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En Asturies decimos amagüestu, en León y Galicia magosto, y es una costumbre que sin tener una fecha fija se suele relacionar con un periodo que va entre el 1 de noviembre, con toda la simbología que representa y el 11 de noviembre (día de San Martín) . El amagüestu es la reunión familiar o social en la que las castañas asadas son el motivo para reunirse en torno al fuego y a la sidra dulce en Asturias ya que coincide con el tiempo de mayar la sidra, es decir, machacar las manzanas frescas para obtener el zumo (sidra dulce) que tras fermentar se convierte en nuestra bebida nacional. En El Bierzo y en Galicia, se toma el primer vino y orujo del año, o se asa carne y chorizos aprovechando el fuego.

Sin embargo, el amagüestu o magosto es una costumbre extendida por media Europa , e incluso Inglaterra,  siendo ajena curiosamente a Irlanda. Hasta principios del siglo XX era costumbre también en Estados Unidos. Vamos a hablar de todo en este post.

Etimología de la palabra magüestu, o magosto

Si vais a la wikipedia encontraréis que la palabra magosto viene de Magnus Ustum (gran fuego), es lo que siempre me encontré investigando sobre este término. Lo de Magus Ustum (fuego mágico) no lo había oído la verdad, pero es posible teniendo en cuenta el carácter pagano del fuego de todos los santos.

En realidad, magosto o magüestu hace referencia al fuego, no a las castañas. Es el fuego que se prende para asarlas.

El amagüestu, magosto, etc. una de las costumbres de la Seronda (otoño) en el noroeste de la Península Ibérica

En el diccionario de la Llingua asturiana se recoge que es un sustantivo. Acción o efecto de amagostar (amagostar es asar las castañas). También en su segunda etimología es la reunión de personas y sigue con otros significados, como el conjunto de brasas donde se amagüestan las castañas.

amagüestu, l’:. Aición y efeutu d’amagostar. 2 Axuntanza [de persones p’amagostar y comer castañes. 3 Comida [mal fecho]. 4 Conxuntu [d’áscuares onde s’amagüesten castañes]. 5 Baturizu, xaréu.

El consumo de las castañas en la península Ibérica

Si bien hasta hace apenas una década se creía que l castaño había sido introducido en la Península Ibérica por los romanos en su expansión hacia el occidente de Europa estudios realizados en las últimas décadas 1 demuestran que en la Península Ibérica, y concretamente en un territorio que abarca más o menos la actual Galicia y Todo el Cantábrico se encontró uno de los cinco refugios de esta especie durante el último periodo glacial. Otros eran la Península Italica, Grecia y la zona del Cáucaso y Mar Negro que era la que se consideraba que era la única en la que se había conservado.

Por tanto no es cierto que los romanos trajeran las castañas al noroeste, pero si puede ser que hubieran expandido la costumbre de consumir el fruto, sobre todo en aquellas zonas como la Galia o Britania donde no se daba de forma natural y hoy en día aún es raro encontrarlo. Es citado muchas veces el ejemplo de consumo de castañas asadas en el muro de Adriano.

Las castañas representan a las almas

La tradición cuenta que cada castaña asada es un alma que se libera del purgatorio. Si alguna vez las habéis asado, sabéis que cuando se hinchan por el calor (siempre hay que hacerles un tajo porque sino explotan) suena como un silbido. De pequeños nos contaban que eso eran los gritos de las almas del purgatorio, en plan de risas, pero oye, el miedo te lo metían.

En Galicia encontramos algún matiz más relacionado con las castañas y las almas. Se trata de una celebración que tiene lugar el 1 de noviembre y se llama Festa dos zonchos. Consiste en que las castañas, cocidas en esa ocasión, se hilan formando un collar de grandes dimensiones (eso son los zonchos). Cada castaña representa un alma del purgatorio. La tradición dice que quien la porta no puede comerlas porque sino no se libera ningún alma, tiene que comerlas otra persona.

En Asturias, cuando se termina el amagüestu se entierran unas pocas bajo tierra, no se tiran al fuego. Son para los difuntos. De hecho se dice «¡Esto ye pa que xinten los difuntos!»

