La leyenda de Eoghan Mor, el rey de Munster que se casó con una princesa española

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Península de Beara. Foto Ireland.com
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Eoghan (Eoghan Mor, Owen Mor o Mogh Nuadat, que traducido sería sirviente de Nuada) fue un rey de Munster, la provincia más al sur de las cuatro en las que estaba dividida Erin. Este rey aparece en las fuentes medievales irlandesas con varios nombres. Su historia es la de un monarca del sur de la isla que llega a enfrentarse al rey supremo de Irlanda en varias ocasiones con tanto ímpetu que durante algún tiempo la isla estuvo dividida en dos partes. Egohan en su juventud pasó a España y contrajo matrimonio con Beara, hija del rey de «Castilla» (aquí comento algo sobre el término España en las leyendas irlandesas). Esta es la historia.

El manuscrito de la Batalla de Magh Lena

La fuente principal de esta historia es el Libro Amarillo de Lecan, yo he seguido la narración de la la Batalla de Magh Lena traducida por el filólogo y anticuario Eugene O’Curry para la Celtic Society de Dublín en 1855.

Esta publicación tiene un manuscrito añadido, “El cortejo de Moméra”, que para nuestro propósito tiene más importancia que la narración de interminables batallas del propio Eoghan, ya que en él se cuenta la historia de este gran rey durante sus años en España. La edición de O’Curry de este manuscrito es la primera, a pesar de ser una historia de sobra conocida por los anticuarios irlandeses de antes del siglo XIX.

O’Curry nos da la procedencia de este relato, “se conserva en el Leabhar Buidhe Lecan (Libro Amarillo de Lecan), -ahora H. 2. 16,-columna 341, en la biblioteca del Trinity College, Dublín. El volumen fue transcrito, o compilado, en el año 1391, por Gilla Isa Mac Firbis, miembro de la familia erudita de los Mac Firbis de Lecan en el condado de Sligo. La composición de este tratado es ciertamente mucho más antigua que la fecha del Libro en el que se conserva, y se verá que existía una historia más copiosa de Eoghan Mór en el momento de su compilación, o más bien de su abstracción. La diferencia entre esta versión del viaje de Eoghan a y desde España, y la dada en la Batalla de Magh Lena, puede ser bien explicada por la licencia del romance y la poesía.” (O’CURRY, Intr. xxiii)

Un monarca enfrentado al Ard ri (rey supremo) de Irlanda

Hacia el cambio de era, la provincia de Munster estaba habitada por dos tribus, los de Ith, que ocuparon el suroeste, en los actuales condados de Cork y Kerry, y los descendientes de Eber, que habían tomado posesión del resto de la provincia. Entre ellos había un acuerdo por el que el título de rey pasaba alternativamente de una tribu a la otra y así sucesivamente. Cuando le tocaba el cargo de rey a los de Ith, el cargo de Ireitheach o Juez Supremo le correspondía a los de Eber, y al revés.

En el año 123 d.C según los Anales de los Cuatro Maestros, Conn de las Cien Batallas era Ard-Ri de Irlanda, es decir, rey supremo. En el sur, la tribu de Eber no reconoció al soberano norteño y el rey Eoghan se proclamó rey de la mitad sur de la Isla. De ese enfrentamiento viene la división existente por aquel entonces en las dos mitades de Irlanda. La de Eoghan y la de Conn.

Evidentemente, el rey supremo no iba a permitir que existiera otro monarca que le disputara el trono, así que aprovechando que los de Munster se habían levantado en armas para liberarse de la tiranía de los Earnaans, presentó batalla a los del sur para apoyar a sus compatriotas. Aqui coienza la historia de Eoghan Mor.

La batalla de Cloch Barraige y el exilio a España

Y esta historia comienza mal para él, ya que la coalición de nobles de Munster, perdió esa batalla en Cloch Barraige contra los del norte, saliendo malherido el propio Eoghan del conflicto. Salvó su vida porque un hada, Eadaoin, que habitaba en las inmediaciones, y a la que le unía cierta amistad, tuvo una visión y lo vió en apuros. Acudió a su rescate y transformando a las piedras en hombres confundió a los soldados de Conn mientras escapaba con Eoghan del conflicto. Los hombres siguieron a Eadaoin hasta su isla mientras los norteños destrozaban sus armas contra las rocas.

