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En las inmediaciones del dolmen de Kergunteuil, que visité en Tregastel, en Bretaña, se levantaba una granja que desde lejos se veía que estaba abandonada. Me atraen los edificios en mal estado para la fotografía. Tuve oportunidad de documentar arquitectura tradicional en Asturias en lugares que llevaban en desuso desde hacía décadas, obteniendo algunas imágenes y sistemas de sujección, edificación, mampostería, etc… que de otra manera sería imposible.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

Así que me acerqué al lugar con la idea de hacer unas cuantas fotos por fuera. El sitio estaba compuesto por dos edificios. La vivienda propiamente dicha y un establo al que no entré por lo derruido que estaba. Sin embargo la casa parecía que no estaba tan mal, la puerta estaba abierta y… bueno, pues entré, pero entré con la cámara del móvil porque la batería de la reflex se murió fotografiando los dólmenes.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

La casa tenía huellas de haber sido ocupada como vereis por las pintadas. No me quise arriesgar. Vi que la escalera estaba en buenas condiciones así que lo marqué como sitio seguro y desde allí fui haciendo las fotos. No quise pisar el suelo de madera de las plantas superiores por no liarla y poner en peligro el viaje tan guapo que nos estábamos haciendo, pero la suerte es que la caja de la escalera sube en un bloque a las tres plantas desde la parte central asi que tienes acceso a todo el edificio.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

Aquí van algunas fotos de las que hice, se corresponden con las tres plantas que tiene la casa. La baja es donde están la cocina y un comedor en el lado opuesto. La caja de la escalera parte desde un distribuidor que tiene dos puertas una enfrente de la otra. La principal da al corral enfrente de la casa, la otra a un pequeño patio posterior.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

La segunda planta es la de los dormitorios. Por ella sube el calor de la chimenea a las habitaciones. La caja de la chimenea no está integrada en la pared, sino que queda vista, supongo que para aprovechar el calor.

Granja abandonada Bretaña. Céltica

La tercera es la del desván donde se puede ver el trabajo de carpintería del tejado.

Toda la casa parece haber sido restaurada por lo menos hace unas décadas, sin embargo el estado actual es lamentable. Una verdadera pena.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

Entre el prado de los dólmenes y la casa había unos manzanos que daban unas manzanas pequeñas y rojas muy parecidas a las de aquí. Hace tiempo me dijeron que Bretaña había plantado mucho manzano asturiano y del país vasco para mejorar las variedades autóctonas relacionadas con la producción de sidra. Cogí dos o tres que habían caído ya del manzano pero estaban aún demasiado amargas.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

A una veintena de metros está el dolmen de Kergunteuil (escribiré sobre él más adelante). En una búsqueda de información sobre este dolmen encontré esta fotografía antigua en la que aparece completamente integrado en una vivienda. Según dice el pie de foto su propietario lo transformó en un taller de herrería. Desconozco si el prado donde está el dolmen pertenecía a la misma finca abandonada.

Fotografiando el interior de una granja bretona abandonada

Un último dato. Resulta que por casualidad llegué a este blog donde también han colgado fotos de la misma casa, mucho mejores que las mías. En el post dice que los calendarios son de 2014 y que hay pvc así que debió ser restaurada no hace tanto. Posiblemente haya estado ocupada durante bastante tiempo. Os dejo el link, que me hizo gracia. Esta familia viaja con los peques y dice que entraron en la casa, no se hasta dónde la verdad. Tampoco estaba tan mal, como os digo.