St. Bride by John Duncan / Embroidery detail, Phoebe Traquair (angels carrying a dead child). Imagen: Wikipedia commons
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La segunda patrona de Irlanda, después de San Patricio es Santa Brígida de Kildare, la que es considerada como primera monja y abadesa de la isla.

Al igual que sucede con otros personajes legendarios de la cultura celta, (estoy pensando en el rey Arturo), se ha producido un sincretismo entre lo que se conserva de la tradición pagana de la diosa y la monja que realmente vivió en el siglo V. Como veremos más adelante se considera que puede haber sido una druidesa de un santuario de culto a Brigid que luego fuera cristianizado.

Lo que sabemos de su vida fue recogido en varias biografías escritas en el siglo VII en adelante. Cogitosus que vivió del 620 al 680 fue quien primero escribió sobre ella. Esta es la historia de una mujer en la que se ve perfectamente como el manto del cristianismo envuelve a una diosa pagana y la proyecta al mundo como símbolo de la nueva fe.

La hija de un rey y de una esclava

Sabemos que era hija de un rey pagano llamado Dubtagh quien había comprado una esclava de buen parecer llamada Brocea, con la que mantuvo una relación. Cuando la reina descubrió que la esclava pagana estaba embarazada la echó de la corte a pesar de la intervención de varios hombres de la Iglesia que decían haber tenido visiones relacionadas con la niña que llevaba en su vientre.

Santa Brígida. Monjas y diosas en la tradición irlandesa
Vidriera de Santa Brígida. Catedral de San Patricio Dublín

Cuando nació en Faughar, cerca de Dundalk, hacia el 450 d.C, le pusieron de nombre Brígida, por la diosa Brigid, y con el tiempo su padre la trajo de nuevo a la corte y la crió con cariño. Destacaba por la honestidad y sobre todo por la caridad. Estas virtudes, unidas a la extrema belleza de la muchacha, le procuraron muchos pretendientes llegada la edad de casamiento.

Su padre le pidió que eligiera a uno entre los muchos nobles que la pretendían, pero ella tenía otros planes, ya que quería mantener su virginidad y entrar en la Iglesia. Ante la insistencia en que contrajera matrimonio la niña rezó a Dios para que le afeara la cara de forma que nadie la pretendiera. Sus ruegos fueron escuchados y el Señor le deformó la cara y le secó un ojo, de forma que su padre, viendo la imposibilidad de casarla le concedió que entrara en un monasterio.

En ese momento tuvo lugar uno de los milagros asociados a la vida de la santa. Cuando entró en la iglesia, el Obispo Machila, discipulo de San Patricio, vió una columna de fuego sobre la cabeza de Brígida, y cuando ella tocó el pie del altar, hecho de un tronco seco, la madera reverdeció y su ojo quedó sano de nuevo y su rostro con la belleza extrema que tenía antes. Acababa de nacer la leyenda.

La tradición pagana y la cristiana se mezclan en Santa Brígida

Cuentan que la primera iglesia de Irlanda, fundada por Santa Brígida a los 20 años, se llamaba la Iglesia del Roble, que dió nombre al lugar, Kildare (kill dara). Esa primera congregación tiene, según la Iglesia Católica, su orígen en el deseo de la santa de vivir en austeridad y penitencia, por lo que se construyó una celda debajo de un roble. De ahí el nombre de Kildare, o celda del roble. Pero la terminología medieval es muy confusa a veces, es posible que se esté hablando de dos cosas.

Por un lado parece claro que fundó un monasterio en la zona en el 513 que seguía la regla de San Cesáreo. Es probable que fuera un monasterio de hombres y de mujeres, como sucedía en otros lugares de Irlanda. Brígida era la abadesa de las dos comunidades.

También se sabe que en el mísmo lugar había un santuario dedicado a la diosa Brigid, y que quizá la orden de hermanas allí reunidas fuera una orden sacerdotal pagana que posteriormente fue cristianizada, ya que el roble, además de un árbol sagrado para los celtas, es el nombre con el que se designa a los druidas (duir-, la raiz de druida, significa roble).

Santa Brígida. Monjas y diosas en la tradición irlandesa
Cruz de Santa Brígida hecha de juncos. Foto Wiki Commons

Más datos que apuntan en este sentido es que en el siglo X, Giraldus Cambriensis cuenta  que en Kildare había un fuego que había permanecido encendido durante 500 años y que no dejaba ceniza alguna. Las encargadas de custodiarlo tradicionalmente eran 19 mujeres que protegían el fuego, Brígida era la 20, y cuando ella murió un día de Imbolc en el 525 nadie más entró a sustituirla.

Las monjas se reparten la tarea de cuidar del fuego, turnándose cada noche para mantenerlo encendido. Cuando llega la vigésima noche, la hermana a la que le toca dice “Brígida, cuida ese fuego tuyo, porque a tí te toca esta noche”. Y a la mañana siguiente el fuego sigue encendido y la madera quemada. Ese fuego está protegido por un seto circular de arbustos, y los hombres no pueden entrar ahí, y si alguno se atreviera a entrar, como algunos temerarios lo han intentado, no escapa de la maldición. Según cuentan o se volvían locos o impotentes.

Tal es la importancia de la santa que en algunas obras se equipara su figura a la de la madre de Dios, lo que pone de manifiesto el sincretismo entre la gran diosa madre Brigid y la santa cristiana. En el himno de San Brocean se puede leer “Brígida madre de mi supremo rey del reino de los cielos, nació superior en todo”.

Santa Brígida. Monjas y diosas en la tradición irlandesa
Arco del pozo de Santa Brígida en Kildare. Foto Wiki Commons

 

 

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