Allí permaneció el rey de Munster nueve noches hasta que, gracias a los cuidados del hada consiguió restablecerse del todo. Pasado ese tiempo le propuso ponerse en marcha, pero ella le dijo que si hubiera tardado una noche en recuperarse, habría estado exiliado de Irlanda un año, pero que ahora debía partir para nueve años a un largo viaje a España, y ella le enviaría un camino que le llevaría de vuelta a Irlanda.

Fueron esa noche a Innsi-na-faircsiona. La razón por la que llamado Inis-na-faircsiona es, porque Erin y España se ven desde ella. Se quedaron esa noche en esa isla.

Cuenta la leyenda que era rey en España por aquel entonces Eber Mor, y que su druida Draona, predijo que el que iba a ser el marido de su hija Momera (o Beara en otras fuentes), estaba navegando desde Irlanda hacia el país en ese momento.

La estancia en España

El rey [de España] dijo esta mañana al druida: «Descubre… para nosotros la historia de los jóvenes que han ido a la superficie de la mar de nosotros». Te lo diré ahora, dijo él. Fue ayer vinieron en su viaje, y llegarán a España esta noche. Los que han venido de lejos, Agradablemente ha sucedido su llegada; Su semilla se esparcirá por el Magh Fail,» Los hombres que esta noche llegarán a España. Se subieron a su barco después de esto, y llegaron a la costa de España. Se les concedió servicio y asistencia, y fueron llevados a la corte del rey de España, es decir, a la Torre de Breogán en España.

Eoghan y los suyos permanecieron en el país durante seis años, y allí cortejó a la hija del rey, quien le demostró que le aceptaba tras hacerle una capa con la piel de un salmón pescado en el río Eibhear (Ebro) y el rey de Castilla le tuvo en mucho aprecio por su valentía. Seis año los que pasó el de Munster, felizmente de esta manera en España. Beara le dió tres hijos. Un niño y dos niñas. Oilill fue su hijo, y Caoimheall y Scoithmiamh las hijas.

Eoghan sentía la melancolía que se siente al estar lejos de tu tierra, y propuso dejar España. Eibhear, al escucharle le quiso dar consejo y le dijo:

«Si a la Erin de la que hablas, oh Eoghan, se llegara fácilmente, nos parecería más fácil enviar contigo a los soldados y guerreros de España para cortarla desde sus cimientos, ponerla sobre ruedas y llevarla a nuestros barcos, y colocarlo en un ángulo de España.» Eoghan no recibió este discurso con satisfacción, y no fue dulce para él; y Eibhear percibiendo eso, dijo:

«Bien, toma a mi hijo Fraoch Mileasach, y a dos mil quinientos de los guerreros de España con él, que pueden darte su fuerza y su apoyo contra tus enemigos.» Este discurso complació a Eoghan y a los hombres de Erinn y alegró sus espíritus. Había ahora barcos y Laoidheangs1 preparados para estos guerreros de ambos bandos, y para Beara y sus mujeres, porque Eoghan no consintió en dejarla después de él en España.

La vuelta a Irlanda y el difícil viaje por mar

La flota del rey Ebher era magnífica: barcos negros y afilados, veleros de cascos lisos, firmes y poderosos, laoidheongs (quizá se refiere a curraghs o barcas de cuero cosidas), lo cierto es que por delante tenían una navegación dificil como cuenta la crónica:

...desde los lados y las fronteras de los territorios, y desde el refugio de las tierras; y desde la tranquila quietud de las costas, no pudieron ver ninguna tierra del globo en su horizonte cerca de ellos, pero sí el alto, orgulloso mar, las tempestuosas olas del abismo, y la rugiente orilla, temblando y tembloroso; y el muy rápido, veloz, movimiento del gran viento que viene sobre ellos; y largas, hinchadas, con grandes olas, que se elevan sobre los lados de los barcos.

El mar, cubierto de lluvias, mantiene su fuerza contra el curso rápido de los navíos sobre la extensión, hasta que por fin se agotó, sometida, goteando, y brumosa, por el conflicto de las olas y el viento feroces[…] Hasta que el mar se convirtió en una llanura suave, fragante y orgullosa, hinchándose y agitándose, por la fuerza de la ira y la furia de los fríos vientos…Desgraciadamente, el mar y el gran viento se interponían entre estas dos potencias, cuando se atacaban mutuamente y se disputaban los costados de los fuertes barcos y de las naves de gran tonelaje, de modo que el mar era tan lluvioso, tempestuoso, gruñón, húmedo, feroz, ruidoso, clamoroso y peligroso, como las etapas posteriores, mientras que la excitación del viento murmurante y oscuro continuaba en la cara y en las compuertas del océano desde el fondo hasta la superficie.

