Doncellas y serpientes, la leyenda asturiana de los Miranda

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Miniatura de Raimundo y Melusina
Tiempo de lectura: 5 minutos

En Galicia y Asturias hay linajes con apellidos antiguos cuya fundación se remonta a una pareja original formada por un hombre de la familia y una encantada, xana o una sirena (los Mariño de Galicia). Es algo bastante común en la heráldica europea, sobre todo francesa, de finales de la Edad Media. La historia del apellido Miranda, que da nombre a un territorio asturiano, va sobre esto. Os cuento la historia.

La leyenda

Creo que la fuente más antigua es Tirso de Avilés, del que os hablé en este otro post sobre los antecedentes del celtismo asturiano. El canónigo de la Catedral de Oviedo recoge en su famoso libro de heráldica historias sobre el origen de los linajes más antiguos de España. Entre ellos habla de los Miranda, de los que tras hablar de por qué aparecen unas doncellas con la vieira del Camino de Santiago que no vienen al caso, nos habla de las serpientes que rodean a este motivo.

«…Mas traen por armas dos sierpes fuera del escudo por orla, y en la parte de arriba hacen un nudo el cuello de la una culebra con la otra y las caras una hacia la otra, y en la parte de abajo otras dos cabezas con el mismo nudo y vueltas, una cara a la otra como las de arriba. Y tienen las sierpes manos unidas al escudo, como que lo tienen ; y la razón de las sierpes según se dice es porque un Caballero de este linaje Miranda alcanzó a ver una doncella encantada   en demasía hermosa, y a ciertos días del año se tornaba Sierpe, y aguardándola. Y ella por entonces que él la había visto en aquella figura, tomó los hijos debajo de los brazos y huyó, y pasando un río acaeció que se la cayó la hija, la cual casó con aquel, de donde vienen los de Miranda; y así se llaman hoy día los Señoríos de Miranda…» (la imagen de portada es una captura que hice de ese capítulo)

Escudo de los Miranda de Asturias. Imagen Wiki Commons

El canónigo nos cuenta otra versión por la que llevan las serpientes en el escudo.

«Otros dicen que la sierpe se pinta por que en Soto de los Ynfantes (concejo de Salas) estaba una sierpe mui fuera que mataba todos los que pasaban por halli, i un tal Miranda lo mató i puso por Orla del Escudo de las Doncellas»

Existe otra versión más en la se cuenta que en la batalla de Clavijo los moros habían encantado dos serpientes para que lucharan contra los cristianos, y uno de los Miranda mató a una de ellas por lo que las tomó para su escudo de armas.

¿Es una historia más de xanas y serpientes?. Pudiera, pero Berto Peña, en un artículo de 2008 nos habla de la leyenda de Melusina y el señor de Lusignan que paso a ampliaros un poco.

La leyenda de Melusina

La historia es la siguiente: Raimundo de Poitou conoció a una hermosa y misteriosa mujer llamada Melusina de la que se enamoró una noche que se había internado en el bosque. Se trataba de una encantada, hija del rey de Escocia y de un hada. La muchacha era muy inteligente y bonita y Raimundo estaba muy enamorado. La única condición que le ponía era que no debía verla en sábado, ni tampoco podía preguntar el por qué de esta prohibición. De que cumpliera este precepto dependía que pudieran seguir juntos.

Ella le colmó de riquezas, con las que levantaron el castillo de Lusignan, en cuyas inmediaciones se ubicaba la fuente de las hadas, o fuente de la sed.

Tuvieron diez hijos, (en otras versiones 11) y eran muy felices. Raimundo, evidentemente rompió el pacto, como siempre en estas leyendas, y se escondió para espiar a Melusina. Ella estaba bañándose y peinando sus cabellos, pero de cintura para abajo estaba transformada en una gran serpiente.

A pesar de todo Raimundo no le dijo nada. Hasta que un día uno de sus hijos cometió un grave delito y cuando Melusina fue a consolar a su marido él estalló en cólera y le dijo «calla serpiente, tu has envenenado a mis hijos». Tras lo que ella cayó desmayada. Cuando se recuperó, saltó por una ventana transformada en una serpiente alada y se fue para no volver.

Unas leyendas cuentan que se llevó a sus hijos, y otras que los dejó en el castillo y que volvía a visitarlos. La leyenda cuenta que prometió volver antes de que muriera cada señor de Lusignan y que se le aparecía días antes de que fallecieran. Incluso que cuando murió el último se la vió bañándose de nuevo en la fuente de las hadas.

Se trata de un romance recogido por Jean d’Arras en una obra conocida como «El evangelio de las hilanderas» en el siglo XIV y desarrollado por otros autores durante el siglo siguiente. Lo curioso de este «evangelio» es que recoge tradiciones paganas y las recompone dándoles una ligera pátina cristiana. Esta leyenda de Melusina es una de ellas.

Constantino Cabal nos dice de estos evangelios que fueron recopilados por Cambray, Du val y d’Arras en los filandones de la Francia del siglo XV, no es de extrañar que las hilanderas fueran las transmisoras de las viejas leyendas pre-cristianas. El autor asturiano los comparaba con los filandones de nuestra tierra, momento en que se contaban historias «de antes».

Lo cierto es que d’Arras recogería el cuento de la tradición oral, pero lo utilizó para ensalzar la leyenda de los orígenes del señorío de Lusignan, y a partir de él otros muchos autores por Francia, España e Inglaterra.

Los Miranda y el rey Arturo

Hay una posible relación entre los Miranda y el ciclo artúrico. Lo cierto es que Miranda, era un apellido que designaba a distintas familias con distintos orígenes en la Península Ibérica, pero acabaron adoptando las armas de los asturianos ya que fueron quizá las recogidas en los libros más antiguos de heráldica.

Es posible que en el siglo XV se modificara el escudo de armas para relacionarlo con un personaje que aparece en las leyendas de Arturo. (De Argüelles, 2012). Se trata del Rey de Miranda, concretamente lo encontramos en un manuscrito francés llamado «La demanda del Santo Grial». En él se cuenta habla de una de las hijas de este rey que estaba cautiva en un castillo.

Busqué el texto y encontré la referencia. En el castillo están presas un buen número de doncellas, que esperan al caballero Gallaz. Cuando él les pregunta cómo sabían que iba a llegar al castillo sucede esto:

«Fue la fiesta grande, e la alegria e la honrra que fazian a Galaz las donzellas, e preguntóles: «¿Como supistes vos de mi?» «Señor, dixeron ellas, por vna donzella fija del
rey de Miranda, que ogaño fue aqui en prisión con nos, e adoleció, e murió…» (Bonilla, 1907).

En fin, que si te apellidas Miranda, ya sabes que tu genealogía está emparentada con una de las viejas familias europeas en las que un hada, encantada, xana… da origen al linaje.

BIBLIOGRAFÍA

AVILÉS Y HEVIA, T. (1700-1800) Sumario de armas y linages de Asturias [Manuscrito]. (p.26)

BONILLA, A. (1907) «La demanda del Sancto Grial con los marauillosos fechos de Lançarote y de Galaz su hijo [El segundo libro], p.264

DE ARGÜELLES, C. L. F. (2012). «Los comienzos de la heráldica en Asturias». Hidalguía: la revista de genealogía, nobleza y armas, (351), 153-205.

 

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