Sabías qué… el personaje Gargantúa está basado en una deidad céltica

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.

Tiempo de lectura:3minutosGargantúa es un personaje folklórico de Francia, que se popularizó a través de Rabelais en el país vecino, y que se conoce en Europa occidental. Por ejemplo en la zona del País vasco existe el Gargantúa que se saca en ocasiones festivas y que no es más que una figura de un gigante en la que los niños se suben y entran por la boca, y a través de un tobogán salen por la parte de detrás.

Las novelas que popularizaron esta figura fueron escritas en el siglo XVI por Rabelais, como os dije más arriba, y se trata de la historia y aventuras de dos gigantes, padre e hijo que fueron muy populares en Francia en ese periodo. Las aventuras, (os recomiendo la lectura de alguna) se caracterizan por su carácter escatológico y violento, con la finalidad de hacer reir.

Los personajes proceden de las tradiciones populares de Francia, y Gargantúa es la deformación histórica de una deidad que proviene de la noche de los tiempos en la Galia. Antes de Rabelais ya circulaba la forma más o menos completa de la leyenda en la Francia de finales de la Edad Media. En un fantástico trabajo sobre este tema, Alicia Yllera Fernández recoge la historia de esta manera:

“Prescindiendo de sus variantes y atendiendo esencialmente a las primeras versiones, estas «crónicas» cuentan, en líneas generales, la historia de los padres de Gargantúa, Grantgosier y Gallemelle, que nacen de forma extraordinaria en la más alta cima de Oriente.

Cuando Gargantúa cumple los siete años, siguiendo las recomendaciones que les había dado Merlín, sus padres lo llevan hacia Occidente, en busca de la corte de Arturo en Gran Bretaña. Grandgosier y Gallemelle van montados en la descomunal yegua que, con sus dotes mágicas, les había proporcionado Merlín. El animal, al pasar por la Champagne y la Beauce, desforesta sendos bosque con su inmensa cola. Un pastor cae en la boca de Gargantúa, mientras duerme, y se refugia en un juego de pelota situado en un diente hueco del gigante.

Al llegar al mar, Grantgosier y Gallemelle depositan allí las rocas que traían en la cabeza, constituyendo los islotes del Mont-Saint-Michel y de Tombelaine, donde serán respectivamente enterrados a su muerte. Montado en la gran yegua, Gargantúa acude a París, donde roba las campanas de Notre-Dame. Más tarde Merlín lo transporta por los aires a Gran Bretaña, donde lo recibe el rey Arturo, al que defenderá luchando contra sus enemigos. Tras numerosas proezas, Merlín (o Morgana y Melusina, según las versiones) transporta a Gargantúa al país de las hadas.

Rabelais recoge diversos episodios procedentes de estas crónicas, como el robo de las campanas de Nuestra Señora para convertirlas en cascabeles para su yegua, la yegua gigantesca del protagonista que hace desaparecer bosques, el combate contra gigantes, la visita de un personaje a la boca del protagonista, el hecho de que Gargantúa sea transportado al país de las hadas, etc” (Yllera Fernández, 2016)

Una leyenda que aparece y desaparece

Lo cierto es que Rabelais prácticamente reescribió la historia de Gargantúa prescindiendo de sus orígenes legendarios, y la leyenda que os transcribí arriba se pudo recuperar a partir del siglo XIX gracias al interés por recopilar la vieja mitología bretona. En ese momento es cuando se comienza a perfilar una leyenda, “Gargantua dans les traditions populaires”(1883) que desprovista del carácter novelesco nos lleva a descubrir una figura mitológica, que además en Bretaña está directamente emparentada con el Rey Arturo. Tanto es así que en ocasiones se llega a confundir las dos figuras, atribuyendole a uno las acciones del otro y viceversa.

Un gigante bueno

La afirmación que da título a este artículo está basada en la comparación de las leyendas de Gargantúa con otros gigantes legendarios del mundo céltico, como el irlandés Dagda. Si os parais a pensar, la mayor parte de los gigantes de la literatura europea son seres malvados y que destruyen lo creado por los humanos. Esta visión proviene de la tradición judeo-cristiana donde en la Biblia se cita a los gigantes como seres ajenos a nosotros y que corrompen a la Humanidad.

En el ámbito céltico no es así, y de hecho, la figura que representa al dios padre, Dagda, es precisamente un gigante bueno (aunque poco limpio) que es capaz de dar y quitar la vida, y proveer a su pueblo de lo que necesita. Los galos también creían descender de un dios gigante bueno, que en realidad representa a la parte masculina de una doble deidad que son el padre y la madre universal. La tierra. Un gigante de este tipo aparece en la leyenda de la fundación de Alesia, en la Galia.(Markale, 1993)

Sin embargo, en las distintas referencias a dioses galos, no hay ninguna que recoja el nombre Garganus directamente como teónimo. No es el caso de los topónimos, donde lo encontramos con abundancia asociado a montañas.

No me extiendo más, pero os recomiendo que si os interesa el tema le echeis un vistazo a la bibliografía consultada para este post, porque esconde unas leyendas fascinantes.

BIBLIOGRAFÍA

Sebillot, P. 1883. Gargantua dans les traditiones populaires. Les literatures populaires, XIII

Markale, J. 1993. Pequeño diccionario de mitología céltica. Alejandría. Barcelona.

Yllera Fernández, A. 2006: “Gargantúa en el folclore medieval francés: la prehistoria de un mito literario”. Cuadernos del CEMYR.

 

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