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Para los historiadores es uno de esos efímeros emperadores de la fase final de la historia romana. Para mi es un fantasma que se esconde detrás de algunas leyendas que me fascinan y que cada vez que emprendo algún oscuro camino entre libros polvorientos (y esa angustiante falta de datos documentales), se me aparece. Así que hoy me decidí a hacer una entrada sobre él, dispuesto a iluminar esa oscura figura que hace muchos años conocí como Macsen Wledig. Ahora os explico.

Primeros años en Hispania

Máximo, era antes que nada un hispano. No se sabe si de la Tarraconense o más probablemente de la Gallaecia, pero está claro su origen, era un Flavio, y pertenecer a la «familia» no era moco de pavo. Nació en el 335, y su ascendencia lo enlazaba con algunos de los hombres más prominentes del Imperio, de hecho su primo Teodosio iba a escribir algunas páginas importantes de la historia. Posiblemente los primeros años de su vida los pasó en el noroeste de Hispania, como cualquier hijo de una familia acomodada de la época. Su futuro estaba puesto en ocupar algún cargo en la administración pública romana y es por ello que Máximo se alistó en el ejército en busca de fortuna y prestigio, una carrera militar que era el preludio de una carrera política a la que aspiraba la aristocracia romana de aquel tiempo.

Para él además era el peso de la tradición familiar, lo llevaba en la sangre. Su padre era Flavio Julio Eucherio, un general laureado, su tío Flavio Julio Honorio, de sangre de emperadores.

Britania

Su primer gran destino militar fue, suele serlo siempre, un autentico infierno. Al mando de Teodosio el viejo, parte hacia Britania en el 368. Las cosas estaban feas, eran los tiempos de la Gran Conspiración.

Britania era esa provincia alejada de todo, una isla que no tenía ni el clima, ni la cultura mediterranea, sino que se trataba de una provincia celta que nunca fue pacificada del todo. En cierta manera recordaba a la Hispania que hizo grande a Augusto, pero la isla, ocupada por primera vez por César en los estertores de la República a lo máximo que llegó fué a dar la espalda al terror picto con el muro de Adriano. Hacia el Oeste, Ibernia (la Irlanda actual) ni siquiera fue conquistada oficialmente.

El norte fue siempre un motivo de conflicto. Los pictos protagonizaron revueltas intermitentes, lo que unido a una cierta dejadez por parte de todos los emperadores hacia las tropas destacadas en el territorio, contribuía a crear un cierto ambiente de malestar entre el ejército.

Busto de Magno Máximo.

El sangriento verano de la Gran Conspiración
Un aciago día de los meses de calor del 367, las tropas apostadas en el muro de Adriano (compuestas por areani, o soldados indígenas), pactan con el enemigo y dejan que los pictos se desparramen como una inundación por territorio britano. No están solos en esta aventura. Desde Irlanda los escotos cruzan la mar con el objetivo de sacrificar a cuantos soldados romanos encuentren por el camino, y por el Este los sajones han sido invitados a la carnicería en una estrategia pactada de antemano. Gales y Cornualles, poco romanizadas, no van a oponer resistencia, y las legiones romanas en Britania descubren que están metidas en una ratonera de la que pocos saldrían con vida.

Todo el norte y el oeste cayó en el caos. Amiano Marcelino nos cuenta como los rebeldes fueron tomando lo que encontraban. Aquello fue simplemente una operación de pillaje a gran escala más que una invasión organizada. Quizá una muestra de la debilidad romana, que era incapaz de hacer frente a pequeñas bandas que esparcieron la anarquía por el territorio.

El emperador, Valentiniano I, ocupado en la guerra con los alamanes, y lo suficientemente listo como para no mancharse en el barro de Britania, envía a varios legados en su nombre a restablecer la situación, pero todos fracasan y la isla parece condenada. Lo parece, hasta que entra en escena Teodosio, el Viejo, padre del futuro emperador.

Teodosio no era un novato, criado en Hispania con una buena formación militar, llega a Britania, y tras un viaje directo a Londinium donde establece su cuartel general, toma el control de la situación. Lo primero rechazar a los sajones, despejando el sureste (la zona más romanizada), reconstruyendo las fortalezas. Lo segundo declarar una amnistía para que todos los soldados desertores se pudieran reincorporar a las legiones. Con el ejército en pie y las fortalezas guarnecidas, comienza la acción contra las bandas de saqueadores, pacificando el país.

En rápidas acciones militares controla a los pictos y ajusticia a los traidores. Al final del año toma el muro de Adriano de nuevo. El águila vuela de nuevo sobre los campos britanos. En ese conflicto Máximo se gana a sus tropas, destacando en los enfrentamientos, la estrella del soldado ya está brillando.

