Quién era… Pelayo

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.
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Tiempo de lectura: 7 minutosSeguimos con la serie dedicada a personajes importantes de las naciones que componen la Céltica atlántica, y cómo no, hoy 8 de Septiembre, día de Asturies, queremos hablar de Don Pelayo.

Un mito fundacional

El mito fundacional de Asturias es la batalla de Covadonga en el 718. Un enfrentamiento que tuvo lugar en las montañas astures entre un ejército musulmán y fuerzas indígenas astures lideradas por un caudillo, Pelayo o Pelagius. La victoria de los norteños supuso el arranque de un largo proceso de siete siglos conocido como La Reconquista que terminaría en 1492 con la toma de Granada y la expulsión de los musulmanes de la Península Ibérica. (diccionario de la RAE)

Bueno, hasta aquí el mito fundacional, que como todos ellos tendrá parte de verdad y mucho de imaginación, pero lo cierto es que en las crónicas medievales cristianas, donde se habla de un Pelayo o de un Belai al-Rumi (Pelayo el romano) si son las musulmanas, se le muestra como líder de las revueltas en el norte de Hispania, al frente de las tropas insurrectas astures. Conozcamos un poco más sobre él.

Pelayo, ¿un noble godo?

La cuestión de si era un noble godo o un caudillo indígena es un debate que aún sigue abierto en la historiografía contemporánea. Por un lado están las fuentes cristianas monásticas en las que hay una evolución del personaje que va cambiando con el paso de los años y en la que se ve cómo se adapta la figura legendaria a los intereses y necesidades políticas de reyes posteriores. Esta adaptación tiene como objetivo la legitimación de una monarquía cristiana como continuadora de una goda. Es decir, el reino de Asturias es el sucesor del reino de Toledo. Con esta estrategia reyes como Alfonso III entroncan su linaje con los reyes cristianos (visigodos) previos a la conquista musulmana y defienden su estatus frente a otros pretendientes.

En el 754 se escribe la Crónica Mozárabe, en la que no se menciona a ningún duque, o líder llamado Pelayo que lidere la revuelta contra los musulmanes. Tradicionalmente se considera que la Mozárabe es la continuación de la Historia de los Godos (Historia de regibus gothorum, escrita por Isidoro de Sevilla). En esta crónica se cuentan hechos de los reyes y nobleza goda. Ni Pelayo ni la batalla de Covadonga se mencionan, lo que resulta sospechoso si fuera noble o hijo de noble de los godos.

En la Crónica Albeldense, escrita en el 880, es decir, bastante posterior a la anterior, simplemente se dice que Pelayo era un godo expulsado de Toledo por Witiza, y que es elegido Princeps entre los astures enfrentándose a los musulmanes, incluido Munuza.

No será hasta el 887 cuando en la Crónica Rotense aparezca una historia novelesca según la cual Pelayo sería un espadero (jefe de la guardia) de los reyes Witiza y el propio Rodrigo. La familia de Pelayo huiría a las montañas del norte buscando refugio. Allí, como parte de la nobleza entraría en contacto con el gobernador Munuza que tenía su puesto de mando en la ciudad de Gijón. La narración sigue contando cómo el gobernador musulmán se enamora de la hermana de Pelayo y ante la negativa de éste a entregarsela lo expulsa a Córdoba donde es encarcelado. El joven consigue escapar y se refugia de nuevo entre las tribus astures de las montañas con las que había tenido contacto.

El mito ya estaba creado y se perpetuará durante toda la época Moderna, recibiendo un nuevo impulso durante el siglo XIX en adelante, cuando se buscan los orígenes de las naciones en los sucesos medievales y se construye la identidad de las naciones contemporáneas. Pero el análisis de nuevas fuentes tanto escritas como arqueológicas nos están permitiendo desmontar el mito y presentar una figura de Pelayo con multitud de nuevos matices. El primero que no parece sostenerse su origen visigodo.

