Celtización de la Península Ibérica. Apuntes de una clase de Antigüedad

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Replica de una fíbula celtíbera que representa a un jinete. Bajo la cabeza del caballo hay una cabeza humana cortada, quizá de un enemigo vencido. Este tipo de fíbulas se consideran un emblema de las élites guerreras. Fecha entre 299 y 100 a. C. Técnica bronce Dimensiones Longitud: 9,2 cm; Altura: 7,4 cm; Profundidad: 0,8 cm. Museo arqueológico Nacional. Lugar del hallazgo: Antigua ciudad astur y romana de Lancia, en Villasabariego (Provincia de León, Castilla y León, España).
Tiempo de lectura: 3 minutos

Tengo que decir que el Grado de Historia, reponsable del poco tiempo que tengo para Céltica entre otras cosas, está cumpliendo las expectativas que tenía puestas en él. Para el/la que esté interesado en cursarlo, he de decir, que al menos en la Universidad de Oviedo el primer curso es introductorio y los alumnos de distintos grados (música, historia del arte, etc) coincidimos en las mismas clases.

Para los del grado de Historia tenemos varias asignaturas que ya tienen un poco de chicha, pero nada, muy suave (de hecho me gustaría que fueran más intensas). Una de ellas, es mi favorita de este semestre (Prehistoria y Antigüedad). Hoy precisamente hablamos de la celtización de la Península Ibérica, y me llevé algunas sorpresas… agradables.

Este post no es la clase pasada a limpio, así que no van por ahí los tiros, sino que va más de cómo nos enseñan en la actualidad en las facultades la presencia de los celtas en nuestro país.

Herodoto, ese primer historiador griego, sería el encargado de nombrar a los celtas por primera vez en su «Historias». Les llama keltoi y los ubica en torno al Danubio, sin embargo añade un párrafo que ha supuesto ríos de tinta en las Universidades españolas, y es que dice también que hay gentes de esta etnia más allá de las columnas de Hércules.

Teniendo en cuenta los conocimientos griegos sobre el territorio de nuestro país, lo más probable es que se refiriera a los celtas del suroeste, entre España y Portugal. En las sombras parece quedar el área noroeste, como veremos a continuación.

Durante el siglo XX la teoría académica que más peso tuvo en las universidades fue la de Bosch Gimpera, quien defendía una llegada masiva de celtas en oleadas a través de los pirineos. Estos celtas ocuparían una zona en lo que es la actual Cataluña y la parte este de la Meseta Central, también el oeste de la Península Ibérica. Aportaron novedades culturales a las poblaciones anteriores, por ejemplo la introducción del hierro, una lengua indoeuropea y una práctica funeraria (los campos de urnas).

En la actualidad esta visión parece superada ampliamente gracias a la arqueología y los estudios lingüísticos, que determinan que no podemos hablar de oleadas masivas de inmigrantes celtas, sino de un goteo de pequeños grupos que se establecieron en distintas épocas y distintos lugares. De hecho, ni las innovaciones culturales pueden ser contempladas de forma uniforme.

Pero ¿cómo dice la historiografía actual que se produjo la celtización de la Península Ibérica?. Bien, pues en realidad en dos procesos diferentes. Por un lado tenemos una celtización antigua, aproximadamente de entre 1200 y el 900 a.C. que se produjo a través de la fachada atlántica (al final de ese proceso encontramos la fundación de numerosos castros en el NO, ¿curioso verdad?). Es decir, los pueblos del arco atlántico estaban en contacto desde el Neolítico. Ya no se duda de que tanto el noroeste de la península Ibérica, Bretaña, o las islas Británicas tuvieron un contacto intenso desde la época del Bronce, y en esos pueblos podemos determinar que existen características célticas, tanto en los restos materiales como en la lengua. El campo de investigación actual, (existe un departamento específico en la Universidad de Oviedo, en el Area de Prehistoria, estudiando estos preocesos), va en la línea de averiguar, si esos pueblos eran celtas, o bien si les celtizaron en algún momento, y cómo fue ese proceso.

El segundo proceso tuvo lugar ya en la Edad del Hierro, probablemente entre los siglos VII y VI a.C. y se denomina celtización transpirenaica. Se cree que son los celtas de los que habla Heródoto, que se incorporaron al territorio primero en el NE y luego se expandieron hacia el Este de la Meseta central. Este aporte da lugar a la cultura celtibera.

Aun existe el debate de si los celtíberos son celtas de Iberia o la mezcla de celtas e íberos. En realidad, en escritura de la cultura celtibera, por ejemplo  encontramos una lengua celta que usa palabras íberas entre ella. Son las lenguas paleohispánicas. Es otro campo de estudio en la actualidad en el área de Prehistoria.

Lo cierto es que este proceso se interrumpe con la llegada de los romanos, además teniendo en cuenta que uno de los primeros lugares donde se asentaron fue en Emporion, justo en el NE, cuatrocientos años después de la llegada de esos pueblos provenientes del otro lado de los pirineos.

Bueno hasta aquí un resumen de lo visto en clase. Creo que por cosas así me matriculé en esta carrera 🙂

Por si os interesa ampliar información sobre cómo se plantea el estudio de la celtización de Iberia desde el academicismo, este artículo trata sobre este tema en concreto:
ALMAGRO-GORBEA, Martín. La Celtización de la Península Ibérica. Bases para la investigación en el siglo XXI. Real Academia de la Historia, 2010

Este otro artículo trata sobre los celtas en el occidente de Iberia, y tiene una bibliografía excepcional para todo el interesado/a en los celtas de nuestro territorio.
J. LORRIO, Alberto. Los celtas en el occidente de Iberia. En Castros y Verracos. Ávila 2004

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