Tras el éxito de la campaña, Teodosio es nombrado magister equitum praesentalis de Valentiniano I y como tal, parte hacia la corte imperial. Máximo permanece en Britania, y allí fragua una estrecha relación con el país y sus gentes. Posiblemente en esa época conoce a Elen…

Casi diez años después, en el 373 llega la llamada desde la corte imperial, Teodosio es enviado a África a sofocar la revuelta de Firmo, quien se había autoproclamado emperador. Quiere a su lado a algunos de los leales que lucharon a su lado en Britania. Máximo acude a la llamada de su mentor y se ocupa de tener controlado al hermano del usurpador, leal a Roma, y además captura a varios líderes rebeldes. Sus acciones militares se cuentan por victorias y su carrera meteórica va a toda velocidad… hasta que de repente se produce la catástrofe.

El 17 de noviembre del 375 Valentiniano I sufre un ictus cerebral en Brigetio cuando lideraba una ofensiva en Panonia. La muerte repentina del emperador da comienzo a un terrorífico juego de tronos en el que van a caer algunos de sus hombres de confianza. Teodosio el viejo es uno de ellos, y el resto de familiares está en peligro. Máximo se retira de la vida militar y curiosamente no vuelve a Hispania, como su primo Teodosio, el futuro emperador, sino que lo encontramos en Britania de nuevo. La isla es ahora su hogar, allí están su esposa y sus más fieles soldados. La denostada provincia va a ser el lugar donde se forje la leyenda.

El emperador

En el 382 la violencia se desata en el mundo celta, es la revuelta de los Attacoti (Aitheach Tuatha), algo así como los pueblos «que pagan rentas», (Rance:2001) según algunos autores, restos del pueblo Fir Bolg sometidos a los Milesios venidos de España, según otros autores, Milesios de clase inferior. De cualquier forma se levantan contra sus señores y desatan una masacre más allá del muro de Adriano que compromete la seguridad de Britania de nuevo. Máximo, posiblemente ya Dux o Commes de la isla acude con las legiones a sofocar la violencia y los aplasta. No hace falta más. El ejército está entregado al general y rescatando la sangrienta costumbre de proclamar emperadores por la fuerza, reconocen a Máximo como su lider supremo.

Aureo emitido en Londinium con la imagen de Magno Máximo

Según las leyendas indígenas desembarca en Armórica y coloniza la península, si bien su objetivo es acabar con Graciano, sucesor de Valente y Valentiniano I, y lo consigue, certificando la muerte del emperador en Lyon. Su ejército compuesto de romanos, galos, britanos y celtas de distintas etnias no tiene rival. Dos años después, en el 384 pacta con Teodosio (su primo) y Valentiniano II el reparto del Imperio. Máximo sería el emperador de un extenso territorio que abarcaba Britania, Galia e Hispania, unidas bajo un poder único.

El resto es historia. Teodosio fue emperador en Constantinopla y Valentiniano II reinó en la península Itálica y África. Los convulsos tiempos del final del Imperio vieron como ascendían y morían emperadores. Máximo no fue una excepción. Odiado desde siempre por Valentiniano II, en guerra con su primo Teodosio que tenía por esposa a una hija de éste, acabó sus días asesinado por sus propias tropas un 28 de julio o agosto del 388. Dicen que su cabeza fue paseada por las calles clavada en una lanza por orden de Teodosio.

La leyenda
En torno a 1135 la historia de Máximo ya era una leyenda. El monje galés Geoffrey de Montmouth publica su gran obra. Historia de los reyes de Britania. En ella se cuenta que un emperador romano, Magnus Macsenus, fue rey de Britania durante el mandato de Constantino I. Normalmente se atribuye la figura de Maxen Wledig a Magno Máximo, sin embargo lo cierto es que, a semejanza del caso del Rey Arturo, el personaje legendario podía reunir partes de varios personajes históricos. Por ejemplo sabemos que hubo un Dux britano del siglo III que se llamaba Máximo, así como otro emperador en el 400 y pico que proveniente de Britania se llamó también así.

El Breuddwyd Macsen (el sueño de Macsen), una leyenda del Mabinogion, ya sabes, el compendio de viejas leyendas galesas, cuenta que un día, un emperador romano llamado Macsen (Máximo), después de un día de caza entra en un profundo sueño. En el sueño, realiza un gran viaje a través de ríos y montañas para llegar a una ciudad que tiene un enorme castillo y una gran flota de navíos atracados. En el barco más grande del puerto se embarca rumbo a tierras lejanas.

F.45.r del Libro Blanco de Rhydderch que muestra el comienzo de El sueño de Mcasen Wledig. Primera parte de los dos manuscritos de Llyfr Gwyn Rhydderch, que comprende las Cuatro Ramas del Mabinogion; Peredur; Macsen Wledig; Lludd a Llefelus; fragmentos de Owain a Luned; Geraint ac Enid; y una versión incompleta de Kulhwch ac Olwen; y un poema de Llywelyn Moel.