Estatua de Don Pelayo, Cangas de Onis. CC

Pelayo un caudillo astur-romano

En la búsqueda de fuentes no interesadas en sostener la continuidad del Ordo Gothorum en la monarquía astur debemos acudir a las crónicas musulmanas y a las fuentes cristianas no monásticas.

La mayoría de cronistas musulmanes hablan, bien es cierto que muy posteriormente, de un Belai Al-Rumi (Pelayo el romano) al que atribuyen origen astur sin dudarlo. Al Maqqari (S. XV) por ejemplo parece recoger parte de la tradición cristiana en el sentido de que cuenta como el caudillo natural de Asturias, en Galicia (en referencia a la Gallaecia romana) fue atrapado en el norte por las tropas musulmanas y llevado a Córdoba, de donde escapó para volver a su tierra en las montañas y allí agrupó a los rebeldes entre las tribus indígenas.

Ibn Jaldún ya en el siglo XIV dice  “Estos reyes son de una familia de Galaecia; cierto es que Ibn Hayyan (siglo XI) dice que que son descendientes de los godos, mas tal opinión es errónea a mi parecer, pues esta nación había perdido ya el poder y rara vez ocurre que una nación que lo ha perdido llegue a recobrarlo. Era una nueva dinastía que reinaba sobre un nuevo pueblo, pero sólo Dios conoce la verdad.”

Cuando dice que son una nueva dinastía, en mi opinión, parece hacer referencia a que son una nueva familia real, que crece en el territorio del antiguo reino o territorio de Gallaecia que habría perdido todo su poder desde la invasión musulmana. No podemos caer en el mismo error de considerar a Pelayo sucesor del reino de Galicia, como tampoco lo consideramos sucesor del de Toledo. La invasión musulmana supuso una ruptura de las instituciones y el orden social anterior, como en toda conquista, de la que surgen nuevos reinos y entidades de gobierno.

Se trata del Asturorum Regnum del testamento de Alfonso III, y cuando habla de un nuevo pueblo debe referirse al que surge del pueblo astur y los refugiados cristianos, es decir que rompe con la continuidad con el pueblo godo que pretenden los cronistas monásticos cristianos y que dominaba Hispania a la llegada de los musulmanes. Por ejemplo en el testamento de Alfonso II se menciona que Pelayo fue rey de los cristianos y astures, lo que parece ser una separación entre estas gentes.

Seguramente provenía de una familia de la nobleza astur. Su nombre era Pelagius (marino en latín) un nombre común en el noroeste de Hispania en su tiempo, y que tiene origen romano. Sabemos que tenía propiedades en el centro y el oriente de Asturies, como parece indicar la documentación no monástica de siglos posteriores, por ejemplo en los testamentos de Alfonso II y Alfonso III donde se mencionan territorios que pertenecieron a Pelayo en estas zonas y además los relaciona con el castillo de Fozana construido en el siglo VI por las élites astures. Es decir, que antes de la llegada de los musulmanes ya tenían posesiones en el territorio lo que contradice que fuera un godo escapado al norte justo en el momento de la invasión.

Y así están las cosas en la actualidad. La historiografía contemporánea hace una interpretación crítica de las fuentes cristianas monásticas posteriores al momento de Covadonga y detecta una serie de contradicciones que no se ven refrendadas ni por la documentación no monástica de la época, ni por las crónicas musulmanas posteriores. Estas discrepancias pueden explicarse con las nuevas fuentes y sobre todo deshechando el mito continuista que el poder cristiano medieval impuso en la Historia.

Don Pelayo. Luis de Madrazo (Uso Público)

El primer rey

En lo que todos parecen estar de acuerdo es que Pelayo es el primer rey después de la invasión musulmana y que las fuentes posteriores le situan como cabeza de un linaje que impulsó la expansión de un territorio que luego sería conocido como Reino de Asturias por todo el norte.

