Representación de una granja celta. INRAP
Tiempo de lectura: 3 minutos

En el año 2012 se llevó a cabo una intervención arqueológica por parte del INRAP en un yacimiento en plena Cote de Armor, en Bretaña. El sitio, conocido como Le Clos Maillard se ubica al noreste de Quessoy, en un territorio habitado por la tribu celta de los Coriosolites, que poblaron Armorica en el primer milenio a.C.

Esta intervención aportó luz sobre la segunda Edad del Hierro en la zona, a través del estudio de una explotación agrícola que dió dataciones entre la mitad del S IV y el III a.C. es decir, entre el final del La Tène antiguo y el medio. La granja debió estar ocupada de forma continuada durante todo ese periodo, registrando distintas fases que, arqueológicamente, se han denominado de I al IV. En esos periodos se detectan distintas construcciones rodeadas de parcelas o recintos con vallas perimetradas con empalizadas.

Uno de los objetivos de la intervención era demostrar si la granja estaba aislada o formaba parte de un conjunto de edificaciones mayor. La conclusión fue que no había más edificaciones que la rodearan y que se trataba de una granja independiente. Lo que si se documenta son terraplenes periféricos en las fases II y III que se suponen en el resto. uno de los documentrados tiene un perimetro de unos 45 metros cuadrados.

Los planos de las fases II, III y IV (última fase de ocupación) se dividen en al menos tres partes. Estas divisiones estaban destinadas probablemente a usos distintos: viviendas y anexos, ganadería, jardines, etc.

El yacimiento de Le Clos Maillard, descubriendo una explotación agrícola celta

Las actividades principales de la pequeña granja de Clos Maillard parecen ser la agricultura: hay edificios y construcciones anexas de almacenamiento, refugios, un silo, parte de un recinto subdividido, zanjas atribuidas al período protohistórico en la periferia del sitio y, entre el mobiliario, algunas piedras de un telar, encontradas en un foso cerca de un pequeño edificio. Dado el contexto, parece que la actividad de tejer es doméstica, evocando un oficio directamente relacionado con la agricultura y la ganadería, y no representa una verdadera producción en masa. El valor del tejido puede haber proporcionado ingresos adicionales a los propietarios de la explotación, ya que el excedente de la producción familiar podría intercambiarse. En el momento del diagnóstico, se recogió un fragmento de fundición de metal en el relleno de una fosa cerca de los edificios. Dada la cantidad de escoria recuperada de las estructuras de la Alta Edad Media, se puede suponer que la elaboración de metales es una característica local antigua.

 

Entre los sitios agrícolas del período galo, se pueden distinguir varios niveles de importancia de las granjas, según el tamaño de las mismas, el tamaño de los recintos y el mobiliario recogido. La cúspide de esta jerarquía está marcada por las grandes granjas aristocráticas. Las pruebas recogidas parecen relacionar la pequeña área de hábitat con una simple granja en la base de esta jerarquía. Este tipo de sitios rara vez se descubren ya que sólo un extenso trabajo de excavación consigue revelarlos. La relación entre estas pequeñas granjas y las grandes granjas aristocráticas sigue siendo difícil de definir.

El yacimiento de Le Clos Maillard, descubriendo una explotación agrícola celta

Artículo anteriorDescubierta en Hungría una aldea celta de 2.200 años de antigüedad
Artículo siguienteEl caldero de Gundestrup

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here