Llega a un castillo que tiene una sala recubierta de oro, plata y piedras preciosas. En ella dos jóvenes juegan al ajedrez vestidos de negro. En la sala hay un hombre sentado en una silla de marfil y una dama de belleza sin igual. Ella se levanta de la silla y abraza al rey. En ese momento Macsen despierta.

Obsesionado por el sueño y la doncella que aparece en él se vuelve arisco con la gente de la corte, solo puede pensar en ella. Un día su ayudante de cámara le dice que la gente está volviéndose contra él porque no atiende sus deberes. Consciente del error que está cometiendo, convoca a los sabios de la corte y les explica lo que le pasa. Ellos le aconsejan que envíe mensajeros durante tres años a las tres partes del mundo en busca de la doncella.

Pasa un año y no hay noticias de la hermosa mujer así que apenado se retira al lugar donde estaba antes del sueño. Desde allí sus mensajeros viajan a una alta montaña, desde donde ven las tierras con las que había soñado el emperador. Emprenden camino y llegan a la ciudad y castillo donde están los grandes barcos. En ellos pasan a Britania. Llegan a caballo hasta Snowdon en Gales, y ven la tierra escabrosa que decía su señor. Más allá siguen rumbo a Anglesey (Mona) y Arvon.

En Aber Sain está un castillo hermoso, en la desembocadura del río. En su interior ven a los jóvenes jugando al ajedrez, al hombre tallando las piezas del tablero y a la doncella en la silla de oro.

Los mensajeros proclaman a la doncella emperatriz de Roma. Les dice que no irá con ellos a Roma; si Macsen Wledig la ama, debe ir a ella.

Regresan a Roma y le cuentan al emperador sus hallazgos. Con sus guías, Macsen Wledig va a Britania y encuentra a Aber Sain, el castillo de sus sueños. Ve a Kynan y Adeon jugando al ajedrez, y a su padre Eudav, hijo de Caradawc, tallando piezas de ajedrez. Luego ve a la doncella, llamada Helen Luyddawc, de su sueño.

«Emperatriz de Roma», dice, «¡Salve!» esa noche ella se convierte en su esposa. Al día siguiente pide Britania para su padre, y tres castillos principales para ella, el más grande de Arvon. El emperador lo concede; los otros castillos están construidos en Caerleon y Carmarthen. El emperador permanece durante siete años, construyendo castillos y carreteras por toda Gran Bretaña. El tiempo que pasó fuera de Roma significa que está desterrado y pierde su alto cargo.

El nuevo emperador amenaza a Macsen en una carta. El emperador depuesto se va a Roma con su ejército, derrotando a Francia y Borgoña en el camino. Sin embargo, pasa un año fuera de Roma sin estar cerca de recapturarla. Finalmente se le unen Helen y sus hermanos guerreros, y Kynan y Adeon, hijos de Eudav.

Kynan y Adeon construyen una escalera para cada cuatro hombres de su grupo. Mientras que los emperadores en guerra rompen su lucha por comer, los británicos rompen las murallas de la ciudad. El nuevo emperador, incapaz de armarse a tiempo, es asesinado junto con muchos otros. Durante tres días y tres noches los británicos luchan por retomar el castillo y la ciudad, sin que Macsen Wledig lo supiera.

Macsen se queja con Helen de que sus hermanos no han podido conquistar la ciudad. Ella responde que «los jóvenes más sabios del mundo son mis hermanos. Ve allí y pregúntales a la ciudad, y si está en su posesión, la tendrás de buena gana».

Se abren las puertas de la ciudad de Roma, y el emperador Macsen Wledig vuelve a sentarse en el trono, con todos los hombres de Roma sometidos a él.

El emperador da permiso a Kynan y Adeon para someter cualquier región del mundo que deseen gobernar. Los hermanos conquistan tierras, castillos y ciudades en la región Armorica de la Galia, que contiene la península de Bretaña, matando hombres y mujeres. Después de muchos años de este Adeon regresa a Gran Bretaña, dejando que Kynan gobierne sobre el resto. Entonces Kynon y sus hombres cortaron las lenguas de las mujeres, para evitar que se corrompiera su habla y desde entonces fueron conocidos como Bretones.

BIBLIOGRAFÍA

Cirlot, M.V. (1988) Mabinogion. Relatos Galeses. Madrid: Siruela
Montmouth, G. (autor), De Cuenca y Prado, L.A.(trad.) (2017) Historia de los reyes de Britania. Madrid: Alianza
Philip Rance (2001). Attacotti, Déisi and Magnus Maximus: the Case for Irish Federates in LateRoman Britain. Britannia, 32, pp 243-270 doi:10.2307/526958
E. Garrido, (1984) Precisiones acerca de la administración de Magno Máximo, Habis, 15, pp 253-256
Real Academia de la Historia. Biografía de Magno Máximo. Recuperado de http://dbe.rah.es/biografias/17549/magno-maximo

Fotografía principal
Muro de Adriano. Foto: Craig Easton / Corbis / Cordon Press. En Nationalgeographic.es

 

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