Se le menciona como Princeps de los Astures y Cristianos (testamento de Alfonso II) elegido en el 718 en el monte Auseva en un concilio entre los astures como su lider. Es notorio que es elegido a la manera indígena. Unos astures que se habían rebelado contra el poder de los visigodos en repetidas ocasiones (lo que hace cada vez más improbable que eligieran a un enemigo como su lider para enfrentarse a otro enemigo). En ese hecho nace un “nuevo pueblo” (¿podríamos llamarle ya asturiano?), con un rey, un territorio que defender y un propósito, pasar a la ofensiva sobre el ejército invasor musulmán, luchando al modo indígena, es decir, como habían hecho los astures contra Roma, al abrigo de las montañas y en una guerra de guerrillas.

Creo que es en este contexto como hay que interpretar el mito de Covadonga y seguramente el que luego sería conocido como el origen de la Reconquista, que como veis, de recuperación del reino de Toledo tenía más bien poco, extendiendose su influencia en este primer momento sobre territorios indígenas, poco romanizados, y quizá aún menos cristianizados, como el centro-oriente de Asturias (todavía hay persecuciones contra los magi, o sacerdotes paganos, por reyes posteriores a Pelayo). Posiblemente el cristianismo fuera cosa de una reducida élite en este momento, algo muy alejado de la figura cristiana y recuperadora del mundo godo que nos presentan las crónicas.

Como rey, Pelayo recupera los territorios que coinciden con su área de influencia familiar, es decir, el oriente y el centro de Asturias, y establece la corte en Cangas de Onis donde reinó durante 18 años. Sin embargo no estable su corte en Gijón, la principal ciudad astur de su tiempo, seguramente por necesidades estratégicas y de defensa que hacian de Cangas un lugar más fácilmente de defender por la proximidad de las montañas.

En ese tiempo contrajo matrimonio con Gaudiosa, un personaje oscuro del que no parece haber consenso de si existió realmente con ese nombre. El único que lo menciona es el cronista Ambrosio de Morales en el siglo XVI, y parece una invención del autor. El nombre significa Gozosa o Agradable a Dios y era muy popular en la Hispania altomedieval.

Tuvieron dos hijos. Favila, sucesor natural de Pelayo como rey de la monarquía astur y que fue muerto por un oso. Ermesinda, la hija del rey, contrajo matrimonio con Alfonso I, hijo del Dux de Cantabria y en ese punto comienza otra etapa de la historia que se escapa ya de este post.

La tumba de Pelayo

Según la Rotense, la más extensa en detalles, Pelayo fue enterrado en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, un templo del que lo que se ve actualmente es del siglo XII pero está constatado uno anterior del siglo VIII que concordaría con la crónica. En esa iglesia hay un sepulcro vacío que se supone contuvo durante algun tiempo los restos del rey ya que según el propio Ambrosio de Morales, el rey Alfonso X el Sabio, ordenó su traslado a la cueva de Covadonga donde se encuentran actualmente. Allí podeis ver aún el sepulcro con la inscripción que lo atestigua y que dice que en él se hallan también los restos de su esposa y su hermana. También este punto es objeto de debate.

Tumba de Pelayo en Covadonga. Fuente https://www.elfielato.es/articulo/opinion/pelayo-sepultado-covadonga-_4360/20180712185000021513.html

2 Comentarios

  1. Leed “Orígenes hispano godos del Reino de Asturias”. Es un resumen de la tesis doctoral del autor, Armando Besga Marroquín. Tiene ya algunos años, pero nadie ha conseguido rebatirlo. No creo que vosotros seáis capaces. La verdad es un cosa, los ensueños, otra.
    Y por supuesto, Pelayo era godo.

    • Gracias por tu aportación Pepe. Me parece estupendo que estés tan seguro de este hecho, a mi me aportaría serenidad tener toda la certeza acerca de sucesos que tuvieron lugar hace 1200 años. Me enseñaron que el sabio duda y el necio asegura. Seguimos trabajando para subir de nivel, gracias.

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