Conferencia Estudio de los castros del Alto Sil.

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Redacción
Céltica es una revista atlántica, con vocación de conocer y dar a conocer la cultura celta de la fachada oeste de Europa en el público hispano hablante. Mi nombre es Fon y soy estudiante del Grado de Historia en la Universidad de Oviedo / Uviéu. Gracias por leerme.
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Tiempo de lectura: 10 minutosOs dejo unas notas que tomé sobre una interesantísima ponencia sobre arqueología en los castros del alto Sil, dentro del curso de verano de la UNED de Ponferrada sobre Cultura celta en el occidente atlántico europeo.

Rubén Rubio es un arqueólogo que está realizando una investigación para su tesis doctoral en los yacimientos astures del Bierzo. Centra su investigación en una arqueología del paisaje que busca la evolución del entorno como consecuencia de la interacción de las sociedades que lo pueblan, y así obtener información esencial para caracterizarlas. Es un resumen de las investigaciones en marcha desde principios de la década actual en unos castros que aúnan influencias del mundo transmontano y del celtiberico, incluso mantienen tradiciones que parecen provenir de la cultura del Soto de Medinilla.

La ponencia trata sobre ocupación y usos del territorio en el alto Sil desde la Edad del hierro, siglo VIII a. C hasta el final de la época romana aproximadamente siglo IV d. C, un periodo muy amplio de tiempo en el que se desarrolla una cultura específica, la castreña que se caracteriza por tener poblados fortificados que tradicionalmente se engloban en el ámbito de una cultura de rasgos celtas, en la ponencia se destaca la dificultad para encontrar vestigios que permitan incluir esta cultura en el ámbito celta. Podeis asistir una conferencia con el mismo tema en las charlas con motivo de la exposición sobre cultura castreña que se celebrará en León, Zamora y Salamanca este verano.

Los castros del alto Sil se engloban dentro de la cultura astur de la Edad del Hierro. En una zona que se corresponde con el Bierzo actual. El objetivo de la investigación de Rubio es determinar la estructura social desde los restos arqueológicos y el estudio del paisaje.

La arqueología del paisaje plantea métodos relacionados con paisajes culturales, el paisaje es un producto social resultado de la interacción de las sociedades con el medio. naturaleza antropizada. Los mecanismos de investigación son partir de una prospección arqueológica, realización de excavaciones arqueológicas para conocer la cronología, fases de ocupación y morfología de los asentamientos, y por último realizar otros estudios de tipo paleobotánico y arqueométrico. Estos últimos permiten comprobar como fue cambiando la vegetación antigua, y vincular los cambios con la acción humana: cultivos, deforestaciones, etc. Los análisis arqueométrico son análisis de pastas de cerámicas que permiten averiguar procesos tecnológicos para producirlos y el origen de las cerámicas, si son locales o importadas.

Interpretación de las sociedades de la Edad del Hierro
El surgimiento de los castros se situa en el siglo VIII a. C El origen de la edad del hierro en el noroeste se basa sobre todo en el surgimiento de los castros, se generaliza un poblamiento en altura en poblados fortificados y se sedentarizan las poblaciones, a diferencia del Bronce en la que todavía eran seminómadas. Esta sedentarización implica cambios sociales ya que la relación del hombre con el medio cambia. Estas sociedades prerromanas hay dos modelos que interpretarlas. Tradición celtista, interpreta que son sociedades jerarquizadas. El conflicto, la guerra marca la sociedad. Otra interpretación cree que son más igualitarias, de sociedades de base campesina, que disponen de los medios suficientes para abastecerse. No existirían diferencias a nivel interno ni tampoco externas entre distintos castros. La segmentarización afectaría tanto a las familias que componen un castro como a los distintos castros que tendrían una jerarquía análoga.