El amagüestu, magosto, etc. una de las costumbres de la Seronda (otoño) en el noroeste de la Península Ibérica

El amagüestu dentro de las fiestas del principio de la Seronda (otoño)

El mes de noviembre, en asturianu «payares» es el mes en el que realmente comienzan los primeros fríos en Asturies. Dentro del calendario agrícola ya pasaron las cosechas y se realizan tareas como la «esfoyaza» que es la reunión en la que se hacen las típicas riestras de panoyas (mazorcas) de maiz, entrelazadas por las hojas.

Junto con el amagüestu es un momento de jolgorio, como todos en los que se reunen los vecinos, en el que se hacía comunidad, y era motivo de alegría en un tiempo en que las horas de sol eran ya pocas y el tiempo era malo.

En noviembre tenía lugar la matanza del cerdo, tal día como hoy, en San Martín, momento en el que también se reunían los vecinos para trabajar en común y hacer los chorizos, lacones, morcillas, etc… que se consumen el resto del año.

Como veis se trata de reuniones de vecinos, familia y amigos en la que se procesan los productos agrícolas o de recolección, y se preparaba junto con el resto de tareas necesarias en la casa o quintana, para pasar el largo invierno.

La costumbre de asar castañas en toda la península Ibérica y resto de Europa

Una de perogrullo. Las castañas asadas se consumen en todos los lugares donde hay castaños que la producen para alimentación (hay distintas variedades, comestibles y no comestibles). En Cataluña son muy populares, así como en Castilla y en Extremadura. En Portugal le llaman Magusto, y hay uno muy popular que se llama «magusto da Velha» de quien Vasconcelos decía que eran las reminiscencias de un sacrificio humano. Allí la costumbre es de poner castañas asadas en la mesa a media noche para los difuntos.

En Italia y Suiza así como otros países más al norte están asociadas a la Navidad en vez de a Difuntos. Es una comida que se encuentra desde el otoño hasta marzo, y los puestos de castañas asadas son muy típicos durante los meses de invierno.

En Inglaterra eran muy tipicas también, de hecho encontré esta receta de castañas asadas de 1856 cuyo proceso es exactamente el mismo que hacemos hoy en día si no tienes sitio para hacer una hoguera.

«Primero se cortan las cáscaras con un cuchillo, y luego se ponen en una sartén calentada con carbón. Cuando las castañas están asadas, su sabor no es muy diferente al del boniato».

En 1868 un escritor inglés describe al vendedor de castañas urbano.

«… no cabe duda de que el vendedor de castañas en un frío día de invierno no es un objeto desagradable o antiestético. Se le encuentra fácilmente, pues la luz de su pequeño horno proclama de inmediato su pri-senca incluso en el corazón de la niebla londinense. Sus existencias son de lo más sencillo. Un viejo cesto, bien gastado, coronado por un tablero liso, suele constituir la base sobre la que se apoya su pequeño horno, muy parecido a los utilizados por los reparadores de vidrio y porcelana antiguos. Encima de él, sobre un trozo de metal perforado, las castañas se cuecen al vapor y crepitan, como si estuvieran pujando por un cliente. Durante todo el largo día de invierno, y una parte nada despreciable de la noche invernal, el vendedor de castañas ejerce su oficio».

En Escocia, el límite más al norte del consumo de este producto, al «garrapiellu» o cáscara con pinchos que envuelve a las castañas recién caídas le llaman “burr”. Al parecer la mayoría de castaños son de Indias, que producen unas castañas enormes que no se comen, como aquí, dicen que enfermas. Por cierto, en León dicen que si comes la piel que hay entre la cáscara y la castaña coges catarro.

En Irlanda apenas hay una docena de árboles. Por cierto, uno de ellos se llama el «Armada tree« o árbol de la Armada, en referencia a la Gran Armada que naufragó en las costas del oeste de Irlanda. Concretamente este ejemplar es del siglo XVI y es uno de los seis más antiguos de la isla. Según dice la tradición nació de unas castañas que llevaba un marinero en los bolsillos (se usaban como remedio para el escorbuto), y que fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Saint Patrick en Ballygaly, Irlanda del Norte.

  1. Patrik Krebs, Marco Conedera et al. (2004) Quaternary refugia of the sweet chestnut (Castanea sativa Mill.): An extended palynological approach
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