Vista general durante las excavaciones del Castro de Punta de Muros. Foto Plan del centro de interpretación de Punta Langosteira
Tiempo de lectura: 5 minutos

Leía esta mañana en la prensa regional de A Coruña un artículo que ponía de nuevo de actualidad el castro do Cociñadoiro. Conocido también como Punta de Muros, fue un asentamiento atlántico de la primera Edad del Hierro, que destacaba por la peculiaridad tanto de su urbanismo como de la tipología de objetos encontrados.

El castro fue arrasado por completo en 2005 para la edificación del puerto exterior de A Coruña, siendo excavado por completo, con medios hasta aquel momento inéditos en la Arqueología gallega. En muchos aspectos recuerda a lo sucedido en el castro de Llagú con las tareas de explotación de la cantera. En los dos casos el castro se excavó por completo y a fondo con el objeto de documentar en todo lo posible el poblado antes de ser destruido por las máquinas.

Por último en los dos casos las autoridades pertinentes prometieron un centro de interpretación en el castro gallego o levantar parte de las estructuras en otro lugar, en el caso asturiano, y en ambos no se hizo absolutamente nada.

Estos días se habla de nuevo del centro de interpretación del castro do Cociñadoiro y de la posibilidad de que se lleve a cabo.

Un castro atlántico peculiar

Se trataba de un asentamiento costero castreño en península. Ubicado en Punta Langosteira. Situado en un lugar poco accesible y muy defendido, tanto por la propia orografía de acantilados como por el sistema defensivo levantado en el itsmo que le une a tierra. Las distintas dataciones que se realizaron lo ubican entre el siglo IX a.C. y el sigo V a.C.

El sistema defensivo se componía de una gran muralla de 3 metros de altura y 8 metros de anchura, realizada con materiales del entorno poco trabajados, y en ella se documentaron diferentes reformas y construcciones de contrafuertes, rellenos etc, que denotan una mala o precipitada planificación.

La técnica constructiva predominante en las viviendas es la de zócalo de piedra con doble paramento, pero con cabañas cuadrangulares de esquinas redondeadas. Este zócalo sostendría una estructura de madera y techumbre vegetal. Las paredes estaban recubiertas de adobes. En los niveles inferiores no se documentan plantas de cabañas vegetales, siendo los zócalos de piedra los primeros niveles de ocupación del poblado.

Castro do Cociñadoiro, la promesa incumplida. ¿Recuerdas Llagú?
Punta de Muros. Vista general. Foto Arqueonor

Las cabañas del castro do Cociñadoiro constituyen una de sus principales peculiaridades. En ellas se encuentran espacios que alcanzan los 150m2 de superficie. Se ha llegado a decir que son muy similares a las longhouses europeas. En cuanto a las plantas de tipo cuadrangular tipo naipe, esta forma de construir se explica como una adaptación al entorno típica de la Edad del Hierro I galaica, en la que se probaron distintos sistemas constructivos que luego se uniformaron en la Edad del Hierro II.

Estas estructuras están bien documentadas en el norte de Galicia, y en castros del occidente de Asturias, donde aparecen alternadas con edificaciones de tipo circular.

El urbanismo del castro. Estructuras documentadas.

El espacio se distribuye en tres barrios. Se articula en torno a un camino de ronda paralelo a la muralla, desde el que se abren vías hacia el centro del poblado.  En esa trama urbana se aprecia un buen número de espacios dedicados a la metalurgia, y almacenaje. Se propuso desde el momento en el que se estaba excavando, que el poblado estaba dedicado prácticamente a la metalurgia.

Planta del castro de Cociñadoiro. Imagen Plan del Centro de Interpretación de Punta Langosteira
Planta del castro de Cociñadoiro. Imagen Plan del Centro de Interpretación de Punta Langosteira

Las estructuras de transformación de metales se componen de pequeños edificios anexos con fosas en los que se produciría la fundición de los metales. Se hizo un estudio muy completo del análisis de carbones y restos de escorias, determinándose que en el poblado se podía encontrar toda la cadena de producción, desde la preparación de metales (plomo, cobre y obtención de bronce), fundición y transformación en su fase final.