Aparte de estos dos modelos de interpretación, parece que a finales de la edad del hierro se producen cambios sociales debido a la cercanía de la presencia romana. Estos cambios se constatan en el norte de Lusitania y celtiberia con la creación de grandes castros, citanias y oppida que responden a modelos de gran extensión que responden a procesos sociales distintos resultado de la presencia cercana de roma y la transformación de la sociedad en guerrera. (orfebrería, estatuas de guerreros, etc)

En época romana se integran en un sistema político de rango continental, como es el romano. Este modelo indígena desaparece y se ve sometido al pago de tributos o al trabajo en explotaciones mineras

El registro arqueológico

Desde 2000 se llevan realizando campañas que ofrecen una vista amplia de la cultura del noroeste en el territorio. El área de estudio es de alta montaña en el tramo del nacimiento del río sil, unos 500 km cuadrados. Es un relieve muy abrupto, donde las tareas de prospección arqueológica se ve muy dificultada por la masa forestal. La búsqueda se hace sobre elementos de grandes dimensiones, como huellas de explotación minera o murallas que son más fácilmente identificables. Se han documentado 63 sitios arqueológicos que quedan enmarcados en la Edad del Hierro y la época romana. Hay 20 castros, los catalogados con certeza, 39 explotaciones auriferas, dos asentamientos en llano, y otros hallazgos aislados de piezas fuera de contexto arqueológico.

Este primer corpus de lugares contiene 18 yacimientos que no habían sido identificados con anterioridad. El problema de los datos de prospección es que no tenemos cronologías precisas. Se hizo necesario realizar campañas de excavación en lugares significativos.

Castro de la laguna (Villaseca). Dos sondeos en 2009, permitieron ver una línea de muralla en la zona noroeste del castro, en la zona de entrada original del poblado. No se localizaron restos arqueológicos que permitan establecer su cronología.

Castro de la Zamora. 475 metros cuadrados excavados. Un poblado de gran extensión dominando el curso del río Sil. Se documentó una ocupación dilatada en la Edad del Hierro, entre el VIII a. C y abandono en el III o II a. C Se documentaron estructuras como una muralla datada por c14 en el siglo VIII a. C a partir de ahí se reformaron las defensas con una amortización de la muralla y la construcción de un nuevo muro en torno a finales de la primera Edad del Hierro. siglo V a. C luego se vuelve a remodelar para ganar terreno habitable y reforzandola con un terraplén debido a los problemas estructurales que aparecieron.

Castro de la muela. Su ocupación es entre la segunda edad del hierro, ocupación imperial intensa, y una fase tardía final en e´poca visigoda alto medieval. Los cinco sectores de excavación documentan una fase prerromana, con una muralla de módulos, típica astur trasmontana. Esta muralla es la más meridional de este tipo de murallas Al interior hay restos de hábitat, viviendas circulares, hoyos de postes, basureros, hogares.
No se solapa su ocupación con el de la Zamora, a inicios del siglo I d. C los romanos cambian la estructura del poblado y se ve en la muralla monumental de 7 metros, 5 más que la muralla indígena, con una clara intencionalidad propagandística. Estas remodelaciones se relacionan con estructuras de época romana del castro, como estancias aterrazadas a distinta altura que afectan incluso al mismo edificio. Se documentan estructuras circulares que rodean a estructuras ortogonales de difícil interpretación. Estos edificios de paredes rectilíneas y pareces circulares al final. Se creía que eran lugares de almacenamiento, pero la ausencia de restos que lo confirmen lo pone en duda. Debían ser edificios de uso colectivo que aún está por documentar.

Los restos documentados.
Época prerromana. Son escasos, bordes cerámicos, pastas tradicionales. Época romana. conviven distintas técnicas de trabajo de la cerámica, y aparecen decoraciones, cerámicas a torno rápido, etc… ollas, jarras, etc. y producciones de vajilla fina romana, terra sigilata, vasos de paredes finas, tanto hispánica como subgálica en talleres del sur de la Galia. cerámica del Melgar de Tera y otros de fabricación emeritense. Hay una pieza única, que es de gran interés, una pieza rara vidriada de época romana alto imperial, de tradición helenística de origen en vajilla metálica que se imita en cerámica, y que es de fabricación centro-itálica, lejos de la Muela. La aparición de esta pieza evidencia la importancia del lugar ya que sólo se han encontrado tres, una en León y Astorga y otra ahí. En la trasmontana solo aparece en el Chao Samartín y en la Campa Torres. vinculada a individuos de gran poder, se puede relacionar con vasos de vidrio, monedas (denario de tiberio) años 20-30 del I d. C Este denario está acuñado en Lugnunum y se usaba como moneda de pago oficial a tropas. Otras piezas como fíbulas de bronce, cuchillo de hierro, o un bronce con sobredorado relacionado con esculturas del culto imperial. Todas estas piezas nos ponen sobre la pista de la ocupación alto imperial romana en la muela. Un contingente militar que se asentó en la aldea fortificada que portaba estos objetos. Estaría relacionada con la organización del territorio posterior a la conquista, y la puesta en marcha de las minas de la zona.

