Antecedentes de la migración bretona a Galicia y Asturias en el Siglo V

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Armórica / Bretaña
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Desconocemos gran parte de la historia relativa al noroeste de Hispania en los siglos V al VII d.C. De hecho es tal ese desconocimiento que tradicionalmente se vienen denominando «siglos oscuros» porque básicamente tenemos poca información y muy confusa de lo que sucedió en ellos debido, esencialmente, a la falta de fuentes escritas.

Empiezo con este una serie de artículos relacionados con Britonia, la colonia medieval bretona en tierras de las actuales Galicia y Asturias y que me parece de tal importancia para el celtismo astur y galaico que tiene una sección permanente. Si nuestra cultura tiene caracteristicas célticas es, sin duda, en parte por la llegada de contingentes britanos en época medieval.

Esta historia empieza en el norte y acaba en nuestras costas, aquí trataremos la situación previa a la emigración.

El NO de la Península en torno al siglo V estaba inmerso en una época de cambios intensos, algo que, básicamente, pasaba en el resto de territorios que conformaran tiempo atrás el imperio romano de occidente. Una cultura, la romana que estaba desapareciendo, poniendo en evidencia además que la romanización de esta parte del imperio, había sido desigual. Si bien la lengua indígena poco a poco fué sustituida por el latin vulgar, otros aspectos de la cultura local pervivieron hasta muy entrada la edad media resurgiendo a medida que se desintegraba el imperio. En ese momento, la religión cristiana estaba siendo implantada de forma paulatina a través de evangelizadores, muchos venidos de las islas británicas, pero amplias zonas del territorio permanecen en el paganismo hispano-romano.

La provincia de Gallaecia era prácticamente el reino suevo. Duró del 409 al 585 y se extendía desde el norte de Portugal, Galicia a la práctica totalidad de Asturias y parte de León. No podemos decir que el reino suevo se trate de una invasión masiva de pueblos del norte, (se supone que no más de 24.000 personas frente a la población galaico-romana que sería de unos 700.000 habitantes) sino más bien de una ocupación de las viejas sedes o ciudades capitales del occidente por parte de una población reducida que se erigió como élite dominante. Asentados en torno a Astorga, Lugo, Oporto y Braga, tomaron esta como capital de su reino y básicamente en esa zona es donde ejercieron mayor influencia.

A pesar de que intentaron expandirse fuera de la provincia de Gallaecia, su debilidad evidente se lo impidió. Un ejemplo claro es que tuvieron problemas para mantener la integridad del control de la provincia, ya que se vieron inmersos en lucha con los vándalos que ocupaban las sedes de Astorga y Lugo, posiblemente en rebeldía por la pobreza de los territorios que les habían asignado, y de no ser por la ayuda del ejército romano comandado por Asterius habrían sido aniquilados y posteriormente por las tribus astures que se declararon en rebeldía hasta la llegada de los Visigodos.

Mientras tanto más el norte Roma se retira de Britania

Roma estaba en retirada de Britania desde finales del siglo IV, momento en el que el emperador Máximo, que tenía bajo su gobierno las provincias de Hispania, Galia y Britania, ordena la retirada de un gran número de tropas auxiliares de la isla y las acantona en Armórica para proteger la provincia ya antes de la llegada de los ango-sajones. Nennius en el siglo IX en su Historia Brittonum recoge esta primera retirada y consecuentemente primera «britanización» del finisterre francés.

Gildas, y el propio Nennius hablan de una segunda migración un siglo después (el V) esta vez mucho más numerosa y producida por la llegada de los germanos a Britania.  Los Anglos, Jutos y Sajones, (aunque en la actualidad se cree que un espectro de pueblos más amplio) empiezan a llegar en torno al siglo V pero sería en el VI cuando esa emigración alcanzaría mayor intensidad. Lo sabemos precisamente por las emigraciones de britanos fuera de su isla de orígen.

Los últimos estudios críticos sobre las fuentes escritas de Beda o Gildas parecen poner de manifiesto que los germanos hicieron en Britania lo mismo que en Hispania, es decir, alzarse como clase dominante en las sedes políticas romanas e imponerse sobre una población esencialmente no guerrera que había cedido su carácter militar a las legiones romanas en la mayor parte del territorio. Posiblemente en las zonas menos romanizadas (Gales, Cornualles), como en el caso de Hispania (Astures, Cántabros y Vascones), la pervivencia de las clases indígenas favorecieron la defensa frente a los nuevos invasores.

Armórica pasa a llamarse Bretaña (Breizh)

En Bretaña (renombrada así por sus nuevos pobladores) se impone el Brezhoneg, (idioma que está emparentado con el córnico sobre todo y algo más alejado con el Galés) como lengua, desplazando al galo original. Se produce un auténtico proceso colonizador de Armórica en todos los ámbitos, con una aportación de gente muy importante, no es una colonización a pequeña escala.

Con las gentes de las islas llegan también misioneros cristianos, como el mismo Gildas. El modelo de colonización parece repetirse en otros lugares, obispos jefes de clan que ostentan el poder militar y religioso, algo similar a lo que ocurriría en la Britonia de la Gallaecia. Traen consigo un cristianismo celta con características propias que lo distingue de otros ritos en expansión por el contiente.

De estos movimientos de gente surgen expediciones de bretones que fundan colonias al otro lado del mar de Aquitania, en la Gallaecia de Hispania.

 

 

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