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Os traigo un pequeño artículo que pretende transmitir aquellas tradiciones navideñas de las que tenemos constancia de que se celebraban en nuestra tierra. El otro día os hablaba del muérdago, que aquí no tenía tradición que sepamos, sin embargo goza de un inusitado éxito en tiempos recientes. Hoy toca estudiar lo contrario, tradiciones que son asturianas pero que hace unos pocos años estaban casi desaparecidas… Afortunadamente hoy en día se están recuperando, como veréis a continuación.

Que sepamos a ciencia cierta, los ritos de Navidad que perduran en Asturias son el ramu, el nataliegu y les mazcaraes. Todos ellos se desarrollan a finales del mes de diciembre y primeros de enero, por lo que su vinculación con el cambio de año, y del solsticio me parecen más que evidentes. Todos ellos también son propios de gran parte de Europa y seguramente todos sean pre-cristianos.

El ramu

Es una costumbre que pervive a los dos lados de la cordillera cantábrica sobre territorios astures, también en las otras dos provincias que constituyen el antiguo Reino de León, es decir, Zamora y Salamanca, y dicen que también en el sur de Ávila. Sin embargo es en la parte de León donde se ha mantenido con más fuerza e incluso se está relanzando estos últimos años tras estar a punto de desaparecer a principios de este siglo. Posiblemente gracias a ello se esté recuperando en Asturies también, donde se mantenía de forma residual. De hecho, este año es la primera vez que lo veo como decoración en una tradicional feria de navidad en Uviéu/Oviedo. (colocaré foto en nuestro Instagram).

Aquí teneis un ejemplo de ramo leonés que fotografié hace un par de años en la ciudad de León y que me pareció que tenía un toque muy tradicional. Veis los adornos y complementos que os decía. El ramo asturianu lleva también hojas de ciertos árboles. En esencia es lo mismo.

En origen era una simple rama de arbol (perenne eso si) en la que se colocaban diversos adornos. Esta costumbre de engalanar árboles en periodos concretos del calendario se da en toda Europa. Robles, abetos… y espino blanco (me viene a la mente uno muy famoso en Irlanda que sufrió actos de vandalismo el año pasado). De la rama sin más se pasó a una estructura de madera con forma triangular sobre un tronco central vertical, imitando la forma de un árbol. Se adorna de muchas formas, la tradicional que he visto en León es con 12 velas, seis a cada lado del triángulo, representando los 12 meses del año. De él se cuelgan adornos y dulces típicos de esta época del año. Básicamente es una ofrenda al árbol. En Asturies se decora con hojas de tejo, abeto o de acebo, también con las velas y otros objetos colgados, como por ejemplo hilos o encajes (esto lo vi también en León) y se suele poner a los pies una cesta con frutos de otoño-invierno como las castañas. Cuenta con todos los elementos para ser un símbolo de culto al árbol y un rito de paso invernal. Tenía y creo que mantiene en la parte de León su fiesta propia en forma de pastoradas a las puertas de las iglesias en Nochebuena y Reyes.

Aquí teneis un ramu asturianu, con algunos instrumentos de los que se usaban antaño (y aún hoy) el día de nochebuena. La foto la hice yo hoy mismo en una feria navideña en el Campo San Francisco de Uvieu

Todos los que escriben sobre esta tradición se refieren a ella como de origen pre-cristiano, incorporada a las fiestas navideñas por la Iglesia, que no se debió ver capaz de erradicarla. Culto al árbol como expresión de la fertilidad y la pervivencia sobre la muerte, ofrenda a viejos dioses paganos… posiblemente.

El nataliegu

El nombre hace referencia a un tronco grueso de carbayu (roble) que se echaba al fuego el día de Nochebuena. El tueru nadaliegu o nataliegu (tronco de Navidad), se dejaba quemar, y sus cenizas se conservaban con diversas funciones. La primera evitar que los rayos cayeran sobre la casa para lo que se guardaba un tizón. Las cenizas protegían el hogar, pero se llevaban unas pocas a la tierra ya que “bendecía” los campos y el ganado. Esta costumbre está extendida por toda Europa, desde el atlántico hasta el este del continente, en una franja enorme que abarca los países del centro y el norte. En cada país tiene alguna peculiaridad. Bertu Peña, David Guardado o Xuan Fernandez Piloñeta, también de la Fundación Belenos documentan esta tradición en varias partes de Asturies, como Amieva, Grao, etc… F. Piloñeta además asegura que se cocinaban unos pastelinos de manteca que se daban a los más pequeños. Ah, de postre típico de Nochebuena se ponían también les casadielles (que no falten este año).

Una curiosidad, en algunos sitios se quemaba en casa, en otros se prendía una hoguera comunal.

