Monedas celtas, repasando la numismática “bárbara”

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.

Tiempo de lectura:7minutosTradicionalmente se ha considerado que una de las características que un pueblo debe reunir para ser incluido dentro del concepto difuso que llamamos “civilización” es la de la acuñación de moneda. El uso de monedas implica una serie de factores que denotan un desarrollo económico, una organización social que es un indicador de una sociedad más compleja donde hay un líder que tiene la capacidad de emitir moneda. Además no debemos olvidar que la moneda tiene una capacidad propagandística que ha sido usada con profusión desde su aparición.

Premonedas

Antes de la acuñación de moneda tal y como la conocemos ahora, los pueblos protohistoricos de Europa utilizaban sistemas de pago de diversas formas, que se denominan premonedas.

Estrabón por ejemplo, cuando habla de los pueblos del occidente de Iberia, dice que no acuñan moneda, y que utilizan pequeñas piezas de metal para los intercambios.

Podemos suponer que es similar a lo que todavía conoce César en su campaña en las Galias cuando dice “como dinero usan monedas de bronce o de oro, o lingotes de hierro de un peso fijo”.(De Bello Gallico, V, 2).

Premonedas con forma de arandela de bronce. Celtiberia

Estas premonedas tienen formas muy diversas. Están documentadas arandelas de bronce en Celtiberia, pequeñas ruedas en la Galia, así como lingotes de peso concreto y de distintos materiales como plata, hierro, etc…

Premonedas en la Península Ibérica

Moneda celta del centro y este de Europa

Hablamos de una numismática celta como tal cuando nos referimos a las acuñaciones realizadas en el centro y norte de Europa desde el siglo IV a.C, así como las de Britania hasta el siglo I a.C. En este grupo añadiría las monedas celtibéricas de entre el siglo III y el I a.C.

En el caso de las monedas del norte y este de Europa son imitaciones de las del mundo griego, posiblemente traídas por los mercenarios celtas alistados en los ejércitos del sur que las trajeron de vuelta. En Iberia son copias de monedas iberas principalmente, por lo que podemos considerarlas copias indirectas de la moneda griega en la costa mediterránea.

Moneda original griega

Copia celta de moneda griega

Las monedas de los britanos.

Las tribus del sureste de Inglaterra tenían contacto con las del continente, desde donde habían llegado prácticamente todos los movimientos culturales durante todo el primer milenio antes de Cristo. Ese contacto fue muy intenso durante el siglo II a.C. cuando tenemos constancia de la creación de varios reinos celtas entre las tribus de los Durotriges, los Cantiaci o los Catuvellauni y los Trinovantes.

La acuñación de moneda había comenzado en la Galia a través del contacto con las colonias griegas del sur del territorio, sin embargo pronto “personalizaron” sus propias monedas. Cuando las colonias griegas pasaron a control romano utilizaron también la numismática romana. Las primeras monedas celtas se basan en las acuñadas en oro en la época de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro el Grande en torno al siglo IV a.C. en las que vemos una cabeza de apolo en el reverso y un carro tirado por dos caballos en el anverso.

Las imitaciones galas siguieron este formato con un busto laureado en el anverso y un caballo en el reverso representados de formas estilizadas. Estas monedas llegaron al sur de Britania a mediados del siglo II a.C. y alcanzaron un mayor volumen de importación a mediados del siglo I a.C. coincidiendo con la época de invasión romana. Se ha interpretado que como ocultamiento de tesoros en forma de monedas frente al peligro que asolaba la Galia.

Las monedas britanas de en torno al 80 a.C. que se han encontrado en Britania eran todavía de bronce basadas en las de Massilia, con una cabeza de Apolo en el anverso y un toro en el reverso. Las importaciones galas eran sin embargo en oro y se encontraron sobre todo en territorio de los Ambiani.

Tras el intento de conquista de Britania en el 55 a.C. las monedas celtas acuñadas en Britania eran de oro, plata y bronce. Es justo después de su partida cuando aparece por primera vez el nombre de quien acuña (normalmente el rix de la tribu) lo que nos permite trazar una cronología de los líderes britanos de la época. El primero de todos fue Commios, de los Atrebates entre el 50-40 a.C. cuyo nombre aparece en los Comentarios de César. Su sucesor Tincomarus / Tincommius acuño moneda entre el 10 y el 8 a.C., Verica entre el 10-35 d.C. y Epaticcus entre el 35-42 d.C. En estas monedas vemos claramente un patrón romano.

Sistema monetario y pesos

No hay ninguna marca obvia en ninguna de las monedas que indique el valor que se le dio a alguna de ellas en relación con las otras. Sin embargo, durante este período el oro parece haber sido valorado entre doce y trece veces el peso equivalente en plata, lo que haría que el oro celta valiera aproximadamente 50 unidades de plata.

