El sorteo de los devotos, costumbres asturianas de año nuevo

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.

Tiempo de lectura:3minutosUna de las costumbres asturianas del primer día del año fue la de un sorteo de “echar los devotos” o “les estreches”. La costumbre consistía en meter en una bolsa los nombres de los solteros y en otra la de las solteras de la aldea. En algunos sitios no había discriminación de edades, todos los solteros iban al mismo saco y tenían el mismo derecho. Podéis imaginar la expectación que habría para ver si un viejo era emparejado con una joven, y viceversa, incluso los emparejamientos con animales de labranza que alguien había metido en la bolsa en tono de broma.

En otros lugares los jóvenes se juntaban y ponían las reglas del sorteo, estableciendo límites de edad, sobre todo para igualar el número de hombres y mujeres como recoge Cabal en Caravia a principios de siglo.

El día concluía con un baile y el novio, tenía que divertir a la muchacha y acompañarla a casa. Le entregaba un pañuelo y ella a cambio le daba una camisa. La expresión asturiana “tar como mocina nos devotos”, que proviene de esta fiesta, se usa para expresar que alguien está a gusto en un lugar.

En realidad parece un rito de emparejamiento que sobrevivió en la sociedad tradicional asturiana y que se encuentra en otras muchas partes de Europa. También relacionado con este rito estaba el de reconocimiento público de la mayoría de edad para los jóvenes que hubieran cumplido 18 años durante el año anterior. El llamado “quinto” era a veces el encargado de hacer el sorteo, pagando su derecho con una botella de aguardiente.

El rito podía variar de un lugar a otro, y en algunos por ejemplo se permitía la participación de jóvenes que tuvieran pareja de antes. Ese día, como sorprendentemente afirma Cabal, hacían una pausa en su relación para cumplir con la tradición.

Elviro Martínez, en sus “Tradiciones Asturianas” recoge también la tradición de que se sortearan los santos. Supongo que en él podemos ver la mano de la Iglesia para transformar un rito anterior. Consistía en meter en una bolsa nombres de santos y en otra la de los jóvenes. Cada uno de ellos debía rezar durante todo el año al santo o santa que le había tocado en suerte, para recibir favores.

Os transcribo la tradición recogida en 1919 por Aurelio de Llano en “El libro de Caravia”:

“El día de Año nuevo se reunen las mozas en una casa del pueblo para echar los devotos (los estrechos); en medio de gran algaraza, discuten la edad que han de tener las personas para entrar en el sorteo; a veces acuerdan que entren los jóvenes de 14 años de edad, pues debido a la emigración no hay mozos para todas y echan mano de los rapaces; y para disminuir el número de las devotas no entran en el sorteo las menores de 17 años.

El día de reyes, por la tarde, el devoto va a buscar a la devota a su casa y la lleva al baile que se celebra en el sitio de costumbre, al son del pandero.

Al obscurecer, entontando juntos dulces canciones del país, emprenden el camino hacia casa; los padres de la devota invitan al joven a cenar y éste regala a la joven un pañuelo de seda, recibiendo él de manos de ella una camisa de lino.

Los jóvenes que tienen relaciones amorosas, el día de los devotos, prescinden de ellas para dedicarse a la persona que les haya tocado en suerte; sería muy mal visto que alguien faltara a esta costumbre, la cual va desapareciendo poco a poco…” (C. Cabal. “El Libro de Caravia, 1919).

Durante los últimos años se han ido recuperando tradiciones en Asturias, y en ocasiones se han incorporado otras que no tienen nada que ver con nuestra tradición. Quizá sea el momento de recuperar aquellas de las que tenemos constancia escrita de que se celebraron. ¿Veremos de nuevo echar los devotos en nuestra tierra?.

 

 

 

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