La batalla de Glenshiel 1719. Las figuras probablemente incluyen a Lord George Murray, c 1700 - 1760; Rob Roy MacGregor, 1671 - 1734; y el General Joseph Wightman, d. 1722, por Peter Tillemans (1719)
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Quizá es uno de los episodios militares españoles más desconocidos en nuestra historia de relaciones con las naciones celtas de las islas británicas. Otros acontecimientos son de sobra conocidos, sobre todo los relacionados con Irlanda, sin embargo la presencia española en combates contra los ingleses apoyando a las tropas locales fue bastante frecuente durante toda la Edad Moderna, bien sea a cara descubierta o bien sea de manera más discreta.

Uno de esos episodios es la Batalla de Glen Shiel, en la que un contingente de 300 infantes de marina del que se conoce como Regimiento Galicia participó junto a las tropas jacobitas escocesas en unas maniobras de desestabilización en tierras escocesas, que dejó huella incluso en el paisaje escocés.

Glen Shiel, una operación de distracción

A comienzos del siglo XVIII Inglaterra gobernaba la mayor parte de las islas, incorporando a su reino los territorios de Irlanda y Escocia. Durante el reinado de Jorge I la dinastía de los católicos Estuardo fueron desplazados del trono pero mantuvieron importantes apoyos en Irlanda (católica) como en Escocia (de donde eran originarios). Los distintos intentos de Jacobo II y III por asestar golpes de efecto contra Inglaterra, primero en Irlanda y luego en Escocia, se saldaron con serias derrotas.

España no se quedaba al margen de esta situación, y Felipe V vio en el descontento de los católicos insulares otra nueva oportunidad de desestabilizar a los ingleses. Todavía estaba presente el resquemor de Kinsale y el fracaso de la Gran Armada, así como otras operaciones como la de Cornualles, que no tuvieron el final esperado.

El Regimiento Galicia y las cañadas de Glen Shiel. Cuando los españoles combatieron junto a Rob Roy

Desde la corte se ideó un plan, enviar un pequeño contingente a Escocia que llevara armas a los jacobitas, con el objetivo de rebelar a los clanes bajo el mando de George Keith. Esto provocaría un desplazamiento de tropas hacia el norte que dejaría la parte sur de la isla menos protegida. Esta circunstancia sería aprovechada por una fuerza mayor, estimada en 5.000 soldados que tocaría tierra en Gales o Cornualles donde la oposición a los ingleses era mayor, y tendría como destino la ocupación de Londres.

La fecha elegida fue primeros de marzo de 1719, cuando las tropas salieron de Santander en dirección a la Coruña, y desde allí a las islas. Pero el mal tiempo impidió que zarparan las dos fragatas y 307 infantes del batallón del Regimiento Galicia.

Este regimiento era un contingente de tropas herederos del Tercio de Lombardía, que había destacado por sus incursiones militares en las guerras de Flandes. La referencia más antigua que se tiene de él es de 1560. En Regimiento de Lombardía sufrió bajas muy considerables en esas operaciones en el norte de Europa, por lo que en 1715 absorbió a los tercios de Lugo, Orense y la Coruña constituyendose como Regimiento Galicia (actualmente mantiene ese nombre en el ejército español).

Ya comenzado abril las tropas partieron rumbo a Lewis, en las Hébridas, a la que llegaron si novedad y pasaron a ocupar su capital, que os podeis imaginar que no era excesivamente importante.

El siguiente paso era el ataque a Inverness, tradicionalmente considerada la capital de las Highlands. Los jacobitas conocían bien la debilidad de la plaza ya que la habían tomado en la revuelta de 1689. Mientras tanto los españoles usaron el castillo de Eilean Donan como base de operaciones que por aquel entonces estaba en manos de los McKenzie, aliados de los españoles en este conflicto.

El Regimiento Galicia y las cañadas de Glen Shiel. Cuando los españoles combatieron junto a Rob Roy
Castillo de Eilean Donan. En aquel entonces de los McKenzie. Foto https://www.eileandonancastle.com/

Todo fue mal desde el principio. La flota que se dirigía al sur de Inglaterra había sido desmantelada por un temporal a la altura de Finisterre en Bretaña. Los clanes consiguieron reclutar a una cantidad muy reducida de partidarios, a la espera de tener noticias de la gran flota del sur. En estas condiciones los infantes de marina españoles se unieron a las tropas escocesas dirigidos por el coronel Nicolás Bolaño, un gallego con casa natal en Villalba.

