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Tras uno de esos buenos desayunos a los que nos estábamos acostumbrando en esta ruta por Bretaña, pusimos rumbo al día más largo de nuestro viaje. Teníamos la intención de ver un montón de cosas así que nos pusimos temprano en camino, sin embargo, los días eran largos y las carreteras buenas, así que qué problema había.

Sabíamos que nuestro camino nos llevaba a un par de km de la abadía de Beauport, que nos habían recomendado visitar, aunque fuera para hacer unas fotos por los alrededores. La verdad es que no me esperaba que fuera tan bonita, y es una visita que recomiendo. Está un poco antes de llegar a Paimpol y merece la pena.

Abadía de Beauport. Bretaña. Foto Céltica

Beauport era una floreciente abadía del siglo XII que adquirió mucha importancia como punto de partida de los peregrinos bretones que iban a Santiago.

Abadía de Beauport. Bretaña. Foto Céltica

Durante unos cuantos siglos se convirtió en un importante enclave, del que hoy apenas quedan unos restos que aún conservan el carácter de magnificiencia que algún día tuvo.

Abadía de Beauport. Bretaña. Foto Céltica

Os dejo una foto de un panel para que comprendais mejor la magnitud de este lugar. Hoy en día se respira aún una calma increíble y caminar entre las ruinas góticas de los viejos salones parece que te transporta a la Edad Media.

Abadía de Beauport. Bretaña. Foto Céltica

Contentos por haber hecho esta primera parada nos dirigimos a Paimpol.

Vereis, el sitio es famoso porque desde su puerto salían barcos a pescar bacalao que llegaban hasta Terranova e Islandia.

Puerto de Paimpol. Foto Céltica

De hecho hay una calle (preciosa) llamada de los islandeses, al lado del puerto, con unas casas antiguas, del siglo XV y XVI muy bonitas.

Callejeando por Paimpol. Foto Céltica

Es el típico sitio con sabor marinero que tienes que visitar. La pesca está presente en todo, y cómo no, la oficina de turismo está en el puerto, asi que no tengas duda, empieza por ahí. Hombre, si te quedas a comer y te lo puedes permitir, dicen que no hay que irse sin comerse un buen bogavante, aquí suele ser el auténtico.

Restaurantes del puerto. Foto Céltica

Me hace gracia porque en Asturias y Galicia cuando viene marisco de fuera (suele ser de menor calidad) te dicen: bah, es francés 🙂 (no pregunté el precio sinceramente, pero creo que el bogavante no es barato en ningún sitio. Sin embargo, ya veis, en Bretaña las ostras son más baratas).

Callejeando por Paimpol. Casas del Siglo XVI. Foto Céltica

Estábamos de paso asi que callejeamos por los alrededores de los muelles, y paseamos por el puerto, auténtico corazón del lugar.

En una de las pequeñas tiendas, creo que en la e la foto de arriba con la cristalera de madera, vi por primera vez las navajas bretonas. Tienen muy buena pinta. Es un producto local, y parecen de una calidad muy buena (por cierto, inoxidables como esperas de algo fabricado al lado de la mar). Cada cuchillo se puede personalizar con unos motivos que significan tu nombre. No sé de donde viene la tradición, tengo que investigar, a ver si alguien me puede echar un cable.

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