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La entrada de mitología de esta semana va dedicada a uno de mis dioses favoritos. Bueno, en realidad todos lo son, pero Belenos para un historiador es un caramelo, ya que es el único del que tenemos más de 30 inscripciones epigráficas y representaciones conservadas. A lo mejor no os dais cuenta, pero para Cernunnos sólo hay una y es de época romana y para Taranis sólo tenemos la palabra de Lucano.

Belenos además tiene un buen puñado de epítetos, uno de ellos Vindonnus (resplandeciente, que aparece en toda la céltica occidental) y aunque está muy bien documentado en la Galia Cisalpina y en la Narbonense, lo cierto es que su culto está atestiguado en Britania, y en la Península Ibérica. Es decir, es otro de esos dioses como Lugh cuya dispersión por el continente fue enorme, siendo parte de uno de los cultos más antiguos de Europa.

Nombre y advocaciones

Además de la gran multitud de inscripciones dedicadas al dios, tenemos una referencia de su santuario más importante, el que se ubicaba en Aquileia. Cuando Máximo, con sus tropas celtas, tomó la ciudad en el 238 Herodiano cuenta que se vio al dios flotando en el aire peleando contra las tropas romanas. La misma leyenda se contó de Apolo cuando Breno arrasó el santuario de Delfos en el 278 a.C. En la zona de Aquileia todavía se constata a finales del siglo XIX la creencia en Beli, un dios sanador que curaba incluso la ceguera. (Šašel Kos, 2001)

La etimología de su nombre es complicada. Siempre se le asocia a “brillante” por la raiz indoeuropea “Behl”, y también porque su asociación con Apolo desde la antigüedad le hacía compartir ese epíteto con el dios griego. Sin embargo es más que probable que Belenos fuera un dios de la curación. En irlandés antiguo existe la raíz “* – guelH” que viene a hacer referencia a algo así como “manar, o manantial”. También se plantea una posible relación entre la “hierba de Apolo”, nuestro “beleño” y el galo “belenuntia”, es decir, la planta alucinógena cubierta de un fino vello blanco.

Belenos, el dios celta resplandeciente
Beleño. Foto Wiki Commons

Otro sitio, esta vez de los que conozco personalmente, está relacionado con la etimología de manantial medicinal. Se trata de la fuente de Barenton, en Bretaña, cuyo nombre antiguo era Belenton.

Por tanto, es comprensible que la asociación solar de Belenos sea meramente circunstancial y que probablemente su principal poder fuera curativo como un dios de la curación.

Beltaine

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la gran fiesta en torno al primero de mayo, una de las cuatro grandes fechas del calendario celta. Beltaine  se celebraba con grandes fuegos en honor a Belenos, los fuegos más sagrados del calendario que sólo podía prender primero el Ard-ri o gran rey de Irlanda en Tara. También se encendían (y se siguen encendiendo) grandes fuegos en la colina de Uisneach, donde actualmente se celebra la mayor festividad de Beltaine del continente. El primero de mayo comenzaba el verano celta, la época de luz de la rueda del calendario.

Belenos, el dios celta resplandeciente
Beltaine en Uisneach

La fiesta, de marcado carácter agrícola, aún se mantiene en forma de tradiciones en la sociedad popular de toda Europa, escondida entre costumbres cristianas y ritos que la han desdibujado, pero que indican la extrema importancia que tuvo que tener esta festividad en el pasado.

Templos de Belenos

Ya hablamos arriba de Aquileia, lugar en el que se cree que estaba el santuario principal del dios. Tertuliano cuenta que todas las provincias tenían una deidad y que la de Norico era Belenos. En Nimes y Narbo también había templo de Belenos, y en Burdigala (Burdeos) Ausonio nos cuenta que había otro así como en Massalia (Marsella). Es decir, además de las inscripciones de la Cisalpina en el norte de Italia tenemos otras pero siempre asociadas al sur de la Galia, donde su culto debía ser más intenso o estar más institucionalizado.

Belenos, el dios celta resplandeciente
Ara dedicada a Belenos en Aquileia.

