Hachas de bronce encontradas en Asturias. Foto Wikicommons
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El origen del estaño utilizado en la Edad del Bronce ha sido durante mucho tiempo uno de los mayores enigmas de la investigación arqueológica. Investigadores de la Universidad de Heidelberg y del Centro de Arqueometría Curt Engelhorn de Mannheim han resuelto parte del rompecabezas. Utilizando métodos de las ciencias naturales, examinaron el estaño del segundo milenio a.C. encontrado en sitios arqueológicos de Israel, Turquía y Grecia. Pudieron demostrar que este estaño en forma de lingotes no procede de Asia Central, como se suponía anteriormente, sino de depósitos de estaño en Europa. Los resultados demuestran que incluso en la Edad del Bronce debían existir rutas comerciales de gran alcance entre Europa y el Mediterráneo Oriental. Materias primas muy apreciadas como el estaño, el ámbar, el vidrio y el cobre fueron las fuerzas motrices de esta primera red de comercio internacional.

El bronce, una aleación de cobre y estaño, ya se producía en Oriente Medio, Anatolia y el Egeo a finales del cuarto y tercer milenio antes de Cristo. Los conocimientos sobre su producción se extendieron rápidamente por amplias zonas del Viejo Mundo. “El bronce se utilizó para fabricar armas, joyas y todo tipo de objetos cotidianos, legando justificadamente su nombre a toda una época. El origen del estaño ha sido durante mucho tiempo un enigma en la investigación arqueológica”, explica el Prof. Dr. Ernst Pernicka, que hasta su jubilación trabajó tanto en el Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Heidelberg como en el Centro Curt Engelhorn de Arqueometría. “Los objetos y depósitos de estaño son raros en Europa y Asia. La región del Mediterráneo Oriental, de donde proceden algunos de los objetos que estudiamos, no tenía prácticamente ninguno de sus propios depósitos. Así que la materia prima de esta región debe haber sido importada”, explicó el investigador.

Los metales comercializados en forma de lingotes son especialmente valiosos para la investigación, ya que las cuestiones de origen pueden tratarse de forma específica. Utilizando datos de isótopos de plomo y estaño, así como análisis de oligoelementos, el equipo de investigación de Heidelberg-Mannheim dirigido por el Prof. Pernicka y el Dr. Daniel Berger examinó los lingotes de estaño encontrados en Turquía, Israel y Grecia. Esto les permitió comprobar que este estaño procedía realmente de los depósitos de estaño en Europa. Los artefactos de estaño de Israel, por ejemplo, coinciden en gran medida con el estaño de Cornualles y Devon (Gran Bretaña). “Estos resultados identifican específicamente el origen del estaño metálico por primera vez y, por lo tanto, dan lugar a nuevos conocimientos y preguntas para la investigación arqueológica”, añade el Dr. Berger, que dirige la investigación en el Centro de Arqueometría de Curt Engelhorn.

VíaScience Daily
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