Quién era… San Ronan

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.
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Tiempo de lectura: 8 minutosPara este post seguimos el Vita S. Ronani, escrito en Quimper y en el que se recoge la vida del santo y los milagros relacionados con sus reliquias y luego la leyenda de Ronan, del Barzaz Breizh de La Villemarqué.

Un santo irlandés en Bretaña

El texto comienza diciendo que Ronan, a quien se conoce con distintos nombres ( Renan, Reunan, Rouen, Rumon o Ruadhan) era un nativo de Irlanda bien educado cuyas buenas obras como obispo le habían dado gran renombre en su país natal . Sin embargo, anhelaba tener una comunión más estrecha con Dios y por eso, en la cima de su carrera en Irlanda, eligió el exilio voluntario, cortando todos los lazos con la familia y el país y embarcándose en un viaje a Bretaña.

Habiendo desembarcado “en la región de Léon”, continuó su viaje hacia el sur hasta el reino de Cornouaille (Cornubia latina) y estableció una ermita en lo que se conocería como Locronan, cerca de los bosques de Névez. Aquí se dedicó a la oración y a una forma de vida ascética, a través de la cual pronto atrajo a una multitud de admiradores de la región. De esta manera, su presencia también llamó la atención de Gradlon, rey de Cornouaille y figura destacada de la mitología bretona

Un campesino local admiraba mucho al santo, ofreciéndole hospitalidad y visitando frecuentemente su celda, pero Keban, la esposa del campesino, se puso celosa e ideó un plan para desacreditar al hombre santo.

Ante Gradlon en su tribunal de Quimper, ella acusó abiertamente al santo, diciendo que era un hechicero que podía transformarse en un animal salvaje y que, en forma de lobo, había devorado numerosas ovejas y a su única hija. Ronan fue puesto a prueba para demostrar su santidad. Primero, los dos feroces perros del rey se desataron sobre él, pero por la señal de Cristo, Ronan logró pacificarlos. Segundo, se le dio la oportunidad de dar cuenta de la desaparición de la hija del campesino. Reveló que Keban había encerrado a su propia hija en un lugar tan pequeño que se había asfixiado hasta la muerte, y nombró el lugar exacto . Cuando la niña fue encontrada muerta tal y como el santo había dicho, los ciudadanos locales insistieron en la ejecución de Keban. Ronan, sin embargo, lo impidió, prefiriendo practicar la benevolencia cristiana, y devolvió a la chica muerta a la vida. A pesar de esto, el santo continuó siendo acosado por la malicia de Keban y por lo tanto se marchó al pequeño reino de Domnonia en el noroeste de Bretaña, donde se estableció cerca de Hillion. Murió en su celda.

Tras su muerte comienza la leyenda

La segunda parte del texto se centra en los acontecimientos posteriores a la muerte de Ronan, sus milagros, el crecimiento de su culto y el destino de sus reliquias. Desde que murió en las afueras de Cornouaille, surgió una disputa sobre dónde enterrar su cuerpo.

La cuestión se decidió colocando el cuerpo en un carro, arrastrado por bueyes salvajes, y dejándolo para que lo arrastraran a donde quisieran. El rey de Cornouaille resultó ser la única persona capaz de levantar el cuerpo y colocarlo en un féretro, lo que le curó una vieja herida en el brazo. Los bueyes salvajes que conducían el carro caminaron directamente a la celda del santo en el bosque de Névez. Allí el cuerpo fue enterrado y el pequeño asentamiento de Locronan creció alrededor del lugar de entierro.

Posteriormente, el texto da algunos saltos en el tiempo. Se dice, por ejemplo, que tras una ola de incursiones vikingas, se construyó una nueva capilla en el lugar (§ 12). Sin dar ninguna explicación explícita, los capítulos finales relatan que las reliquias del santo fueron en alguna fecha trasladadas, con la pompa apropiada, a Quimper (latín Confluentia).

La presencia de sus reliquias en la ciudad y el control sobre ellas por parte del clero condujo a una serie de milagros. Se dice que un hombre se curó de mudez después de rezar en el altar en el que se colocaron las reliquias del santo; otro se liberó de la posesión demoníaca después de pasar una noche bajo el santuario del santo; y la ciudad se salvó de la destrucción por el fuego cuando el clero usó las reliquias para alejar las llamas.

La leyenda de Ronan en el Barzaz Breizh

Publicado por primera vez en la edición de 1839. Insertado después del “Himno de las Almas”. No hay información sobre la fuente. Posiblemente recogida in situ. Recogida sólo por La Villemarqué. La Villemarqué concluye que los textos de los monjes de Quimper (arriba) y la balada bretona tienen un origen común.

La traducción que os dejo aquí proviene de la edición en castellano del Barzhaz de José de Olañeta ed. de 1982 y está escrita en prosa. Abajo os dejo la transcripción original francesa del Barzaz

El bienaventurado señor Ronan, dice la leyenda, vió la luz en la isla de Irlanda, en el país de los sajones, más allá de la mar azul, de padres acomodados.

