El caldero de Chiemsee. Los nazis y el esoterismo celta

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.

Tiempo de lectura:5minutosMe topé con información de este caldero cuando preparaba una entrada para hablar del caldero de Gundestrup que publiqué hace no mucho. Es una historia un tanto extraña, no solo por la pieza en sí sino por la historia que la rodea. En ella se mezclan nazis, cultos neopaganos y probablemente una estafa considerable. Hoy hablamos de una pieza, que como otras de esta época tiene su leyenda oscura.

El descubrimiento

En 2001 dos buzos, utilizando un detector de metales descubren en el fondo del lago Chiemsee en Baviera, un objeto brillante que, curiosamente, les pareció una pantalla de una lámpara. Al hundir las manos en el barro, uno de ellos descubrió un caldero de oro macizo que tenía toda la pinta de ser un descubrimiento arqueológico excepcional.

La decoración de tipo La Tène, el metal preciado y su similitud con el caldero de Gundestrup hacía pensar que el mítico caldero descubierto en Dinamarca tenía un hermano pequeño de oro. Se trata de un recipiente de 50 cm de diámetro compuesto de diez placas de oro labradas con relieves. Su peso es de 10kg de metal puro.

Detalle de una de las placas del caldero. Muy parecida a las del de Gundestrup

Cuando se llevó al Museo arqueológico de Baviera se analizó su composición y la sorpresa fue mayúscula. El caldero había sido forjado en el siglo XX, es más todo apuntaba a que era una obra creada durante el periodo nazi.

El caldero como parte de un culto neopagano

Se trata de una pieza única en la que se han creado relieves similares al estilo celta de la segunda Edad del Hierro. Parece haber sido creado ex-profeso para el culto neo-pagano del régimen nazi antes de la II GM.

El hecho de haber sido descubierto en el fondo del lago primero fue interpretado como un intento de ocultamiento por el avance de las tropas aliadas durante la guerra, sin embargo tras analizar el lecho donde fue descubierto se constató que había sido arrojado entre los años 20 y 30, es decir antes del conflicto, por lo que se supone que fue puesto allí de forma ritual.

El tesoro de oro encontrado en Chiemsee. Foto Der Spiegel

Los nazis recuperaron tradiciones de los pueblos celtas y germánicos para encorsetarlas en su doctrina religiosa basada en el paganismo centro europeo. Entre esas tradiciones, constatadas por la arqueología se encuentra el depósito de piezas de orfebrería en el fondo de lagos, una costumbre extendida entre los germanos. El propio caldero gundestrup podría haber sido depositado en un fondo lacustre, no se sabe bien si como ocultamiento o como sacrificio.

Las pistas conducen a la élite nazi

En 2011 se descubren en un ático en Munich unos documentos que habían pertenecido a Heinrich Himmler. En ella había un listado de piezas de gran valor, entre los que aparecía un “caldero de oro celta”, y el nombre de Otto Gahr y Munich.

Otto Gahr era un orfebre que había adquirido mucha fama por su excelente trabajo con oro. Era miembro del partido nazi y trabajaba casi en exclusiva para la élite del partido. Es el creador de los famosos anillos de la calavera de las SS.

El director de la Compañía de Joyería de Munich, Theodor Heiden, declaró que un orfebre de la empresa, Alfred Notz le había comentado en los años 60 que existía un caldero de oro que pesa más de 10 kg, con un adorno figurativo”. Este caldero habría sido fabricado en los talleres de la empresa entre 1925 y 1939. El caldero fue encargado por Albert Pietzsch, el director de Elektrochemische Werke München, quien era amigo personal de Hitler desde los años 20 y que era un conocido benefactor del partido nazi, del que era miembro desde 1927 y en el que ocupaba el cargo de presidente de la Cámara de Comercio del Reich y líder militar de Economía del partido. Pietzsch murió en 1957.

Una curiosidad, los periodistas alemanes llaman al caldero “la bacinilla de Hitler” 🙂

La Estafa, o las estafas…

Sólo por su peso en oro la pieza tenía un valor económico excepcional. En un principio el estado de Baviera y el descubridor acordaron que la pieza se sacaría a subasta y se repartirían las ganancias. A pesar de las discrepancias entre ellos la pieza salió a la venta.

El ganador de la puja, un inversor suizo, pagó 300.000€ que en el momento era el doble del valor del precio del oro.

El inversor suizo sacó de nuevo a la venta la pieza como si fuera una antigüedad celta. Según él, este tipo de orfebrería, y en el estado de conservación que se encontraba tenía un valor de mercado de entre 250 y 300 millones de euros. Unos inversores de Kazajstán pagaron esa cantidad y tras descubrirse que era un fraude denunciaron al empresario en 2006. El caldero fue confiscado en Zurich y se abrió un juicio por fraude en 2010. Por aquel entonces, había un nuevo comprador dispuesto a pagar 7 millones de francos suizos, con los que cubrir el coste de las demandas que le habían interpuesto, la fiscalía pedía cuatro años de cárcel e indemnizaciones millonarias.

En 2014 un inversor tejano, Josef Hatzenbuehler, compra la pieza que había salido a la venta por bancarrota en Suiza. Le asesora Jens Essig, uno de los descubridores de la pieza, le convence de que el caldero es una obra de arte celta auténtica. Algo sorprendente, cuando ya en la prensa de todo el mundo se sabía el orígen nazi de la misma desde 2002. Acuerdan repartirse los beneficios posteriores de la venta a un 50%.

Hatzenbuehler paga por ella 900.000 francos suizos (más o menos un millón de dólares) pensando en que está comprando un hallazgo arqueológico cuando descubre toda la información sobre el caldero. Se estima entonces que el valor real del mismo ronda como mucho los 400.000€ asi que de nuevo se lían en un proceso legal que gana el inversor tejano.

Actualmente el caldero se encuentra en Estados Unidos, y Essig le ha tenido que pagar una indemnización a su propietario por estafa. En este link teneis información legal de ese proceso de la mano de una de las abogadas del inversor que ganó el juicio.

Aquí os dejo un link a un vídeo del Museo Smithsonian contando más sobre esta extraña pieza.

Sorprendente ¿verdad?. Si quereis comentar o ampliar información no dudeis en dejarme vuestras dudas. Si os gusta la historia pues compartirla, nos ayuda mucho.

 

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