Mazcaraes d’iviernu, empieza el año con el Guirria

Empezaban el día 1 de Enero y se extendían varios meses, pero en los días de navidad tenían lugar festejos que consistían en que los jóvenes se vestían con unos extraños disfraces que seguían una pauta rigurosa, a pedir el aguinaldo. Hay que aclarar que no se trataba de un carnaval, sino de un ritual en el que cada personaje respondía a una serie de patrones de comportamiento y tenía su papel. Igual que otras fiestas de este tipo estuvo cerca de desaparecer sin embargo hoy ya no es el caso.
El 1 de enero en Asturies sale el Guirria, en San Xuan de Beleño. Está declarada fiesta de interés cultural. Es la única que se ha venido celebrando sin interrupciones desde hace unos cuantos siglos. Por ejemplo ya en 1923 Aurelio de Llano refiere que el Guirria va vestido con pieles, hoy lleva un traje naranja y azul. Escribiré un post sólo sobre este personaje porque merece la pena. Mitad trasgu, va recorriendo el pueblo besando y abrazando a las mujeres del pueblo durante todo el día. Va escoltado por otros mozos a caballo. Si le impiden abrazar a las mujeres tira ceniza (¿será del tueru nadaliegu?) o da con el palo.

Guirria en Beleño. Foto, Turismo Asturias (twitter)

Estas mascaradas no eran del agrado de la Iglesia. Tenemos constancia documental de esta prohibición, pero pese a todo la gente siguió manteniendo las tradiciones en lugares donde el clero no ejercía tanta influencia. Afortunadamente porque hoy en día es una tradición popular que ha recuperado su prestigio y se mantiene gracias a la iniciativa del pueblo y en este caso concreto,  con el apoyo del Principado de Asturies.

Les mazcaraes empezaban con el guirria y salen en reyes. Luego van repitiendose hasta marzo. Es curioso, a medida que avanza el año se van complicando en cuanto a personajes y actividades. El ritual de las mazcaraes era el siguiente, los mozos salían a la calle a pedir el aguilandu (aguinaldo) y la gente les esperaba en las casas con comida, dulces y bebida (orujo) ya que el no darles el tributo significaba mala suerte para el año siguiente. Cantaban unas coplas que aquí es largo transcribir, pero en la obra de A. de Llano las tenéis recogidas. La caridad como acto obligatorio en los pueblos antiguos. Los disfraces se dividen en dos tipos, los “guapos” que son los que representan la luz, y luego la oscuridad. Los personajes son estos, entre otros que hacían referencia a la vida del pueblo:

La vieya: simboliza el invierno, directamente relacionada con “la vieya’l monte” otro personaje navideño en León que se está recuperando. La misma del “arcu la vieya” asturiana. Es el año que termina,pero también es la diosa madre que cumple su ciclo anual. Joven en primavera, madura en la cosecha, vieya de las nieves en invierno.
El oso (l’osu): es el señor del bosque, probablemente representa el culto a un dios de la viesca (monte).
El diañu (el diablo, o el mal): en realidad con un carácter más juerguista que siniestro, recordemos que estamos en una fiesta, pero con clara significación de oscuridad.

Estas mascaradas se hacen por toda Europa en los meses de invierno, y siempre relacionados con ritos de paso. Afortunadamente parece que se están recuperando por todo el continente y parece que tienen un futuro garantizado…

Hasta aquí este post navideño. tres tradiciones de una antigüedad destacable que se mantienen vivas porque la gente lo ha querido así. Así que os animo a que mantengais en lo posible las tradiciones locales, y las practiquéis cuando podais. Para ello sólo hay que investigar un poco sobre ellas, a los abuelos les encanta contar estas historias, y la navidad es un momento inmejorable para preguntarles. Conocer las tradiciones significa conocernos mejor a nosotros mismos y estar preparados para cumplir la obligación de transmitirlas a las generaciones posteriores. Las tradiciones no deben quedar en las estanterías de las bibliotecas.

BIBLIOGRAFÍA

MARTÍNEZ, Elviro. (1994) Tradiciones Asturianas. León. Editorial Everest
DE LLANO, Aurelio (1923) Del folklore Asturiano. Mitos Supersticiones y Costumbres. Oviedo. RIDEA (reimpresión 1972)
FERNÁNDEZ CONDE, Francisco Javier y SANTOS DEL VALLE, M.C. (1988) “El aguinaldo como rito de paso: análisis fenomenológico”. Lletres Asturianes. Oviedo.  Academia de la Llingua Asturiana

Artículos enlazados en el texto
REDACCIÓN. “El retorno de la máscara: La cultura popular asturiana vuelve con fuerza. Atlántica XXII (2 marzo 2019)
R. GUARDADO, Pablo. “Tradiciones como’l nataliegu o los aguilandos son fáciles de recuperar”, afirma Álvarez Peña. Asturies.com (18 avientu 2013)
GUARDADO DÍEZ, David .”La tradición del nataliegu”. La Nueva España (19 diciembre 2013)

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