Un día que estaba orando, vio una claridad y un bello ángel vestido de blanco que le habló así:
-Ronan, Ronan, deja este lugar: Dios te ordena, para salvación de tu alma que vayas a vivir a la tierra de Cornualles.

Ronan obedeció al ángel y vino a vivir a Bretaña, no lejos de la costa, primero en un valle de Léon y después en el Bosque Sagrado del país de Cornualles (bosques de Nevé en los alrededores de Locronan).

Llevaba dos o tres años o más haciendo penitencia en esos lugares, cuando, estando un día en el umbral de su puerta, de rodillas frente al mar, un lobo saltó en el bosque, con un carnero atravesado en sus fauces, y en su persecución, un hombre, jadeante y llorando de pena.

-Dios mío, por favor, haced que el carnero no sea muerto

Aún no había terminado su ruego, cuando el carnero había sido depositado, sin daño alguno, en el umbral de la puerta, a los pies de Ronan y el pobre propietario.

Desde ese día el buen hombre fue a menudo a verle: iba con gran agrado a oirle hablar de Dios.  Pero él tenía una esposa, una mujer mala llamada Keban, que le tomó odio a Ronan a causa de su marido. Un día vino a verle y le cubrió con injurias:

-Habéis embrujado a los de mi casa, a mi marido y a mis hijos.
Ellos no hacen más que visitaros y mi casa se resiente por ello. Si no poneis más atención en lo que os digo, por mucho que chilléis os castigaré.

Entonces ella concibió la idea de acabar con el santo hombre de dios y fue a ver al rey Gradlon, al otro lado de la montaña:
-Señor rey, vengo a pediros justicia: mi hija ha sido muerta; Ronan es quien lo ha hecho, en el Bosque Sagrado. Lo he visto transformarse en lobo.

Bajo esta acusación, Ronan fue llevado a la ciudad de Quimper y arrojado a un profundo calabozo por orden del rey.

Lo sacaron de allí, lo sujetaron a un árbol y le soltaron dos perros salvajes hambrientos.

Sin alterarse y sin sentir miedo, hizo la señal de la cruz sobre su corazón y los perros retrocedieron al punto, aullando lastimeramente como si hubieran puesto la pata en el fuego.

Cuando Gradlon vió ésto dijo al hombre de Dios:
-¿Qué quereis que os dé, ya que Dios está con vos?
-Sólo os pido gracia para la mujer Keban; su hijita no estaba muerta, ella la había encerrado en un cofre.

Trajeron el cofre y encontraron a la niña; estaba tumbada de un lado y muerta; San Ronan la resucitó.

El señor Gradlon y su gente, estupefactos por este milagro se arrojaron a los pies del santo a pedirle perdón.

Y él volvió al bosque donde permaneció hasta su muerte, haciendo penitencia, con una dura piedra por almohada.
Por vestido la piel de una ternera moteada, y una rama retorcida por cinturón; como bebida el agua negra de una charca, como alimento pan cocido bajo las cenizas.

Cuando llegó su última hora, y hubo dejado este mundo, dos búfalos salvajes blancos fueron uncidos a una carreta y tres obispos presidieron el duelo.

Llegados al borde de un lavadero, encontraron a Keban, sin cofia, que hacía la colada en viernes, sin consideración por la sangre de Jesús, nuestro Salvador.

Ella levantó su paleta y golpeó a uno de los búfalos en un cuerno; el búfalo dio un brinco espantado, y el golpe le arrancó el cuerno.

-Vuelve carroña, vuelve a tu agujero, ve a pudrirte con los perros muertos, ya no se te verá más burlarte de nosotros-

Todavía tenía la boca abierta cuando la tierra se la tragó entre llamas y humareda, en el lugar que se conoce como la tumba de Keban.

El cortejo prosiguió su marcha, cuando los dos búfalos se pararon en seco, sin querer avanzar ni retroceder

Allí es donde enterraron al santo – era sin duda su voluntad- allí en el bosque verde, en la cima de la montaña, frente al gran mar.

La balada de Ronan, original en francés

1. Le seigneur Ronan, dit la légende,
A vu le jour dans l’île d’Irlande,
Là-bas au-delà de l’océan.
Il est issu de princes puissants.

2. Un jour il eut, étant en prière,
Une vision extraordinaire,
Un bel ange revêtu de blanc
Qui vint à sa rencontre en disant:

3. Ronan, il faudra quitter ce lieu,
Pour obéir à l’ordre de Dieu
Et que pour ton salut tu t’en ailles
Evangéliser la Cornouaille. –

4. Ronan obéit à l’ange et vint
Demeurer en Bretagne, non loin
Du rivage en Léon et après
En Cornouaille au Bois de Nevet.