En Eilean Donnan quedaron cuarenta soldados españoles con un escaso número de tropas escocesas. Cuando llegaron las tropas inglesas a la zona, tres fragatas tomaron posiciones en las cercanías del castillo. Tras la negativa de los españoles a abandonarlo lo bombardearon, aunque el edificio consiguió mantenerse en pie. Sin embargo los escoceses depusieron las armas. Los españoles abandonados por sus aliados se entregaron y el castillo fue demolido. El actual castillo, que sale en multitud de películas de Escocia, como los Inmortales o Bravehearth,  es fruto de la reconstrucción de principios del siglo XX por John McRae-Gilstrap, y es la casa principal del Clan McRae en la actualidad. Por cierto, en el castillo cuentan que un soldado español vaga aún entre las sombras esperando su barco de vuelta.

La batalla de GlenShiel

El 10 de junio de 1719 las tropas jacobitas se encuentra en las cañadas de Glenshiel a las tropas inglesas (y los escoceses fieles a los Hannover) al mando de Joseph Whitman, un veterano de la guerra de sucesión española que había partido desde Inverness para cortarles el paso.

Del lado de los españoles estaban algunos clanes conocidos, como los McKenzie de Coul, los Murray, los Cameron de Lochiel, los McKinon, y al mando de los McGregor un destacado personaje de la historia de Escocia, Robert McGregor, al que seguro que conoces mejor por su apodo, ‘Rob Roy’.

El Regimiento Galicia y las cañadas de Glen Shiel. Cuando los españoles combatieron junto a Rob Roy
Rob Roy fue el protagonista de la novela de Sir Walter Scott, de la que tengo esta edición de 1924 en mi biblioteca.

Los dos ejércitos tomaron posiciones, con los españoles en lo alto de una colina, en una posición de ventaja, “el pico de los españoles”, a la que llegaron a través de un paso conocido como “el paso de los españoles” (como veis no se complican mucho para poner nombres a los sitios). 🙂

A los lados las tropas escocesas, parapetados tras unas improvisadas barricadas. Precisamente sobre ellos fue sobre los que se descargó toda la fuerza de los ingleses, al calibrar Wright que evitar el enfrentamiento directo con los españoles era la mejor opción debido a que estaban mejor organizados y en una posición de ventaja. Debemos tener en cuenta que las tropas inglesas estaban compuestas por unos 850 soldados ingleses y 120 de caballería, mientras que las tropas escocesas estaban formadas por 940 jacobitas escoceses junto a los 240 infantes de marina del Regimiento Galicia.

El Regimiento Galicia y las cañadas de Glen Shiel. Cuando los españoles combatieron junto a Rob Roy
Plano del campo de batalla de Glen Shiel. Foto jacobites.org.uk

El desenlace de la batalla fue el esperado. Las tropas escocesas, no muy convencidas del éxito de la operación fueron abandonando el campo de batalla. Por ejemplo los McGregor sacaron a Rob Roy malherido del terreno, junto a otros clanes que abandonaron prácticamente a los españoles en la colina.

La rendición se produjo a las 9 de la noche y las bajas entre los dos bandos no debieron ser muy cuantiosas por ambas partes. Los españoles fueron hechos prisioneros y llevados a Edimburgo donde se reagruparon con los capturados en el castillo de Eilean Donan y fueron devueltos a España a cambio de prisioneros ingleses.

Aunque parezca algo sin importancia, fue la última vez que un ejército extranjero libraba una batalla sobre suelo inglés. En 1745 los jacobitas se levantaron en armas de nuevo en Culloden, y tras la aplastante derrota el mundo de los clanes vivió su final.

El Regimiento Galicia y las cañadas de Glen Shiel. Cuando los españoles combatieron junto a Rob Roy
Memorial de la batalla de Glen Shiel. Wiki Commons

 

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