Y tembloroso, apático, largo, desunido, rápido y rompedor, el efecto de la perturbación fue la ruptura de la nave, y traicionero el temblor de los vientos y las olas rodantes sobre las cortezas veloces; pues la tempestad no les dejó una tabla sin sacudir; ni una escotilla sin abrir, ni una cuerda sin atar, ni un clavo sin tensar, ni un baluarte sin peligro, ni un lecho sin romper; ni un levantamiento sin tumbar; ni un mástil sin tiritar; ni un astillero sin torcer; ni una vela sin destornillar; ni un guerrero sin herir; ni un soldado sin aterrorizar; ni un noble sin aturdir; excepto el ardor y marinero de los valientes hombres que asistieron a los ataques y a los aullidos del viento feroz. Sin embargo, ahora, cuando el viento se ha agotado su valor, y no había recibido la reverencia ni el honor del mar, se adelantó, en caída libre, a las regiones más altas de su residencia; y el mar estaba fatigado por su rugido y su borrachera de murmuraciones; y las olas salvajes cesaron sus movimientos, de modo que el espíritu regresó a los nobles, y la fuerza a las huestes, y la actividad a los guerreros; y la percepción a los campeones. Y navegaron hacia adelante en ese orden, sin demoras ni accidentes, hasta que llegaron al refugio el suave puerto de Cealga, y la costa (sur) de la isla de Greagraidhe donde vive Eadaoin, el hada que le salvó la vida.

La suerte (mala) de Eoghan y los suyos en Irlanda

Esto es una historia irlandesa, y estas historias siempre acaban mal. Eoghan entró en guerra de nuevo con Conn de las Cien Batallas, y sus huestes españolas pusieron en jaque a los ejércitos irlandeses de las otras provincias. Destacó en batalla Fraoiseach, el hijo del rey de España, pero al final en un acto deshonroso, le atacaron a traición cuando el destacamento de los españoles dormía, algo deshonroso para las normas de la guerra de la época.

El propio Eoghan murió de una forma parecida en la batalla de Magh Lena, a pesar de que algunos nobles se opusieron a entrar en combate con él de esa manera, sin embargo Conn no era de los que se andaba con escrúpulos para obtener todo el control de la isla.

Beara por su parte murió en el sur, y hoy en día Irlanda tiene una península al sur de Kerry que se llama así, península de Beara.

En esa península hay una placa colocada en 2008 por la Beara Historical Society que informa a los visitantes de la siguiente historia:

En los primeros siglos antes de Cristo, Conn Céad Cathach (Con de las cien batallas) luchó una fiera batalla contra Owen Mór, rey de Irlanda en Cloch Barraige. Owen fue herido gravemente en la batalla. Aquellos de sus seguidores que sobrevivieron lo llevaron a Inis Greaghraighe (hoy conocida como isla de Bere) como un lugar seguro para que él se recuperara. Allí, el hada Eadaoin lo llevó a su grianán (emparrado) donde ella le cuido hasta que recobró la salud. Actualmente, este lugar se conoce como Greenane.

Owen y sus seguidores luego navegaron hacia el sur hasta que alcanzaron España. Allí se encontró y se casó con Beara, hija del rey de Castilla.

Luego Owen, Beara y un gran ejército navegaron desde España y desembarcaron en Greenane. Owen llevó a su esposa hasta la colina más alta de la isla y mirando al otro lado de la bahía él llamó a la isla y toda la península como ‘Beara’ en honor de su esposa. Rossmacowen, Kilmacowen y Buaile Owen muy probablemente recibieron su nombre por Owen Mór y su hijo. Según una tradición local la esposa de Owen, la princesa Beara, murió y fue enterrada en Ballard Commons en el valle remoto y pacífico entre Maulin y las montañas Knocknagree.

BIBLIOGRAFÍA

O’CURRY, Eugene. 1855 Cath Muighe Léana, or the battle of Magh Léana; together with Tochmarc Moméra, or the courtship of Momera. Dublin: Celtic Society

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