Algunas escenas recogen momentos históricos. Dublinia, foto Céltica

El nombre de Dublín procede de Dubh Linn (laguna negra) y el primer asentamiento estaba cerca del río, en torno de lo que hoy es el castillo de Dublín donde se formaba una poza en la confluencia del Liffey y el Poddle (que hoy corre por debajo de la ciudad canalizado completamente). Los restos de Wood Quay son del 841, la fecha que se acepta como del establecimiento vikingo en la ciudad. Los vikingos estuvieron en este lugar hasta que el libertador Brian Boru los expulsó definitivamente en 1041 en la famosa batalla de Clontarf. Para entonces habían establecido asentamientos comerciales por toda la isla. Tras la invasión normanda de Irlanda en 1171 la ciudad pasó a ser la capital del poder inglés.

Dublinia, un centro para mantener la memoria de la presencia vikinga en Irlanda.
Si vas a Dublín te recomendamos que pases al menos por dos iglesias, la de Christ Church y la de San Patricio. Al lado de la primera, hay un edificio neogótico llamado Synod Hall, que era, hasta los años 80 del siglo XX la sede de la iglesia de Irlanda (de ahí el nombre) y está unido a la catedral por un puente de piedra, que es precioso tanto por fuera como por dentro. Christ Church, es el edificio más antiguo de la ciudad, en este enlace tienes la entrada de cuando lo visitamos. En ese edificio anexo es donde se encuentra la exposición permanente Dublinia.

Synod Hall y Christ Church. Foto Céltica

Se trata de una muestra tanto de la ciudad vikinga original como del Dublín medieval. Pero no es un museo propiamente dicho, o al menos, no sólo un museo. Es una exposición interactiva, donde puedes ver recreaciones de formas de vida, edificios, enterramientos, etc de los vikingos en Irlanda. También puedes ponerte sus ropas, coger sus armas, etc. Ni que decir que está chulo para ver con críos, pero también para cualquier adulto que esté interesado en la historia, ahora que está tan de moda la época vikinga en las series de TV.

Primero accedes al Dublín vikingo, centrado en cómo era la forma de vida de los ostermen, como se conocían a sí mismos. Pero literalmente, es decir puedes entrar en una casa vikinga, o ver uno de sus barcos reconstruidos. Puedes escuchar cómo suena una saga contada en su idioma, ponerte su ropa, etc. Yo lo recomendaría a todos los amantes del reconstruccionismo histórico porque han hecho un trabajo increíble.

La segunda parte de la visita es el Dublín medieval, donde experimentas cómo es la vida del mercado, o accedes a los aposentos de un personaje notable. Es interesante ver los productos que tenían, o los bichos que vivían en lo que se comían o donde dormían 🙂 da un poco de asquete, pero es interesantísimo.

La exposición acaba en una tercera muestra donde te cuentan cómo fue el proceso de descubrimiento de los restos arqueológicos vikingos de la ciudad, y el movimiento social que se generó a raiz de aquello. Daros cuenta de que hasta el siglo pasado no tenían constancia arqueológica de la ocupación temprana de la ciudad, y de hecho la gestión que se hizo de los restos suscitó protestas bastante fuertes en la ciudad, ya que era una parte importante de su historia.

dentro del paso a Christchurch. Foto Céltica

Al final se puede subir a la torre de St. Michael, donde tienes una perspectiva elevada de la distribución de la ciudad antígua. Merece la pena la visita, que yo recomiendo complementar con la entrada al museo de Dublín, donde encontrarás bellezas del arte vikingo. Pero eso lo dejo para otra entrada.

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