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Se aproxima una fecha importante en el antíguo calendario celta. El 1 de febrero era (y es) Imbolc, un término que si buscais por la red vais a ver que está asociado a cultos del neopaganismo y el reconstruccionismo celta y wicca, pero que en realidad era un evento relacionado con la fertilidad de las ovejas y la primavera. Además es, con toda certeza, la festividad pagana que está detrás de muchas de las tradiciones cristianas que tienen lugar a comienzos del mes de febrero.

Es una fiesta que a mi modo de ver, simboliza la importancia de las mujeres en el mundo celta. Un momento de exaltación de la fertilidad, y la feminidad. Las sacerdotisas de Brigid conservaban sus ritos lejos de los hombres, quizá porque era una celebración de las mujeres jóvenes y la maternidad.

La fiesta de mitad del invierno

El calendario celta está divivido, a groso modo, en dos mitades. La mitad oscura o fría que comienza el 31 de octubre con la fiesta de Samain, y la mitad clara o cálida que comienza el 1 de mayo con los fuegos de Beltaine. Entre estas dos fechas se ubica Imbolc, por eso se considera que esta festividad celebra la mitad del invierno. Está indisolublemente unido a una deidad, Brigid que encontramos cristianizada como Santa Brígida en toda Europa occidental, y de especial devoción en Irlanda donde está considerada la segunda patrona de la isla después de San Patricio, ahí es nada. En Escocia Imbolc, que es el nombre más arcaico de esta fiesta, es también conocida como Latha Fhèill Brìghde, en Irlanda como Lá Fhéile Bríde y en Gales como Gwyl Ffraed.

Arco del pozo de Santa Brígida en Kildare. Foto Wiki Commons

Etimológicamente Imbolc está relacionado con el periodo de gestación de las ovejas, (i-mbolg, en el ombligo, en irlandés antiguo), con que las hembras que están preñadas darán a luz en la primavera. Oilmec es “leche de oveja” y es otro nombre con el que se llama a este día.

¿Una fiesta o un periodo del año?

Es una pregunta difícil de responder. Algunos autores, como Nora Chadwick consideraban que hablamos de un periodo de 10 a 15 días que se extiende desde el 31 de enero en adelante. Lo cierto es que los festivales celtas tenían más o menos esa duración. Por ejemplo, Lugnasad (1 de Agosto) en realidad era el comienzo de las festividades de Tailtiu, la madre del dios Lugh, que da nombre a la fiesta, y duraban 15 días. En la literatura legal irlandesa, las leyes de Brehon, vemos cómo se elige ese día como final de un periodo (primer cuarto del año) que tenía unas implicaciones en la vida del ganadero, como derecho a pastos y otra serie de obligaciones. Por tanto, no se si fiesta o periodo especial, lo cierto es que hasta hoy ha pervivido en el calendario como a partir del 1 de febrero

La festividad de Brigid / Santa Brígida (y también de la Cailleagh)

No es casualidad que la iglesia católica ubique en esta fecha la fiesta de Santa Brígida. Si vamos a lo fácil, como todos estais pensando, se trata de la sustitución de un culto pagano por uno cristiano. Si la festividad celta de mitad del invierno estaba asociada a una diosa lo mejor es cristianizarla, con lo que incorporas el ritual al calendario eclesiastico.

Pero bueno, no siempre suele ser tan sencillo. Hay una explicación para que el comienzo de febrero sea un día importante en el santoral católico.

En torno a esa fecha se cierra el ciclo de festividades navideñas, y comienza un nuevo periodo litúrgico. El 2 de febrero es el cuadragésimo día del nacimiento de Jesucristo, y es el momento en que con la purificación de la madre y la presentación del hijo en el templo, quedaba cerrado en la ley judaica el ritual que acompañaba el nacimiento de un niño. Esta fiesta, la de la purificación, está más relacionada con la liturgia cristiana de la candelaria. Tengo la sensación de que esos días se entremezclan varias tradiciones paganas autóctonas con ritos de orígen cristiano del oriente mediterráneo. Pero volvamos a Santa Brígida

Vidriera de Santa Brígida. Catedral de San Patricio Dublín

Brígida de Kildare (a la que llaman María de los irlandeses) fue un personaje histórico al que se atribuye ser la primera monja y abadesa de Irlanda. Sin embargo, dada la antigüedad del personaje,  lo cierto es que la mitología y la historia se funden. Entre algunos detalles de su vida están varios “milagros” que tienen un indudable sabor pagano y que son comparables a hechos atribuidos a la diosa celta en Irlanda.

Por resumir os contaré que en el lugar donde levantó su monasterio había un santuario dedicado a la diosa Brigid donde 19 doncellas mantenían encendido un fuego permanentemente. Ese fuego estaba protegido por un seto y vedado su paso a los hombres. Si uno lo cruzaba caía preso de la locura o de la impotencia (buena manera de auyentar a hombres curiosos).

Suena a un sacerdocio de druidesas que ejercían su culto en el lugar. Otros autores consideran que Brigid fue druidesa en ese lugar y que posteriormente el sitio fue cristianizado. Otra prueba que apunta en ese sentido es que la iglesia que fundó se llamaba la Iglesia del roble, de donde viene el nombre de Kildare. Al ser cristianizado el sitio, los “poderes” de la diosa pasaron a la santa en la tradición popular.

