Tumbas de aristócratas eduos y necrópolis de la Antigüedad Tardía en la Galia. Autun, Francia.

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.

Tiempo de lectura:3minutosLos arqueólogos del Inrap realizaron una excavación en Autun – la antigua Augustodunum, capital del pueblo Eduo. Esta investigación es de gran importancia para conocer las prácticas funerarias de la Antigüedad Tardía en la Galia Romana.

Durante los siglos III y IV, las tres principales necrópolis de Autun declinaron a favor del nuevo complejo funerario, que se estableció alrededor del año 250 y parece haberse convertido en la principal necrópolis de la ciudad durante la antigüedad tardía. Las razones de este traslado siguen siendo inciertas; un hecho nuevo es que esta necrópolis presenta una gran diversidad social.

La aparición de la necrópolis se produce en los albores de la cristianización del mundo romano pero precede al establecimiento de las iglesias fundadas en sus alrededores, incluida la de Saint-Pierre-l’Estrier, durante los siglos V y VI. Hoy en día, los restos exhumados no confirman directamente la afiliación religiosa del difunto. Sin embargo, la necrópolis debe haber albergado los entierros de la primera comunidad cristiana de Autun. Algunas inscripciones funerarias dan testimonio de ello, incluyendo la famosa estela de Pektorios: descubierta en el siglo XIX cerca del sitio, esta inscripción del siglo IV es uno de los documentos más antiguos del cristianismo en la Galia.

La excavación llevada a cabo por el Inrap es una oportunidad para estudiar la evolución de las prácticas funerarias a lo largo de unos dos siglos. Se han desenterrado más de 230 entierros y tienen, de hecho, una gran diversidad en sus modos de entierro. Los arqueólogos han identificado varios mausoleos y un edificio de madera; una tumba hecha con un manto y un encofrado de azulejos que recuerda a ciertas prácticas funerarias del Alto Imperio; pero también, más notablemente, cinco sarcófagos de arenisca y quince ataúdes de plomo… Generalmente sin decoración ni inscripciones, a veces llevan signos en “X” difíciles de interpretar. Se suman a los muchos ejemplos ya descubiertos en Autun, que tiene la mayor colección del norte de la Galia.

Uno de los sarcófagos de arenisca contenía un ataúd de plomo, que recibió especial atención. Se estableció un espacio cerrado en el sitio, acompañado de un estricto protocolo sanitario. Equipados con máscaras y trajes de cuerpo entero para protegerse contra toda forma de contaminación, un antropólogo, un paleo-epidemiólogo, un carpintero, un arqueólogo encargado del mobiliario, un restaurador, dos especialistas en fotogrametría y tejidos procedieron a abrir el ataúd y luego a excavar el sitio de entierro. Todas estas operaciones fueron filmadas y documentadas. Un microscopio, instalado en las inmediaciones, permitió la rápida identificación de los hilos de oro, tenues vestigios de una tela preciosa. Sin embargo, el ataúd no era hermético. No obstante, los arqueoantropólogos han estudiado un esqueleto adulto muy bien conservado.

Algunas tumbas se caracterizan por tener objetos extremadamente raros.
El más imponente de los sarcófagos contenía un conjunto de objetos excepcionales en la Galia romana: en primer lugar un conjunto de alfileres de ámbar, así como un anillo de oro finamente cincelado y un anillo de oro engastado con un granate. Otras tumbas entregaron alfileres y anillos de chorro o pendientes de oro. El estudio de algunas tumbas reveló la presencia de telas tejidas con hilos de oro y, probablemente, púrpura, un tinte extraído de una concha del Mediterráneo.

El objeto más excepcional es un jarrón de diatomeas, del que sólo hay unos diez ejemplos completos en el mundo antiguo. Este objeto de vidrio reticulado, epítome del arte del vidrio romano, lleva una inscripción encima de sus motivos decorativos: “Vivas feliciter” (Vive en la felicidad). Está reservado a figuras eminentes, sin duda cercanas al poder imperial. Completa, aunque fragmentada, será objeto de una meticulosa restauración.

 

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