De la época visigoda hay escasas piezas cerámicas y una pieza interesante. Una placa de barro decorada a bisel

Castro de Orallo, dos campañas de excavación realizadas en 2016-2019 Se localizó un tramo de muralla y restos de hábitat al interior datados en los inicios de la edad del hierro. Se descubre una muralla de más de seis metros de anchura, sorprendentes para la época, siglo VIII a. C , tras el foso exterior. En 2019 se amplia la excavación que luego se va estrechando por todo el lateral del castro. Todavía no se ha excavado la parte exterior y no se conoce la anchura del estrechamiento. Estos restos, contrastan con la parquedad de restos habitacionales. hoyos de postes, pavimento de cuarcita, etc.

Los materiales recuperados son cerámicas similares a las de la Zamora., bruñidos, cocciones irregulares, y una novedad. Bordes de cerámicas con decoraciones de líneas impresas, que tiene paralelos en la cultura del Soto de Medinilla, en la zona Vaccea en el entorno del Duero. Esto evidencia contactos con estos poblados. Las dataciones de c14 de carbones, dan como resultado ocupación en la primera edad del Hierro desde el VIII al VII a. C

Castro Mariel, 2019 un sondeo de 31 metros cuadrados. Es un pequeño castro de apenas 0,1 ha lo que a través de dos dataciones de c14 dieron primera Edad del hierro y otra en la segunda Edad del Hierro. Se establece una cronología prerromana por tanto para este lugar.

Cabeza del castro (palacios del Sil). Dos campañas de excavación cuyos hallazgos hablan de un poblado de época romana sin ocupación anterior, asociada a una obra de minería. Dos sondeos que documentaron una ocupación muy densa, que en 2018 dieron lugar a una ampliación de la excavación. Se constata una muralla y una zona de hábitat de cinco viviendas con mucha densidad, cuadrangulares de esquinas redondeadas con cubiertas de losas de pizarra clavadas. la cultura material no es tan espectacular como la del castro de la muela, pero son cerámicas romanas, terra sigilata, cerámica indígena, y luego piezas metálicas, como un broche y líticas como molino de vaivén, pondus de arenisca, afiladores en cuarcita, etc…

Las dataciones de c14 dieron dos fechas, una en el siglo II d. C que coincidiría con el abandono de las explotaciones y otra datación contradictoria que remite a una fecha de la segunda edad del hierro, pero que se tomó en un nivel de relleno en una de las casas, por debajo del suelo de una vivienda se recuperó un fragmento de carbón de la segunda edad del hierro. se especula que el carbón fuera traído con el relleno en otra zona

Castro de Salientes. 2018. tres sondeos que dieron una ocupación entre la primera y segunda Edad del Hierro. Estructuras escasas, como un parapeto en la zona de entrada al castro, de acumulación de materiales en el corte natural de la ladera. Tendría una empalizada sobre el pequeño terraplén evidenciada en los hoyos de poste. También se documentan muretes que no se sabe si de viviendas o aterrazamientos, asociados a estratos que dieron materiales significativos que concuerdan con las dataciones. Cerámicas muy similares a las de Orallo y bordes rectos con el labio decorado de lineas impresas al estilo del Soto de Medinilla en la Meseta. Posibles fragmentos de crisoles y un posible molde de utensilio metálico en cerámica. En los líticos una fusayola para labores de hilado. En el castro se produjeron hallazgos casuales, curiosamente todo son piezas celtibéricas de contexto vacceo anaranjadas con decoración pintada, pie de vaso trípode y una pieza negruzca llamada cerámica gris de imitación de vasos argénteos, que trataban de imitar copas de plata pero en cerámica. Se datan a finales del II o principios del I a. C Hay dos dataciones de c14 con una primera ocupación en la primera edad del hierro y un abandono en la segunda.

Se realizaron así mismo intervenciones en distintas explotaciones auríferas de época romana, como por ejemplo la balsa de Ochadoiro, donde se estudió el terraplén donde se situá la balsa y el centro de la misma para datarla cronológicamente y hacer análisis paleo botánicos Dieron como resultado un abanico de fechas en un momento anterior a la conquista romana, y se prolonga hasta el siglo I. Otra estructura como el canal de la Cantarina, que daba agua a un canal que iría a las explotaciones auríferas cercanas. En él se documentó un muro que formaría parte del canal. También la balsa del Portillín, donde hay otras explotaciones auríferas donde se realizaron dataciones y se tomaron muestras de sedimentos.