En lengua gaélica, Brigid (significa algo así como “la sublime”) es una diosa celta triple cuyas otras manifestaciones son la Cailleach (la vieja, como nuestra vieya’l monte) y Danu, la madre, por tanto estaríamos ante una diosa con tres manifestaciones. Brigid como joven, Danu como Madre y Cailleach como anciana, al modo de las matres representadas en la Galia en el siglo I a.C. donde nos encontramos a Brigindo, la diosa gala.

Triple diosa gala. Foto: wiki commons

Esas tres edades se ven reflejadas en el desarrollo del año. En Imbolc, Cailleach, como una vieja azulada, viaja al más allá donde crecen los manzanos de la eterna juventud, y tras comer de la fruta sagrada vuelve a renacer convertida en una joven, cuyo nombre podría ser Brigid, dando comienzo al ciclo de nuevo, igual que el invierno muere y da lugar a la primavera. Esa es la idea.

Rituales antiguos de Imbolc.

Los primeros rituales conocidos de esta festividad están recogidos en manuscritos del siglo X. La poesía de ese tiempo habla de la festividad con una característica de purificación y renacimiento. Encontramos referencias en el Leabhar Gabala Erenn y en el Cath Maig Tuired.

Se preparaba la llegada de la diosa la noche del 31 de enero al 1 de febrero haciendo muñecas de avena y juncos entretejidos. Se le ponía un vestido. Esa costumbre de entretejer los juncos está íntimamente relacionada con la de hacer las cruces de santa Brígida, que se forman de la misma manera.

Cruz de Santa Brígida hecha de juncos. Foto Wiki Commons

Estas cruces, de las que se han conservado variantes de tres brazos, se colocaban en las puertas o las ventanas el 1 de febrero para proteger las casas.

El símbolo en sí tiene su propia tradición. Probablemente derivado de una cruz pagana tipo esvástica, en realidad como os digo tenía diferentes formas. Su función protegía las casas del fuego y de la enfermedad (Brigid era una diosa del fuego, como atestigua su llama “eterna” en Kildare).

Hay una historia que cuenta como un rey pagano de la propia Kildare (en algunas versiones es su propio padre), estaba en su lecho de muerte. Los cristianos de su casa fueron en busca de Brígida para que le hablara de Cristo. Cuando llegó, el hombre deliraba, así que ella se sentó a un lado de la cama y comenzó a consolarle. El suelo, como era tradición, estaba cubierto de juncos, que la santa tomó y empezó a entrelazar en forma de cruz a medida que hablaba con el enfermo. Ella le empezó a explicar lo que hacía y poco a poco el delirante rey se fue calmando interesado en lo que le contaba. Se acabó convirtiendo cuando la santa terminó la cruz y murió bautizado en su lecho de muerte

Como en todas las celebraciones del calendario celta, el 1 de febrero se encencían fuegos en honor de la diosa.

Dejar un pañuelo fuera. Otra tradición es dejar un pañuelo fuera en la noche entre el 31 de enero y el 1 de febrero para que la santa / diosa lo bendiga cuando pase. Ese pañuelo, llamado “Bratog Bride” se usaba para los dolores de cabeza o de garganta.

Otros ritos son los de adivinación. En Escocia se dice que el 1 de febrero la Cailleach recoge madera para lo que queda del invierno. Eso significa básicamente que si el día 1 de febrero hace malo, es que el final del invierno está cerca, y si hace bueno es que aún quedan por venir grandes temporales. En España tenemos uno en concreto que hace referencia a la misma tradición e idéntico contexto: “Si la Candelaria plora, el invierno está fora”

Es un tema muy complejo para desarrollar en un sólo post, pero iré ampliandolo con entradas “auxiliares” que vereis enlazadas en el texto.

Os dejo un vídeo tutorial sobre cómo hacer una de estas cruces, por si os interesa

También a continuación un vídeo que recoge la tradición y cómo pervivió en los hogares irlandeses hasta hace poco. Aparecen algunas fotografías antiguas que revelan más de la historia y uso de las cruces.

Recorrer las casas pidiendo un aguinaldo: En nuestro país, concretamente en León se celebraba Santa Brígida hasta no hace mucho. Además se hacía con unas características que no se encuentran en ninguna otra parte del país. Os dejo un enlace donde se trata este tema en profundidad y que es fascinante:

La primera descripción de la fiesta de Santa Brígida es del siglo XIX y apareció en la publicación La España Ilustrada, donde un autor que firmaba con el apodo de “Fray Gerundio” escribió lo siguiente en el año 1837:

“Hay un pueblo que cree haber asegurado la cosecha de granizo y piedra de las nubes del verano con haber estado tocando toda la noche de la víspera de Santa Brígida volteando las campanas, espantando por este medio los pícaros renuberos

Salían a pedir por las casas con harapos y ropas estrambóticas (leed el artículo para más detalles), lo mismo que en Irlanda, donde cantaban esta extraña canción:

“Esta es Santa Brígida vestida de blanco
Dale algo para la noche
Es sorda, es muda
Dale dinero si tienes.” (Duchas.ie)

Luego con el dinero que habían conseguido hacían una fiesta y ponían la muñeca en el centro de la mesa…”

LA FIESTA DE SANTA BRIGIDA EN LEON: UNA CELEBRACIÓN INVERNAL PRELUDIO DE LA PRIMAVERA. BARTOLOME PEREZ, Nicolás

 

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