5. Il y avait deux ou trois ans, je pense,
Qu’il faisait en ces lieux pénitence,
Lorsqu’un soir qu’il était en prière,
Devant sa porte et face à la mer,

6. Il vit un loup bondir hors du bois,
Dans sa gueule une brebis, sa proie,
Poursuivi par un pauvre homme en pleurs
Sanglotant, haletant de douleur.

7. Ronan eut pitié du malheureux,
Et pria pour lui le Seigneur Dieu:
– Seigneur, si c’est votre volonté,
Que cette brebis soit épargnée!-

8. Sa prière n’était pas finie,
Que le loup a rendu la brebis,
Saine et sauve devant la maison,
Aux pieds de Ronan et du Breton,

9. Que depuis ce jour, on vit souvent
Entrer dans la maison de Ronan.
On pouvait les entendre tous deux
S’entretenir des choses de Dieu.

10. Mais le pauvre homme avait une femme,
Qu’on nommait Kéban, un être infame
Laquelle perdant son ascendant,
Sur son mari, haïssait Ronan

11. Un jour elle entra dans sa maison
L’accabla d’injures et d’affronts
– Vous avez ensorcelé les gens,
Mon mari, ainsi que mes enfants.

12. Ils ne font que vous rendre visite,
Ma vie de ménage est déconfite.
Si vous refusez de m’écouter,
Gare à vous, vous aurez beau japer! –

13. Elle forma le projet odieux
D’opprimer le saint homme de Dieu:
Elle s’en fut chez le roi Gradlon,
Dans sa cité, au delà du mont.

14. – O Seigneur roi, veuillez m’écouter:
Ma fillette a été étranglée.
Ronan du Bois Nevet fit le coup.
Je l’ai vu qui se changeait en loup.

15. Sur l’accusation de la mégère,
On a conduit Ronan à Quimper,
Et jeté dans un cachot profond,
Par ordre du seigneur roi Gradlon.

16. Un beau jour on le tira de là
Et au tronc d’un arbre on l’attacha.
Et sur le saint homme on a lâché
Deux gros chiens sauvages affamés.

17. Lui, sans s’émouvoir, sans avoir peur,
Fit un signe de croix sur son coeur,
Les chiens s’enfuirent soudain, tous deux
En hurlant, comme devant un feu.

18. Ce que voyant, le roi Gradlon dit
A l’homme de Dieu: -Que vous faut-il
Pour apaiser de Dieu le courroux
Dont on voit bien qu’Il est avec vous ?

19.- Sire, je ne vous demande rien
Que la grâce de cette Kéban.
Dont le petit enfant n’est pas mort,
Mais dans son coffre où il vit encor.-

20.On apporta le coffre, et l’ouvrant
On y trouva le petit enfant :
Il était couché sur le côté,
Mort : Saint Ronan l’a ressuscité.

21. Tombant aux genoux de saint Ronan
Devant ce miracle stupéfiant,
Tous ainsi que le seigneur Gradlon
S’empressent de demander pardon.

22. Mais lui, s’en revint à la forêt,
Où jusqu’à sa mort il est resté,
Faisant pénitence, loin de tout,
Pour reposer sa tête un caillou,

23. Une peau de bête pour vêture,
Une branche tordue pour ceinture,
Pour toute boisson, de l’eau croupie,
Et sous la cendre du pain qui cuit.

24. Lorsque sa dernière heure arriva,
Qu’il eut quitté ce monde, ici-bas,
Trois évêques et deux buffles blancs
Vont traînant sa charrette à pas lents.

25. Arrivés au bord d’une rivière,
C’est Kéban, décoiffée, qu’ils trouvèrent
Faisant la buée le vendredi,
Le jour où notre Sauveur périt.

26. Brandissant son battoir sans vergogne,
Elle frappe un des boeufs à la corne,
Si fort que le buffle épouvanté
En eût même la corne arrachée.

27 – Retourne donc, charogne, à ton sort !
Va-t-en pourrir avec les chiens morts !
On ne te verra plus, de sitôt,
Nous abuser avec de vains mots. –

28. Elle était occupée à maudire,
Quand le sol s’ouvrit pour l’engloutir
Parmi flammes et charbons ardents,
Au lieu dit “la tombe de Kéban”.

29. Le convoi repartit lentement,
Portant vers sa tombe Saint Ronan,
Puis les boeufs s’arrêtèrent soudain,
Et refusèrent d’aller plus loin.

30. C’est là que le Saint fut enterré –
C’était sans doute sa volonté –
Au sommet du mont, dans le bois vert,
Face à face avec la grande mer

La grand Troménie

Es una procesión que se celebra cada seis años. La última fue en 2019. Sigue un circuito de 12km con una especie de Via Crucis de 12 estaciones dedicadas a distintos santos bretones. El recorrido sigue el perímetro de los terrenos de una vieja abadía del siglo XII.

Se considera un recorrido ceremonial de orígen druídico cristianizado posteriormente.

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