Respecto a hallazgos casuales, se catalogan dos aras votivas de época romana alto imperial Una dedicada al dios Cosus, un dios muy representado en todo el noroeste, que se asocia al dios júpiter y a tareas telúricas, de tipo minería o agrícola. Otra ara que plantea dudas en cuanto a quien es el oferente y el dios al que se dedica. También un tesorillo de más de 600 monedas de época de Honorio y de misma época, siglo IV un broche de tropas foráneas de final del Imperio Romano.

Estudios de datos paleo ambientales
La identificación de los carbones enviados para datación dieron una composición de bosques de robles, abedul, avellano, pino, encina y rosáceas. En el castro de la Zamora se recuperaron semillas del siglo VIII a. C que se identifican con trigo (desnudo y vestido) así como panizo y otras especies típicas de campos de cultivos de cereales. Otro tipo de datos vienen de estudios como las lagunas de Leitariegos, la mata, o la laguna del castro. Reflejan un proceso creciente de antropización a partir de inicios de la Edad del Hierro que se potencia en época romana con las explotaciones auríferas y que se manifiesta en el registro vegetal en la progresiva deforestación, apertura de pastos para el ganado y en época romana la incorporación de castaños cultivados.

Conclusiones. Las sociedades astures del alto Sil
Respecto a las obras de fortificación vemos murallas con cara vista al interior, exterior, parapetos exteriores, terraplenes o murallas de módulos como el de la muela. Todas diferentes. De ellas se deduce que las murallas fueron las primeras obras que se hacen cuando se funda un castro. Hay ejemplos en el bierzo de murallas sin viviendas, que no llegaron a realizarse por la llegada de tropas romanas.

Hay que interpretar estas fortificaciones como límites demográficos que delimitan un tope de población. La mayoría de los castros son de pequeñas dimensiones, de 100 a 200 personas. Al delimitar desde el inicio el terreno a habitar, se establece un límite al crecimiento de la población. Es una tendencia del igualitarismo que reforzaba la identidad del grupo. La muralla aislaba el territorio del grupo del resto. Además establecía un límite demográfico máximo que marcaba la extensión del castro y el numero de personas que podían vivir en él. El hecho de los 100 o 200 habitantes se estima que es un elemento que asegura el carácter igualitario / segmentario del grupo. A partir de este número se producen jerarquías de forma natural que se pueden apropiar de los bienes comunes. Por debajo de este grupo no se producen y la sociedad es más igualitaria.

Hay un contraste en cuanto a los restos prerromanos y los romanos en cuanto a los restos materiales. En época alto imperial vemos un mayor número de edificaciones, una mayor densidad de población que no se dan en época prerromana. Edificios de uso colectivo, etc.
En la cultura material hay diferencia clara entre la Edad del Hierro y la romana. Edad del hierro cerámicas sencillas indígenas elaboradas en el propio castro, la escasa presencia de cerámicas en comparación con otras superficies podría denotar la existencia de cuencos de madera coexistiendo con la cerámica. En época romana la cerámica se impone por la cantidad y variedad, materiales que denotan desigualdades sociales, jerarquías que no aparecen documentadas arqueológicamente en época prerromana en el alto Sil.

En la edad del hierro se produce una continuidad entre la primera y segunda fases. Son sociedades campesinas auto suficientes Diferencias de tamaño y acceso a los recursos. Los elementos que denotan diferencias de estatus son de época imperial. Aparecen cambios de escala social política y económica con el surgimiento de civitates asociadas al cobro de tributos, parte del cual sería el trabajo en las minas de oro y tendría como consecuencia la aparición de élites sociales que intermediarían entre roma y los pueblos del alto sil, serían los que levantaron las aras que serían la adopción de costumbres romanas para diferenciarse. Tras el siglo III d.C. no se sabe muy bien lo que sucede. Parece que se abandonan los castros y la población se asienta en otros lugares, con ocupación residual de los viejos poblados. Se cree que las élites locales surgidas en época de conquista continúan controlando el entorno de los castros que ya han perdido su funcionalidad.

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