En realidad destaca que pocas estructuras tienen un claro nivel de ocupación como vivienda, siendo la mayoría de tipo funcional. Se documentan estructuras de grandes dimensiones que probablemente cumplieron una función de almacenamiento de excedentes agrícolas de los que se sustentaría la población intramuros. Destaca entre ellas la gran cabaña que ha sido interpretada como de uso ceremonial, similar a la de Chao Samartin, y otras. Además de por sus grandes dimensiones destaca por ser la única en la que se ha documentado un suelo de losas, siendo el resto de las viviendas de suelo de tierra pisada y relleno.

Subsistencia

Debido a la dificultad para obtener recursos agrícolas y ganaderos en las inmediaciones, bastante alejadas para ser su sustento principal, puede suponerse un lugar de comercio e intercambio, como un centro productor metalúrgico de cuyo intercambio obtendría los recursos. En realidad no se documentan ni aperos de labranza, ni restos óseos animales, ni ningún otro indicio que muestre una explotación agro-ganadera del entorno, al menos en su fase de ocupación principal. De este hecho se deduce que dependería para la subsistencia de otro poblado cercano.

El lugar estaba sobre todo orientado a la producción de objetos de bronce. Además se pudo determinar que se obtenían bronces de dos tipos, uno dedicado a un uso cotidiano y otro dedicado a objetos de lujo. A estos dos tipos de bronce se atribuyen dos tipos distintos de hornos de fundición.

La presencia de la gran cabaña ha sido interpretado como un lugar de reunión y posiblemente de culto, por lo que supondría una fuente de sustento para los poblados del entorno y lo convierte en un espacio singular. Un planteamiento similar al que se le atribuye al Castro de Baroña por ejemplo.

En cuanto al comercio, parece la consecuencia lógica para un castro que se dedica a la producción metalúrgica. Se ha objetado que en el lugar no aparecen piezas procedentes de intercambios a larga o media distancia, siendo el registro arqueológico parco ni en cerámicas extranjeras ni en otro tipo de objetos, como suele suceder en castros comerciales como el de A Lanzada por poner un ejemplo, pero también en otros de menor entidad incluso que éste.

Se ha propuesto que el nivel del mar estaría dos metros más abajo del actual lo que tendría como consecuencia la extensión al pie del asentamiento de un arenal apto para el desembarco.

La destrucción del yacimiento

Como decía al principio de este post, el castro tuvo que ser arrasado para la construcción del dique exterior por lo que la maquinaria lo destruyó por completo. Los restos recuperados se custodiaron (igual que sucedió en Llagú, en Oviedo) a la espera de un supuesto centro de interpretación que la Autoridad Portuaria había prometido.

De eso hace 16 años que el poblado se desmanteló por completo, y en 2021 se cumplen 10 años desde que debería estar abierto al público el centro. En 2019, el programa de inversiones incluido en el plan de empresa del Puerto recogió un año más una partida de 202.000 euros para la redacción del proyecto constructivo y museográfico.

Bibliografía

Cano Pan, J.A. y Gómez Filgueiras, F. (2010) “El yacimiento de Punta de Muros: un poblado de producción metalúrgica en el NO de la Península Ibérica.” Anuario brigantino 33  : 27-56.

Cano Pan, J.A. y Gómez Filgueiras, F. (2010) “La paleometalurgia del poblado de Punta de Muros (Arteixo, A Coruña) en el contexto de la transición Bronce final primera edad del Hierro.” Cuaternario y arqueología: homenaje a Francisco Giles Pacheco. Servicio de Publicaciones.

Nión-Álvarez, Samuel (2016) “Punta de Muros y su excepcionalidad en el contexto del Hierro I en el Noroeste Peninsular”. En IX Jornadas de jóvenes en investigación arqueológica. Santander

Artículo anteriorEn Bretaña, 1958. Una película de costumbres
Artículo siguienteEl pendiente de la Mora