Tiempo de lectura: 4 minutos

La gaita es, sin duda, el instrumento más representativo de la música tradicional asturiana. Posiblemente junto a la sidra son dos de los iconos por los que se identifica nuestra cultura popular, y no es por casualidad. Los dos suelen estar presentes en todo evento que se precie. Hoy me apetece hablar de ella, y de cómo ha ido evolucionando en el tiempo.

Lo primero que hay que decir es que la gaita no es oriunda del occidente europeo, supongo que ya lo sabías, pero mucha gente no. Su orígen es probable que esté en oriente medio, y que haya llegado a nuestras costas en un periodo temprano al final de la antigüedad. Se ha planteado la invasión romana como momento de introducción de este instrumento, pero de momento no tenemos testimonios arqueológicos para asegurarlo.

Lo cierto es que hasta la Edad Media no tenemos constancia de su uso en Asturias. La primera prueba documental que tenemos es el capitel de la iglesia de Santa María de la Oliva, del siglo XIII en el que aparece este instrumento.

Gaitero Santa Maria de la Oliva, Villaviciosa, Asturias. S XIII. Foto Asturgeografic, recuperada 27/12/2019 de https://asturgeografic.blogspot.com/2013/02/santa-maria-de-la-oliva.html

Es evidente que antes de esa fecha ya se tocaría aquí. En la sillería de la Catedral de Oviedo, siglo XV también aparece una gaita, y además hay pruebas documentales como miniaturas (libro de la Regla Colorada del siglo XIV) o diversa documentación eclesiástica del siglo XV también en Uviéu. Posiblemente entre el siglo XV y el XIX haya vivido un periodo de desarrollo y esplendor aunque a finales de ese periodo parece que quedó reducida al ámbito rural.

Curiosamente en ese periodo, es cuando el romanticismo asturiano «inventa» la figura del gaitero como icono de la música tradicional asturiana y se desarrollan concursos y giras de gaiteros asturianos tanto por España como por América con la demanda que exigía la emigración al Nuevo Mundo.

Los que hoy consideramos maestros tradicionales de la gaita fueron de este periodo. Hablamos de El gaiteru Llibardón (arriba en la foto) o  Remis Ovalle (gaitero mayor de España en 1970) por nombrar a algunos.

Estructura formal de la gaita

Por su tipología pertenece a las gaitas del atlántico, al que pertenecen la gallega, la irlandesa, escocesa, etc. En cuanto a las partes que la componen, son estas:

El soplete, el tubo por el que se sopla para introducir el aire. En él hay una válvula que evita que vuelva al soplete cuando se aprieta el fuelle

El punteru, es donde van los agujeros para tocar las diferentes notas. Es como una flauta. De hecho se puede tocar sin fuelle (se hace para practicar, aunque es mejor usar un tin wistle irlandés por ejemplo). Su sonido particular se lo da una lengüeta doble llamada payuela o paḥuela.

El roncón, que es un tubo bordón que está afinado dos octavas por debajo del punteru. Se monta en tres partes, que se ensamblan: la prima, la tercia y la copa. El sonido ronco lo produce un pequeño tubo, originalmente de caña y en la actualidad de fibras sintéticas y en ocasiones una lengüeta metálica conocida como payón. Quizá sea el roncón la parte de la gaita que más diferencias plantea respecto a los otros tipos de gaitas, sobre todo por el número de ellos. Siempre oí que a más número de roncones menos arcaica es la gaita. No se si es cierto.

El fuelle, La bolsa que se aprieta para que salga el aire hacia el puntero. Antes eran de piel, pero ahora ya son sintéticas. Al soplar se introduce la humedad del aliento del gaitero, lo que provoca daños en el instrumento. Hoy se usa Goretex y otros materiales. Va recubierto de telas de colores, y al conjunto se le añaden distintos adornos tradicionales para vestirla.

La gaita asturiana en la actualidad

Me alegra decir que goza de buena salud y experimenta una cierta evolución. Desde finales del siglo XX se produjeron ciertas modificaciones en su estructura, algunas más acertadas que otras, aunque por suerte, hay buenos estudios y documentación suficiente para mantener la tipología del instrumento a pesar de las nuevas tendencias, y al mismo tiempo explorar nuevos campos gracias a la tecnología que hace pocas décadas eran inimaginables.

Por otro lado la profusión de bandas de gaitas es muy notable. En la gaita es donde más se está notando la influencia cultural atlántica, sin duda gracias al intenso contacto entre las distintas naciones del occidente de europa en el ámbito cultural. Festivales como el de Lorient, con casi 1 millón de personas todos los años, tienen sus propios certámenes en los que Asturias participa al más alto nivel, y eso sin duda contribuye al desarrollo del instrumento y de la música tradicional asturiana.

Es un mundo apasionante, una tradición de Asturias que tiene perspectivas de pasar a las nuevas generaciones con buena salud.

Si me permitís una recomendación, echadle un vistazo al artículo sobre la gaita que lleva la revista de Fundación Belenos, «Asturies, memoria encesa d’un país» en su último número y os dareis cuenta de la profundidad cultural y técnica que rodea a este precioso instrumento tradicional.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here