Localización de campamentos romanos a través de LiDAR. Foto. Romanarmy.eu
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Un total de 66 campamentos desde los que las legiones romanas marcharon para derrotar a las tribus asturianas, sofocar las revueltas cántabras, asegurar los caminos, proteger las zonas mineras o fortificarse a la espera de refuerzos, han sido localizados en los últimos meses mediante nuevas técnicas de prospección en el norte de Castilla y León, según un artículo publicado esta semana en Geosciences

La ubicación de un número tan elevado de fuertes romanos, determinada a partir de fotografías aéreas y de satélite y de modelos tridimensionales generados a partir de datos de prospección láser (sistema LIDAR) y de aviones teledirigidos, no sólo añade nuevos restos arqueológicos al catálogo actual, sino que también profundiza en el conocimiento del avance y la conquista romana en la Hispania Romana, principalmente en el noroeste de la Península, según informaron fuentes de la investigación esta semana.

Este descubrimiento, dice el informe, representa “un importante avance en la comprensión de la dinámica de la conquista romana y aumenta en un tercio los recintos militares conocidos para la zona en las últimas décadas”.

“El uso de las nuevas tecnologías ha permitido realizar búsquedas incluso durante los meses de encierro gracias a las bases de datos del Instituto Geográfico Nacional, Google Earth y Bing Maps”. Todos los campamentos, una vez localizados, fueron inspeccionados sobre el terreno por arqueólogos, mientras que los Servicios Culturales de la comunidad de Castilla y León fueron informados de su ubicación para su posterior inventario y protección. Los descubridores afirman que “sólo desde que las autoridades tuvieron conocimiento del descubrimiento se ha hecho público”.

La mayoría de los sitios revelados corresponden a “los restos de los campamentos temporales que el ejército romano estableció para desplazarse por territorio hostil o para realizar maniobras alrededor de sus bases permanentes”. Revelan, por lo tanto, la intensa actividad militar en los puntos de entrada -donde se llevaron a cabo las emboscadas- de las montañas del noroeste de Hispania durante la última fase de la conquista de la península por Roma. Durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), la situación fue tan complicada que el propio Augusto tuvo que trasladarse a Hispania.

Entre los campos localizados, hay una importante concentración (25 sitios) a lo largo de los valles del norte de Palencia y Burgos, así como del sur de Cantabria. En la provincia de León, se han documentado hasta 41 yacimientos en diferentes valles. Entre ellos, hay desde pequeños fuertes de unos pocos cientos de metros cuadrados, hasta enormes recintos fortificados de 15 hectáreas, en los que se podía refugiar toda una legión y sus tropas auxiliares.

“El estudio señala que es notable el descubrimiento de dos grandes campamentos de estas características junto a la ciudad de Astorga o las concentraciones de pequeños campamentos militares en torno a la ciudad de León. Algunos de estos emplazamientos estarían, por tanto, probablemente relacionados con la conquista de esos territorios a finales del siglo I a.C., mientras que otros podrían responder a las diferentes funciones desarrolladas por el ejército en tiempos de paz”. La Pax Romana, por supuesto.