Monte da Penha. Guimaraes

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Algunos rincones del monte. Foto Céltica
Tiempo de lectura: 4 minutos

En una de esas rutas por el norte de Portugal hicimos noche a los pies del Monte da Penha. La idea era seguir ruta al día siguiente así que no nos complicamos en entrar en Gimaraes (lugar en el que dicen que nació el país), y nos conformamos con ver el castillo de lejos, y dejarlo para otra visita.

Había visto el Santuario da Penha en algunas guías de viaje, y resultó que el área de autocaravanas está justo a la entrada del teleférico que te sube a la cima del monte. Así que decidimos que, a la mañana siguiente, antes de seguir camino a nuestra siguiente parada, íbamos a subir.

Teleférico Monte da Penha. Foto Céltica

Monte da Penha es el pulmón verde de Guimaraes. No es que sea una ciudad enorme, pero el lugar te hace evadirte por completo de lo urbano y te sumerje en un paisaje de rocas graníticas gigantes, y bosques. Lo que me interesaba del sitio es que se trata de un lugar frecuentado al menos desde el Calcolítico hasta el Bronce Final, y posiblemente la Edad del Hierro.

En la estación del teleférico, como curiosidad, tienen expuesta una réplica de una vasija calcolítica en una vitrina en las escaleras. Si quieres ver los restos que han ido saliendo de las distintas excavaciones hay que pasar por el museo Martin Sarmiento en Guimaraes, donde además te encuentras objetos de las campañas de Briteiros.

Vasija cerámica, Monte da Penha.

En cuanto a este lugar, las dataciones de C14 hablan de una ocupación del lugar donde se encuentra en la actualidad el santuario de en torno a 2800-2500 a.C, y los carbones de la capilla de Santa Catalina (el primer lugar cristianizado de la zona), de entre 1111-844 a.C. Hay una tercera datación, de Quinta do Telhado, en la misma zona, que va de 1268-900 a.C.  (Sampaio, 2009).

No es de extrañar, ya que el sitio tiene una posición estratégica excepcional sobre las cuencas de los ríos Selho y Vizela, alcanzando la vista a varios kilómetros a la redonda. Posiblemente, y como dice Sampaio, lo agreste del lugar, y las formas extrañas de las gigantescas rocas de granito, las innumerables cuevas y abrigos que esconde, a este sitio le otorgaron un carácter mágico o cuando menos fantástico.

Algunos rincones del monte. Foto Céltica

Martín Sarmiento recogía testimonios de tesoros escondidos y rocas encantadas que le reportaban los naturales de la zona a finales del siglo XIX. Posteriormente el sitio sería cristianizado con la capilla de Santa Catalina y el Santuario da Penha posterior. Hoy en día es una zona turística y de visita religiosa.

En cuanto a los objetos arqueológicos recuperados, no voy a entrar a enumerarlos, ya que en el paper que os dejo en la bibliografía está bien detallado, pero consistiría en varios depósitos intencionales desde el Calcolítico al Bronce Final. Debió haber una ocupación, pero por lo que parece no un gran poblado permanente, sino temporal, posiblemente fuera un lugar de culto en época protohistórica, un santuario, y a esa finalidad corresponden los diversos depósitos de hachas de talón, y otros objetos de bronce, así como las cerámicas encontradas en la zona. Se plantea la posibilidad de que en la Edad del Hierro estuviera ocupado en la misma línea.

hacha de bronce con anilla lateral. (Sampaio, 2008)

Por tanto, se trataría de un lugar en el que se realizaron numerosos depósitos votivos desde el Calcolítico hasta la Edad del Hierro, probablemente condicionados por una orografía y un paisaje que invitan a lo fantástico. Algo que además se transmitió a la tradición popular recogida a finales del XIX por Sarmiento, y que la Arqueología vino a refrendar a lo largo de las intervenciones del siglo XX

Santuario. Foto Visit Portugal

BIBLIOGRAFÍA

Sampaio, Hugo. (2009). O Monte da Penha, Guimarães, como cenário de acções de incorporação e de comemoração do espaço na Pré-história da bacia do Ave.

CARDOSO, M. 1971. A estação pré-histórica da serra da Penha (Guimarães). Actas do II.º
Congresso Nacional de Arqueologia. vol. 1: 239-268
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2 COMENTARIOS

  1. Ahora mismo me encuentro en el lugar, y buscando en internet he encontrado tu artículo, que me sitúa mucho más definidamente en el contexto temporal y geológico. Muchas gracias.

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