Oro – Los estatores galo-belgas importados a Gran Bretaña entre el 80 A.C. y el 55 A.C. pesaban alrededor de 6.0-6.5 gr. Los estatores britanos que siguieron pesaban entre 5,0 y 5,8 gr, con una media entre los especímenes observados de alrededor de 5,5 gr, un estándar bastante consistente en todo. Acompañando a estos estaban los que obviamente se pretende que sean cuartos de estadios, con un peso entre 1,1 y 1,4 gr (media de alrededor de 1,35 gr). Las importaciones galas anteriores eran más pesadas, entre 1,4 y 1,6 gr. Todos los ejemplos más livianos que se observaron fueron hechos por los Icenos alrededor del 40 – 1 a.C., con un peso entre 0,8 y 1,0 gr.

En la plata la unidad estándar era de alrededor de 1,2 gr, con una gama de pesos que oscilaba mayormente entre 0,8 y 1,3 gr y una media entre los especímenes observados de 1,1 gr. Además, había cuartos de unidad muy pequeños que pesaban entre 0,2 y 0,4 gr. Debido a las dificultades en la antigüedad para pesar pequeñas cantidades con precisión, no es fácil decidir la intención del pequeño número de monedas de plata que pesan entre 0,5 y 0,7 gr. Se cree que podrían estar destinadas a ser la mitad de la unidad estandard, aunque hay varias hipótesis

Una excepción a la unidad estándar fueron las monedas de los Durotriges, que comenzaron alrededor de 4,5 a 5 gm, disminuyendo a alrededor de 3,25-3,7 gr y luego a alrededor de 1 gr. Las monedas más ligeras estaban muy degradadas.

Las monedas de bronce son mucho más escasas que cualquiera de las denominaciones de los metales preciosos, con una gran discrepancia en el peso, lo que impide la identificación de un solo estándar. Las primeras monedas de los Cantii eran las más pesadas, y si había un estándar en el período posterior era probablemente de alrededor de 1,4 a 1,7 gr.

Las monedas celtibéricas

Las primeras monedas ibéricas se acuñaron a finales del III a.C. basadas en la moneda de Emporion. Estas monedas llegarán al interior de la Península y ya en el siglo II a.C. encontramos moneda celtiberica que pervive hasta época imperial. Nos han llegado los nombre de algunas de las cecas, que utilizan grafía ibera para las monedas.

Por la datación de las piezas se cree que se acuña moneda para sufragar campañas militares, que luego circulan en tiempos de paz sin alteraciones.

Acuñaciones en celtiberia. (Jimeno, 2012)

Los motivos de las monedas son rostros, representados de forma poco naturalista en el anverso, probablemente líderes de las tribus que las emiten y en el reverso jinetes portando una gran variedad de armas. A mi tanto la representación de los rostros como la de los jinetes me recuerda mucho a las monedas galas, supongo que como consecuencia de la copia de los modelos griegos.

Moneda de Sekaisa. Tesorillo.com

Una curiosidad es la representación de delfines en monedas de pueblos que no tienen salida a la mar. De nuevo es consecuencia de la copia de monedas griegas que desde la costa se van expandiendo hacia el interior. Los celtíberos repiten el motivo pero no lo asocian a la divinidad acuática con la que estaban relacionados en el anverso de las monedas griegas.

Conclusiones

El mundo celta comienza a usar monedas en los intercambios comerciales entre los siglos III y II a.C. desde el este de Europa hasta las regiones de Iberia. Las distintas formas de monedas tienen un origen común, que es la numismática griega, presente en toda la cuenca mediterránea.

Los distintos pueblos que componen la cultura celta acuñan sus monedas imitando y transformando los motivos griegos a su manera. Figuras estilizadas donde el caballo suele ser el protagonista de los reversos, pero sin olvidar otros animales en piezas menores. En los anversos se suele representar la cara de los dirigentes, y la escritura que se emplea en las monedas nos permite trazar incluso cronologías de época inmediatamente anterior al cambio de era en Britania. En Hispania tenemos los nombres de las cecas, aunque no conocemos en profundidad el significado de los motivos.

Bibliografía

Jimeno Martínez, A. (2012). “Las ciudades celtibericas de la Meseta Oriental”. Complutum 22, 2.

De Jersey, P. (1999) “Exotic Celtic Coinage in Britain”, Oxford Journal of Archaeology. doi: 10.1111/1468-0092.00079.

Ujes, D. (2002) “Coins of the Macedonian Kingdom in the interior of Balkans: Their inflow and use in the territory of the scordisci”, Histoire et Mesure. doi: 10.4000/histoiremesure.880.

 

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