En las Islas Británicas también está presente. Está en Aquae Sulis, en Bath, donde en el templo de aguas medicinales hay una gran representación de un dios solar que se cree que es Belenos. Por otro lado Diodoro de Sicilia, escribiendo en el siglo I d.C., se refirió al centro de extracción y fundición de metales de Cornualles con el nombre de Belerion, sugiriendo un nombre basado en Belenos:

Belenos, el dios celta resplandeciente
Belenos, Aquae Sulis. Bath

“…Los habitantes de esa parte de Gran Bretaña que se llama Belerion son muy aficionados a los extranjeros y, por su relación con los comerciantes extranjeros, son civilizados en su forma de vida. Preparan el estaño, trabajando con mucho cuidado la tierra en la que se produce. El suelo es rocoso pero contiene vetas terrosas, cuyo producto es molido, fundido y purificado. Golpean el metal en masas con forma de astralgi y lo llevan a cierta isla frente a Gran Bretaña llamada Ictis…”

Por último, os conté que cuando estuve en Bretaña os hablé de Tombelaine y la leyenda de la tumba de Belenos. El pequeño islote cercano al Monte Saint Michel, y es que no es la primera vez que se sugiere la relación entre este dios y el arcángel cristiano.

Belenos, el dios celta resplandeciente
Islote de Tombelaine, tumba de Belenos desde la abadía del Mont Saint Michel

Precisamente en Bretaña en la tardoantigüedad aparece la figura de Saint Benoit, al que se considera una pervivencia cristianizada del culto a Belenos.

Belenos y los reyes de Britania

Existen varias referencias, sobre todo en las Islas Británicas a reyes con un nombre que puede estar derivado de Belenos, aunque siempre quedará la duda de si se trata de un apelativo más que una especie de onomástica cultual.

Existió un rey  legendario en Gales llamado Belyn o Leyn, que murió en el 627, parece ser que en él se inspiró Geofrey de Montmouth para escribir sobre el rey Belinus, hermano de Brenno, conquistador de Roma. También hay otro más conocido Cunbelinos, (el Cimbelino de Shakespeare) cuya etimología parece compuesta de “cun” (perro de caza) y “belinos” (brillante), de forma similar a Llywelyn en Gales, compuesto por Lug y Belinos (Lug el Brillante). Por eso es necesario extremar la prudencia cuando se analizan estos epitetos. No podemos olvidarnos de otra deidad gala, Belisama, que también incluye el epíteto de brillante y de la que se dice es la esposa del dios, aunque esto es discutible.

Belenos en Hispania

Entre los Berones, en los territorios de La Rioja actual, se rendía culto a un dios llamado Baelistos. Su nombre recoge la raiz “behl” / brillante citada arriba.

En su frontera sur se ubicaban los Pelendones, cuyo etnónimo se ha interpretado como los que adoran a Belenos, similar al de los Lugones con Lugh entre los Astures. Parece que los Belendi asentados en Aquitania serían el pueblo original del que se desprendió la rama de los Pelendones.

En Asturias tenemos San Juan de Beleño, en el concejo de Ponga, que se ha asociado a Belenos en su etimilogía, lo mísmo que Beleña en las cercanías. En el occidente de Asturias tenemos Belén, que como bien dice García Arias, no es esperable que esté relacionado con el Belén de Judea y sí con una pervivencia toponímica en territorio Pésico entre los astures. También un Beloño en Gijón, por no mencionar todos aquellos en los que se ha sustituido la b por la p.

Este mismo autor propone una raíz similar para Belmonte, del que supone un bellum monte o beleni monte, lo que constituiría otro topónimo derivado de este teónimo en nuestra geografía, que por otro lado presenta abundantes muestras de toponimia de raíz celta relacionada con esos dioses.

Bibliografía

García Arias, J.L. (1976) «¿Vestigios toponímicos del culto a Belenus en Asturias?», BIDEA 88-89

Šašel Kos, Marjeta (2001). Belin. Studia mythologica Slavica, letnik 4, str. 9-16.